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SwissCube, de Lausana al espacio vía la India

El equipo de SwissCube en Lausana celebra el lanzamiento exitoso del satélite suizo.

(Keystone)

Lanzamiento realizado. Este miércoles, a las 08.23 hora suiza, el primer satélite 100% suizo se echó a volar hacia su órbita, montado en un cohete indio PSLV. ¿Indio? Sí, ya que construir un satélite es una cosa, pero encontrar una lanzadera es otra.

"Tengo bastante confianza, no me preocupa nada", confesaba Muriel Noca, jefa del proyecto SwissCube en el 'Space Center' de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) a sólo unas horas del lanzamiento.

Esta antigua miembro del famoso Jet Propulsion Laboratory (que construyó y supervisó todos los aparatos no habitados de la NASA) sabía que después de 30 años, la India sabría demostrar la fiabilidad de su material.

"Los indios tienen un buen programa espacial. Al principio, realmente se dirigió hacia la población, y ahora, con sus misiones lunares, se abren a la exploración, ya que han adquirido bastante experiencia, prosigue Muriel Noca. Ellos no fueron demasiado agresivos al comienzo, siguieron su camino y ahora tienen un buen cohete espacial, mientras nosotros en Europa tenemos sólo uno".

Vega clavado en el sol

Es por esto que precisamente se espera al SwissCube desde hace tiempo, antes incluso de que pudiera despegar. En junio de 2008, el CubeSat suizo (un cubo de 10 cm de lado y de menos de un kilo de masa) formó parte del grupo de los nueve seleccionados (de un total de 22) para tener un lugar en el nuevo cohete europeo Vega.

Este pequeño lanzador, de concepción esencialmente italiana, que cuenta igualmente con una participación suiza, está previsto que coloque hasta dos toneladas de carga útil en órbita baja –entre 200 y 1.500 kilómetros de altura. Mucho menos potente, pero claramente más económico que los cohetes de la familia Ariane, apunta a un mercado con un potencial enorme.

El programa ha sufrido un serio retraso. La Agencia Espacial Europea (AEE), que previó el primer lanzamiento para diciembre de 2008, se ha retrasado al menos un año. Y ahora ya se habla de 2010.

Sin apertura americana

¿Y los Estados Unidos? El problema es que la importación y la exportación de material espacial allí está estrictamente regulada en virtud del ITAR (International Traffic in Arms Regulations), que considera más o menos todo lo que vuela como potencialmente de uso militar.

Y desde el 11 de septiembre de 2001, la política dirigida por la administración Bush condujo no solamente a una aplicación estricta de estas reglas, sino también a su refuerzo.

"Esto ha ralentizado enormemente nuestra cooperación con los Estados Unidos", apunta Muriel Noca. "Incluso nuestros colegas universitarios no tenían el derecho de decirnos lo que habían puesto dentro de sus CubeSats."

"El país está tan cerrado que para nosotros, en Suiza, hacer volar nuestro satélite en una de sus lanzaderas supone una montaña tan brutal de papeleo que ni lo pensamos", subraya la patrona de SwissCube.

Quedan los rusos y su tecnología, que se incluye en la actualidad entre las más fiables del mundo. Aunque no hay ninguna opción: desde la explosión de un cohete Dnepr en julio de 2006 y la destrucción de los 14 CubeSats que llevaba, el programa de esta nueva lanzadera, derivada del antiguo misil balístico SS-18, también sufrió un serio retraso.

Isis al rescate

Afortunadamente unos antiguos estudiantes holandeses, que habían construido también sus CubeSat, tuvieron la idea de crear Isis, una empresa 'start-up' que se ocupa de encontrar lugares en la parte superior de los cohetes.

"Es mucho más fácil para nosotros contactar con ellos. Y fueron ellos los que nos propusieron a los indios", indica Muriel Noca. Al comienzo, se habló de enero de 2009, aunque el lanzamiento fue aplazado un mes tras otro. Tuvieron problemas con la puesta a punto del satélite principal".

Y es que los minisatélites no vuelan por sí mismos. Un cohete de 295 toneladas para un solo cubo de metal de un kilo sería un auténtico despilfarro.

SwissCube debe entonces despegar en compañía de Oceansat II, un 'monstruo' indio de una tonelada, que debe servir especialmente para identificar nuevas zonas de pesca en los océanos, y de otros tres CubeSats de las mismas dimensiones que el citado: dos alemanes y un turco.

En agosto, Muriel Noca llegó a esta base de Satish Dhawan, que bordea una laguna en la costa pacífica de la India, a un centenar de kilómetros al norte de Chennai (la antigua Madrás). Esta vez no pudo rehacer el viaje. Junto a los estudiantes que han participado en el proyecto, ha decidido cruzar los dedos desde Suiza.

Marc-André Miserez, swissinfo.ch
(Adaptación: Iván Turmo)

Caja de leche en órbita

Joven. La idea de los CubeSats, satélites de estudiantes, viene de dos universidades californianas. El objetivo: permitir a los centros educativos superiores, hogares del saber y de la innovación, desempeñar un rol en la conquista del espacio. El primero voló en 2001.

Mundial. Actualmente, 80 universidades en el mundo construyen los CubeSats, 25 en Europa. Cada año se celebra un taller internacional, de cara al intercambio de ideas y experiencias. Desde 2008, la Agencia Espacial Europea los organiza igualmente en Europa.

Mini. Los CubeSats tienen un volumen y un peso que son exactamente las de una caja de cartón de leche: 10 cm de arista por un 1 kilo. SwissCube pesa algo menos: 820 gramos.

Publico-privado. Más de 180 estudiantes de la EPFL, de la Universidad de Neuchâtel y de cinco centros de enseñanzas superiores han participado en SwissCube, así como varias empresas del sector aeroespacial suizo.

Hi-tech. El satélite integra casi 1.000 componentes, con un minitelescopio, 16 tarjetas electrónicas y 357 secciones de distintos cables, unidos a los componentes por medio de más de de 700 soldaduras.

Misión. Cruzando la órbita polar, a una altura que variará entre 400 y 1.000 km, SwissCube dará una vuelta a la Tierra en 90 minutos.

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PRESUPUESTO

La misión SwissCube cuesta alrededor de medio millón de francos (de los que 75.000 se destinan al lanzamiento).

La inversión la aportan los centros educativos superiores, la industria, la Oficina de Asuntos Espaciales y la lotería de la Suiza de lengua francesa.

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