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Talentos juveniles Premio en Ciencias, trampolín profesional

(Roger Wehrli)

Un submarino de control y un robot que prepara cocteles. ‘La crema y nata’ de los jóvenes científicos espera que invenciones como esas le ganen el éxito que impulsó las carreras de algunos de los principales académicos de Suiza. Pero mostrar su talento en otros lugares se ha hecho más difícil.

Elsa Tschopp está radiante. El minisubmarino de esta tímida joven de 18 años, oriunda del cantón de Zúrich, obtuvo un premio especial en la edición 48 de la competencia nacional de ciencia, organizada por la Fundación Schweizer Jugend Forscht. También ganó un viaje de una semana, con todo pagado, a Noruega, para participar en el Campamento Espacial Europeo.

No es un artilugio, el submarino está equipado con una cámara para medir y evaluar la contaminación del lago.

“Es increíble”, dice la estudiante de la escuela cantonal Limmattal en Birmensdorf, Zúrich. “Hace dos años mi hermano participó en el concurso y pensé: ¿por qué yo no? Y aquí estoy. Cuando empecé con mi submarino era solamente un proyecto de la escuela secundaria”.

La gama de proyectos que participaron este año fue amplia: 82, desde un robot que elabora cocteles, hasta un estudio comparativo entre las máscaras usadas en Burkina Faso y en la comunidad Urnäsch, en el este de Suiza, o los niveles de radiación de UV y vitamina D de los estudiantes preuniversitarios de Davos.

El director de la Fundación, Stefan Horisberger, señaló que el concurso de 2014 refleja las tendencias recientes, cada vez menos elitistas, más diversificadas y que atraen a más mujeres. El balance de este año fue de 50-50. Sin embargo, reconoció que era difícil medir el éxito general de manera objetiva.

Una forma sería la de observar sus últimas historias de éxito, como la de André Kudelski, fundador del Grupo Kudelski; de Heinrich Haller, director de los  Parques Nacionales Suizos, o del presidente de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ), Ralph Eichler, quien ganó un premio en el concurso de 1967 por un proyecto en computación y que en febrero próximo ocupará el cargo de presidente de la Fundación.

El estudiante de Ingeniería Mecánica en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Pío Theiler, obtuvo un premio nacional en 2011 que lo condujo al Concurso Europeo de Jóvenes Científicos de 2011, en Helsinki, donde se atribuyó el premio principal con un innovador dispositivo para el montañismo.  

“La competencia va en contra del pensamiento comúnmente aceptado de que los nuevos descubrimientos científicos solamente son posibles en los laboratorios de alta tecnología”, dijo a swissinfo.ch. “Los proyectos son presentados públicamente por los participantes, discutidos y explicados. Esto exige la capacidad de comunicarse con el público en general, algo que falta hoy en la ciencia”.

Camil Oberhausser también quedó estupefacto con el premio especial que recibió por su estudio de ética sobre la moral y la sexualidad, que también le brindó la oportunidad de participar en la competencia de la UE en Varsovia, en septiembre.

“No creo que gane”, había dicho el abogado internacional en ciernes a swissinfo.ch antes del anuncio de los galardones. “ Lo importante de este concurso es el aspecto social, no la competencia. Te encuentras con un montón de personas interesantes realmente motivadas, puedes construir tu propia red y es una gran oportunidad para aprender cómo presentar tu proyecto”.

Las redes de trabajo con otros estudiantes y expertos que actúan como mentores es un aspecto importante del concurso, coincidió Horisberger.

“Pero para mí lo realmente interesante es ver a los jóvenes al inicio de la contienda y luego, cuando se van, algunos después de dos años, se han   convertido en adultos jóvenes que asumen sus responsabilidades”, añadió.

Horisberger dijo que el nivel de los proyectos de este año era muy alto y recordó que ninguno de los participantes ha ingresado aún a la universidad.

“Están en la escuela preparatoria y han recibido una formación general, no especializada. Así que cuando los calificamos analizamos los proyectos de una manera diferente, no solamente científica, sino que también atribuimos importancia a la innovación y la creatividad”.  

Suiza ocupa un lugar de liderazgo en materia de innovación global y en las clasificaciones de competitividad merced sobre todo, a sus universidades de clase mundial y a sus redes de investigación. Asimismo, ha mejorado en cuanto a los estándares del nivel de enseñanza secundaria, según el informe 2012 de Pisa (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes).

Además, Suiza se ubicó en los más altas posiciones entre los países europeos en una comparación internacional sobre más de 510.000 aspectos en matemáticas y obtuvo buenos resultados en lectura. En ciencias se colocó en la posición número 18 detrás de países como Finlandia, Alemania y Canadá.

Para mejorar esa clasificación, Horisberger estimó que la ciencia debe ser promovida de una mejor manera entre el público suizo.

“Si nos fijamos en Irlanda o Gran Bretaña, la ciencia es mucho más popular que en Suiza. Por la noche, tienen programas de ciencia en la televisión. Los científicos son conocidos en todo el país, con lo que los niños crecen con ese conocimiento. Eso no existe en Suiza”, lamentó.

Premio suizo de ciencias

Aproximadamente 100 estudiantes suizos de nivel preuniversitario participaron en la final de la 48ª. competencia nacional de ciencia organizada por la Fundación Schweizer Jugend Forscht, con un total de 82 proyectos. La ceremonia de premiación tuvo lugar en el Centro de Aprendizaje Rolex de la Escuela Politécnica Federal de Lausana.

Fueron entregados 38 premios nacionales e internacionales a los estudiantes  más talentosos que participaron en la justa, cuya creación remonta a 1967.

Los premios especiales incluyeron la participación en el Foro Juvenil Internacional de Ciencia de Londres, la Competencia de Jóvenes Científicos de la Unión Europea en Varsovia, Polonia, y la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (Intel ISEF 2015) en Pittsburg, Estados Unidos, entre otros.

Los proyectos cubrieron una amplia gama de campos, desde Física, Biología,  Química, Historia, Geografía e Informática hasta Arte, Arquitectura y Cultura.

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Una preocupación mayor se deriva del reciente éxito en las urnas de una propuesta antiinmigración. El 9 de febrero, la ciudadanía aprobó una iniciativa que establece cuotas para extranjeros y reconsidera las relaciones bilaterales con Europa.

La UE reaccionó con la exclusión de los estudiantes suizos del programa de intercambio universitario Erasmus de este año. Y las universidades suizas ya no pueden  solicitar financiación dentro de su programa de investigación insignia Horizonte 2020.

El 6 de mayo se anunció que la UE había decidido desbloquear las conversaciones sobre el futuro de la cooperación suiza en Erasmus y Horizonte 2020. Esto, en paralelo con la aprobación de un mandato para las negociaciones con Suiza sobre cuestiones institucionales.

Sin embargo, el futuro estatuto de los estudiantes suizos es aún poco claro. No se ha fijado fecha para el inicio de las conversaciones. Además, el ministro suizo de Exteriores, Didier Burkhalter, dijo recientemente que Suiza podrá reintegrarse a programas europeos, pero se estima que la colaboración no tendrá los niveles previos a la votación, sobre todo en términos de liderazgo suizo de proyectos.

Esa situación está en la mente de muchas personas, incluidas las que participaron en el concurso de Lausana. Como consecuencia de la votación, la UE decidió que Suiza ya no fuera miembro de pleno derecho del Concurso de la Unión Europea para Jóvenes Científicos, dijo la vicepresidenta de la Fundación, Nathalie Pichard.

En los últimos cinco años, el número de jóvenes científicos suizos galardonados con premios europeos fue comparable a los de Irlanda y Alemania.

Oberhausser subrayó que se trataba de un tema candente entre los estudiantes de secundaria.

“Por supuesto, habrá una solución”, declaró. “Pero no se puede cerrar las fronteras y hacer las cosas solo. La ciencia y la innovación en Suiza dependen del resto del mundo. Tenemos que trabajar juntos. Esta votación envía una mala señal”.


Traducción del inglés, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch


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