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Convenciones de Ginebra El personal humanitario, blanco de ataques



El personal de la sede de la CICR en Ginebra, rinde homenaje a todos aquellos de sus compañeros asesinados durante una misión humanitaria. La ceremonia tuvo lugar en diciembre de 2016.

El personal de la sede de la CICR en Ginebra, rinde homenaje a todos aquellos de sus compañeros asesinados durante una misión humanitaria. La ceremonia tuvo lugar en diciembre de 2016.

(Keystone)

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) suspendió sus operaciones en Afganistán, tras el asesinato de seis de sus empleados y la desaparición otros dos. Un ataque que recuerda las crecientes amenazas y peligros a los que se expone el personal humanitario en las guerras de hoy, cada vez más fragmentadas. 

Los seis empleados afganos del CICR fallecidos formaban parte de un convoy que llevaba productos de primera necesidad a las zonas afectadas por las avalanchas en el norte del país. La organización terrorista Estado Islámico les tendió una emboscada, declara Lotfullah Azizi, gobernador de la provincia de Jowzjanla a la agencia Reuters.

Una constatación que no confirma el CICR, presente desde hace 30 años en AfganistánEnlace externo. Hoy, la organización internacional con sede en Ginebra se pregunta si podrá continuar con su tarea en ese país, donde realiza su cuarto programa humanitario en importancia en el mundo. 

"En este momento nuestras operaciones están suspendidas, ya que debemos comprender qué pasó exactamente, antes de que podamos retomarlas", declaró a la prensa, en Ginebra, el director de operaciones del CICR, Dominik Stillhart.

Lo cierto es que esa región es particularmente peligrosa debido a la presencia de numerosos grupos armados, una veintena, según las autoridades locales. Algunos se dicen talibanes, otros, del grupo Estado Islámico, advierteEnlace externo la corresponsal de Radio Francia Internacional en Kabul.

Mayor riesgo ante guerras fragmentadas

"En Afganistán, los trabajadores humanitarios siguen reglas de seguridad muy estrictas. Ningún desplazamiento se realiza sin previas negociaciones con los insurgentes, que deben dar su acuerdo para que un equipo humanitario intervenga en la zona. Se comprometen a no atacarlos. Sin embargo, la multiplicidad de grupos insurgentes y criminales, que se alían tanto como se desunen, complica la situación”, describe la periodista Sonia Ghezali.

En una entrevista a swissinfo.ch en 2014, Yves Daccord - director general del CICR- subrayaba la causa principal de nuevos tipos de conflictos, largos y fragmentados, en los que están implicados numerosos grupos armados:

"Ya no hay convergencias internacionales entre los grandes países. Ya no se puede definir a uno o dos países que dicten la agenda. Las relaciones de confianza cada vez son más raras y la capacidad de comprender situaciones complejas se ha vuelto más importante que nunca", señalaba Daccord.

En un comunicadoEnlace externo, el Ministro de Asuntos Exteriores de Suiza condenó el asalto en Afganistán y exigió a los beligerantes respeto para el personal humanitario. Además reiteró lo que bien saben las organizaciones de ayuda en regiones conflictivas: "Esos actores humanitarios, desafortunadamente, son cada vez más frecuentemente el blanco de los ataques". 



(Traducción: Patricia Islas)

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