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Cosecha récord de castañas al sur de Suiza

La castaña tesinesa puede competir en calidad con cualquiera de sus hermanas europeas. Keystone

Son trescientos los quintales de castañas, de una calidad excelente, que se han recogido en el Cantón Tesino este año, mejorando en mucho la cosecha pasada en la que debió descartarse el 50 por ciento del producto, calificado de "imperfecto".

Este contenido fue publicado el 27 octubre 2000 - 19:39

La excelente cosecha suiza está esperando nuevos adquisidores en el mundo del comercio al por mayor de productos alimenticios, en una época en la que los restaurantes helvéticos presentan diversas especialidades de este delicioso fruto, de color otoño.

El mercado de la castaña es diferenciado e incluye, además del consumo de la castaña asada, productos derivados, como la famosa pasta dulce de castaña (Vermicelles), pasteles, mermeladas y los exquisitos puches de castaña (Fiasce).

Y sin olvidar, naturalmente, el pan hecho con este fruto, el pan de los pobres, así llamado cuando en el cantón Tesino gran parte de la población no podía permitirse casi otro alimento. Curiosamente, ahora este mismo pan es una especialidad para buenos estimadores.

La recuperación de la castaña como producto alimentario nace como decisión de algunos agricultores, deseosos de retomar una actividad que ya perteneció a una arraigada tradición tesinesa.

Con amor y cuidados a los bosques de una región que se encuentra al oeste de Lugano, llamada Malcantone, algunos agricultores han solicitado la ayuda de personas ancianas para recoger los frutos.

Así mismo, con una iniciativa digna de encomio, han contratado personal formado por ex-detenidos y personas bajo libertad vigilada para realizar actividades relacionadas con la trasformación de la castaña, esperando así contribuir a su reinserción social.

Esta iniciativa, llevada a cabo con la ayuda de la Cruz Roja Suiza, la debemos a la Asociación "L'orto", de Enzo Crota. Este año trabajan para él, en el Programa de Recuperación Social, además de los varones, también cinco chicas.

Al ver como las hermosas castañas desbordan de sus cestos en los tres centros de recolección que existen en Tesino - Muzzano, Intragna y Cadenazzo - uno piensa que los bosques, agradecidos, han recompensado con creces los cuidados recibidos.

La castaña tesinesa puede competir con cualquier otra, incluso con la italiana o la portuguesa y reivindica una atención de parte del mercado, no olvidando que Suiza emplea 15 millones de francos en la importación de castañas.

Cuidar de los castaños es también tarea que nace como exigencia de conservar un patrimonio forestal y de administrar con sentido ecológico un territorio. Sólo así se puede estimular la manutención de un tipo de bosque muy particular, en el pleno respeto de su ecosistema.

Un bosque con el cual los tesineses han contraído una deuda histórica: cuando el cantón vivía en una economía de subsistencia y obligaba a sus habitantes a la emigración.

Entonces, en Tesino había hambre y la gente se veía obligada a nutrirse de castañas. Luego, con la llegada del progreso, siguieron años de abandono para el bosque.

Sólo ahora se está tratando de recuperar una tradición que forma parte de la identidad de esta región de Suiza. Tanta dedicación y entusiasmo han traído buenos resultados: el año pasado, la Asociación de cultivadores de la castaña de la Suiza Italiana ha recibido un premio de 15.000 francos. La 1ª. Edición de la presea Slow Food, que premia a quien defiende, promueve y enriquece, en cualquier rincón del planeta "el patrimonio de la especie y del sabor", les ha asignado este reconocimiento. ¡Enhorabuena!

Lupita Avilés

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