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Crisis ucrania como telón de fondo Suiza-Rusia, un bicentenario a pesar de todo

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La visita oficial del presidente suizo, Didier Burkhalter (izq), a su homólogo ruso, Vladimir Putin, prevista en el programa del bicentenario, aún no está confirmada. En la gráfica, ambos mandatarios durante su encuentro en mayo pasado sobre la crisis de Ucrania. 

La visita oficial del presidente suizo, Didier Burkhalter (izq), a su homólogo ruso, Vladimir Putin, prevista en el programa del bicentenario, aún no está confirmada. En la gráfica, ambos mandatarios durante su encuentro en mayo pasado sobre la crisis de Ucrania. 

(Keystone)

En 1814, Rusia contribuye a salvar a Suiza de la debacle al colocar la primera piedra diplomática de relaciones más o menos regulares. El jubileo de 2014 cae en plena crisis ucrania, poco propicia a las efusiones de amistad, pero la riqueza de su programa permite a la cultura suceder a la política.

“Es una derrota honorable y un éxito diplomático”, exclama el senador Filippo Lombardi, organizador de un torneo de ajedrez poco banal. En este caluroso día de junio, atrapados en una sala llena de periodistas del Palacio Federal, 12 parlamentarios suizos y rusos acaban de enfrentarse. Entre ellos, Anatoly Karpov en persona, el campeón del mundo de 1970 y miembro pro Putin de la Duma.

El estado de ánimo no parece empañado ni por la derrota helvética 1 a 2, ni por las críticas suscitadas por el encuentro en un contexto de crisis ruso ucrania. Miembro del “equipo suizo”, el presidente del Partido Socialista, Christian Levrat, complacido de haber conocido a un gran maestro, explica que el ajedrez es aparte: “Incluso en los peores momentos de tensión durante la Guerra Fría, las partidas siempre se han celebrado”. Su camarada de juego, Andreas Gross, agrega sobriamente: “Yo estoy aquí por el ajedrez”. 

Paradojas de la historia  

Para el historiador Hans Ulrich Jost, “la Suiza moderna es un poco la hija de  Rusia”:  “Rusia entra en la vida política suiza en el Congreso de Viena en 1815. Mientras que Austria es favorable a un desmantelamiento y un posible retorno al Antiguo Régimen, Rusia insiste en que no se toque a la Suiza de los 19 cantones y la neutralidad. Sin esa intervención no es seguro que Suiza, al borde del colapso y de la guerra civil, hubiera sobrevivido”. Rusia, agrega, abrió el camino a la Suiza de 22 cantones, con la llegada de Ginebra, Valais y Neuchâtel.

Colaborador de los Documentos Diplomáticos Suizos (Dodis), Thomas Bürgisser recuerda que las relacionesEnlace externo entre Suiza y Rusia tuvieron su punto culminante en el inicio. “Yo diría que la cifra de los 200 años da la impresión de una continuidad que no existe, ya que abarca una historia muy contradictoria, muy heterogénea y muy turbulenta entre los dos países”. Otra paradoja, las relaciones comenzaron en un momento en que Suiza no existía. El Estado federal actual fue creado en ... 1848. 

Fin del recuadro

La deuda suiza

El banderazo de salida para el bicentenario de las relaciones diplomáticas se produjo durante los Juegos Olímpicos de Sochi, con reuniones ministeriales. El presidente de la Confederación viajó en mayo a Moscú, pero las conversaciones se centraron en Ucrania, con Didier Burkhalter al frente también de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), una bendición para Berna, que gana visibilidad, pero también una preocupación, ya que se trata de preservar excelentes relaciones bilaterales, mientras se defiende la neutralidad y el respeto al derecho internacional.

Anunciado “para la primavera”, el viaje oficial de Didier Burkhalter a Moscú en el marco del jubileo no parece precisarse. ¿Irá? ¿No irá? La pregunta se plantea también en relación con una visita prevista para septiembre de una delegación parlamentaria rusa dirigida por Sergei Narishkin, presidente de la Duma. La delegación visitaría el monumento en memoria de Suvorov, escenario de la victoria del general ruso sobre los franceses en 1799. La gesta es objeto de una exposición conjunta en la Abadía de Payerna.

Centrarse en las personas

Pero Filippo Lombardi, a la batuta del jubileo, mantiene el entusiasmo. “En 1814 y 1815Enlace externo, Rusia jugó un papel muy importante para afirmar la neutralidad suiza, su independencia, su integridad territorial y su federalismo. En el Congreso de Viena, fue capaz de vender ese “paquete” a las potencias vecinas, que tenían proyectos sobre Suiza”, declara el parlamentario, decidido a celebrar  el “reconocimiento y la amistad” de Suiza.

“La idea del bicentenarioEnlace externo es situar a las personas por delante, aquellas que, conocidas o no, fueron la base de las relaciones entre los dos países, que fueron o dijeron algo importante. Teniendo en cuenta los recientes acontecimientos, resulta que fue una buena decisión”, explica Christine Honegger-Zolotukhin, responsable de asuntos culturales de la Embajada de Suiza en Moscú.

Para el historiador Hans-Ulrich Jost, “Rusia fue muy pronto Eldorado para los suizos. Entre el siglo XVII y 1917, 20.000 helvecios viajaron para allá a probar suerte. Esa emigración fue muy visible porque muchos ocuparon altos cargos o hicieron fortuna”.  

De manera recíproca, Suiza acogió aristócratas, escritores, artistas, estudiantes, revolucionarios (había 8.500 rusos en 1910), exiliados, disidentes, oligarcas ... Hoy en día, 10.000 ciudadanos rusos viven en Suiza. 

La cultura, punta de lanza  

El Ministerio suizo de Exteriores y su agencia de promoción, Presencia Suiza, colaboran con la Oficina Federal de Cultura y la fundación cultural Pro Helvetia, que puso en marcha un amplio programa para los años 2012-2015. La debilidad del aspecto político del bicentenario se ve compensada por la riqueza del programa que se centra en la cultura.  os proyectos incluyen música y danza, artes visuales y literatura, economía, innovación, medicina e incluso educación, sin olvidar la gastronomía, los relojes, el vino y el chocolate. Ginebra, por ejemplo, que celebra los 200 años de su entrada en la Confederación, envía sus Viejos Granaderos al festival internacional de música militar de Moscú.

“Hasta finales de 2013, concluimos 150 proyectos y alrededor de 40 desde  principios de 2014, explica Christophe Rosset, director del proyecto de Pro Helvetia. Los programas se basan en asociaciones con instituciones suizas y rusas. Cubrimos el 30% del presupuesto del programa de intercambio, los socios rusos 50% y los socios suizos (instituciones y cantones), 20%”.  

Del lado ruso, “la temporada cultural empezó en marzo con medio centenar de  proyectos”, indica Elena Arkhipova, agregada cultural de la Embajada rusa en Berna.

Dos funciones diferentes

¿Cómo se desarrolla la colaboración? “Muy bien, puesto que el interés de los rusos es grande”, responde Christine Honegger-Zolotoukhine. “Nuestros programas no están necesariamente vinculados, ya que nuestros países trabajan de manera diferente, también en materia de planificación. Buscamos socios rusos y establecimos marcos (tipo de proyecto, ubicación). No hemos terminado. Por necesidad, nuestro programa está en constante evolución”. 

“Nuestros proyectos son más tradicionales, ya que nuestro país tiene una cultura contemporánea menos rica que Suiza en relación con el número de habitantes y tiene una multitud de pueblos diferentes. Por ello es difícil encontrar un terreno común”, puntualiza Elena Arkhipova.

El Ministerio ruso de Cultura presenta sus proyectos: ballets, conciertos, exposiciones de instituciones de prestigio (Teatro del Bolshoi, Museo del Hermitage). “El Ministerio de ExterioresEnlace externo debe encontrar patrocinadores semiprivados”, agrega. Ejemplo, ‘La Magia del Paisaje Ruso’Enlace externo, la exposición de la Galería Tretyakov, que presenta el Museo Cantonal de Bellas Artes en Lausana (23.05-05.10), fue financiada por el cónsul honorario. La Fundación Paz y ArmoníaEnlace externo, de Anatoly Karpov, organiza eventos en Ginebra. Y en Rusia, tiene lugar una muestra fotográfica en la vía pública, ‘Suiza a través de los ojos de un ruso, y Rusia a través de los ojos de un suizo’.

“¡Una experiencia inolvidable!”

Pro HelvetiaEnlace externo entró a Rusia a través de las ferias del libro de Moscú y Krasnoiarsk. “A la inversa, nuestros socios suizos traen a rusos. En 2015, serán los invitados de honor de la Feria del Libro de Ginebra y del Festival de Dubujos Animados Fumetto, de Lucerna”, revela Christophe Rosset.

La música, a guisa de ejemplo, tiene un sitio especial en el Conservatorio de Moscú con Alpenfest, proyecto ruso-suizo de música contemporánea, y en el Festival Strings, de música de cámara de Lucerna. Pero también en los conciertos de los suizos Heidi Happy y Nicolas Fraissinet. Experiencia “inolvidable” para el cantante de la Suiza de expresión francesa: “La respuesta del público fue de mucha calidez, emotiva en ocasiones. ¡A veces sentí que la relación emocional era más inmediata y espontánea que aquí!”

Imagen de la exposición ‘Abschlag’, de Thomas Hirschhorn.

(manifesta10.org)

El grafista de Lucerna, Niklaus Troxler, expone sus afiches en San Petersburgo, Vladivostok, Krasnoiarsk y Moscú. Está encantado: “Los rusos tienen un fondo diferente, muy constructivista, pero son abiertos, espontáneos, curiosos de encontrar nuevos caminos”.

El Festival Weltformat de Lucerna, iniciador del proyecto, también tiene invitados de Rusia. “Debemos cuidar estas relaciones”, señala  Niklaus Troxler. “No siempre hay que ver el aspecto político, porque la cultura puede lograr mucho en la comprensión y el intercambio, y eso debe cuidarse”. 

200 años de historia

El 6 de marzo de 1814, llega ante la Dieta Federal el enviado especial del zar Alejandro I, seducido por las ideas liberales de su preceptor suizo, Frédéric César de La Harpe. El plenipotenciario Johann Capodistrias contribuye a la redacción de la Constitución Federal e impide la dislocación de Suiza en el Congreso de Viena de 1815. También favorece la entrada en la Confederación de Ginebra, Valais y Neuchâtel.

1817: Apertura de un consulado honorario en San Petersburgo y luego en Odessa (1820) y Moscú (1828).

1923: Cierre de la Embajada de Suiza. Excelentes hasta la Primera Guerra Mundial, las relaciones bilaterales son execrables desde la Revolución Bolchevique de 1917.

1946: Suiza reanuda relaciones con la Rusia soviética, miembro de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

2004: Suiza declara a Rusia país prioritario y los contactos y acuerdos se multiplican. En 2009, Dimitri Medvédev es el primer presidente ruso en efectuar una visita de Estado a Berna. Suiza representa los intereses de Moscú en Georgia, así como los intereses de Georgia en Rusia.

2007: Firma de un Memorando de Entendimiento que regula el intercambio en los diferentes sectores políticos.  

2012: La Confederación favorece el ingreso de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es invitada a la cumbre del G-20 en San Petersburgo.

Marzo 2014: Berna congela las negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio con Moscú debido a la crisis ruso-ucrania.  

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Traducción del francés, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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