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'Controversias' en la fotografía, en una muestra en Lausana

Para que se hablara de ella, la marca italiana Benetton lanzó una campaña de mercadeo provocativa, que fue incluso prohibida en Italia.

Las fotografías pueden mentir, conmocionar, suscitar controversias. A través de 80 clichés desconocidos o célebres, el Museo del Eliseo en Lausana traza una historia jurídica y ética de la lente.

El hábito no hace al monje, reza el refrán. Y sin embargo, la imagen vista por todas partes de un hombre vestido como sacerdote besando a una mujer con los hábitos provocó mucho de qué hablar en 1992.

Se trataba entonces de uno de los carteles de las campañas de mercadeo de la marca Benetton, creados por el provocador Oliviero Toscani, finalmente reconocido por su trabajo en 2000.

El Museo del Eliseo de Lausana eligió justamente esa imagen para ilustrar su nueva exposición 'Controversias. Una historia jurídica y ética de la fotografía', abierta al público hasta el 1° de junio.

Prohibida en Italia ante la presión del Vaticano, esos carteles se multiplicaron en Francia, donde las asociaciones religiosas no ganaron la batalla en su contra. La imagen ilustra hasta qué punto el contexto socio-cultural juega un papel en la interpretación y la evaluación jurídica de una imagen.

La fotografía, inventada oficialmente en 1839 y denominada como una técnica de la "pintura con la luz" ha provocado desde sus inicios numerosas preguntas donde los temas de la estética, la moral, la ética y, con frecuencia, la justicia, están involucrados.

Abstención sugerida para las miradas sensibles

La imagen de la pareja besándose de Toscani, pese a su carga subversiva, es una de las fotografías menos duras de la exposición, desaconsejada para espíritus sensibles y para menores de 16 años. La vista comienza incluso con esa advertencia de voz de la vendedora de los boletos de entrada.

Ante los ojos negros y aún con vida de la niña Omayra Sánchez, atrapada entre los escombros y el lodazal en el pueblo colombiano de Armero en 1985, el espectador observa impotente su agonía. Lo mismo ocurre con la fotografía del 'buitre acechando una niña a punto de morir de hambre', tomada en 1993 en plena guerra civil en Sudán.

La información explicativa que figura bajo cada una de las imágenes aporta datos sobre el autor de la toma. En el caso de la foto de la niña africana, se trata del fotógrafo sudafricano Kevin Carter –Premio Pulitzer en 1994-, quien se suicidó luego de consagrar gran parte de su vida a documentar las exacciones cometidas en nombre del apartheid.

Desnudez infantil, en cuestión

En realidad, es el problema de los límites el que se muestra a lo largo de la exposición. Cada una de las 80 fotografías plantea la pregunta sobre la subjetividad personal y las normas en vigor establecidas por la sociedad.

La fotografía en la que aparece el canciller Bismarck en su lecho de muerte fue censurada por mucho tiempo, pues se argumentaba que deshonraba el prestigio póstumo del unificador de Alemania. Sus autores fueron castigados con la cárcel. Hoy día, el rostro acabado de este protagonista de la historia germana suscita un gran interés impregnado cada vez más del sentimiento de compasión.

Con el paso del tiempo, algunas imágenes han perdido su poder de subversión. Otras, por el contrario, provocan aún mayor controversia; como ocurre con las fotografías que muestran la desnudez infantil y que no pueden dejar de verse bajo el filtro del debate actual sobre la pedofilia.

"Son los clichés que provocan más controversia. Lo interesante es que en la década de los años 70 no provocaban problema alguno, a excepción de los pleitos comerciales ligados a los contratos. Actualmente estas imágenes se leen de modo distinto. Se une a ellas más fácilmente la idea del abuso a los niños", explica Daniel Girardin, conservador del Museo del Eliseo.

Cambios políticos

En esas transformaciones aparecen los desafíos a nivel jurídico. Para respetar la ley que prohíbe toda publicidad indirecta o directamente a favor del tabaco, la venerable Biblioteca Nacional de Francia, por ejemplo, hizo desaparecer el cigarrillo que Sartre tenía en sus dedos en un cartel y en el catálogo de la exposición organizada para comentar el centenario de su natalicio.

Un "retoque políticamente correcto" al que se suma otro caso calificado de grave en el que fueron borrados los disidentes del régimen soviético en una postal, al abordar el tema de las modificaciones en imágenes históricas.

La toma de la Berlín nazi por los rusos, los osarios falsos de Timisoara (Rumania), las prisiones de Abu Ghraib (Irak), las imágenes en el museo de Lausana hacen eco a la exposición consagrada a las "imágenes mentirosas" mostradas en el Museo de la Comunicación de Berna, en donde los clichés muestran la delicada cuestión en torno a la manipulación.

"Actualmente, todo mundo quiere controlar las imágenes. El fotógrafo, por supuesto, pero también aquel que las posee, las utiliza, las reutiliza o las manipula. En definitiva, desde su toma, un fotografía tiene un sentido preciso y está siempre en el centro de una cuestión de poder", subraya Daniel Girardin.

En su comentario de la exposición, Girardin eligió una cita de Bill Gates: "Aquel que controla las imágenes, controla los espíritus", como eco a la crítica del consumismo del Guy Debord en su libro 'La sociedad del espectáculo'.

swissinfo, Carole Wälti
(Traducido por Patricia Islas Züttel)

Otra muestra sobre fotografía en Berna

La exposición 'Imágenes que mienten' del Museo de la Comunicación de Berna, abierta al público hasta el 6 de julio de 2008, muestra innumerables ejemplos de las manipulaciones iconográficas para reforzar el sentido crítico de los espectadores.

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