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El lado más íntimo de Gilberto Gil en Suiza

El mismo trío que tocó en Cully, durante un concierto en el Teatro Bradesco de São Paulo.

Gilberto Gil, Bem Gil y Jaques Morelenbaum abrieron el Festival de Cully, el primero de los muchos eventos musicales que tienen lugar en Suiza desde primavera hasta otoño.

El repertorio del concierto -parte de una gira de 19 conciertos en 40 días por varios países- se basa en el disco ‘BandaDois’, producido y tocado dos años con el hijo de Gil, Bem, quien se encarga de la guitarra y la percusión.

“Un concierto de cuerdas en el salón de casa” es como a Gilberto Gil le gusta presentar su último trabajo, como lo hizo en el Festival de Cully, al oeste de Suiza. Cuenta como cuerdas, además de las de dos guitarras y un violoncelo, sus propias cuerdas vocales.
 
Justo antes del concierto, mantuvo una entrevista con swissinfo.ch.

swissinfo.ch.: ¿Cómo fue la inclusión de su hijo Bem Gil en este trabajo?
 
Gilberto Gil: Comenzó a tocar la guitarra desde que era niño. En la infancia no mostró una especial afinidad por la música. Cuando era adolescente empezó a interesarse cada vez más y un día me dijo que quería estudiar guitarra. La madre llegó a sugerir que yo le enseñase, pero yo no tengo habilidades didáctico pedagógicas y nunca pensé que podría ser un buen maestro para él.

Terminamos encontrando a un amigo que fue su profesor de guitarra, que además estaba interesado en mi música. Él introdujo a mi hijo en mi universo musical. Entonces comenzó a tener una relación muy estrecha con mi trabajo. Por eso le dije que viniera a tocar conmigo. Reprodujo mis arreglos con gran facilidad y placer. Así que pensé que sería hermoso, como un juego de espejos entre yo y mi hijo. Él incluso me ayudó a recuperar antiguos arreglos, canciones que ya había olvidado. Este trabajo tiene una contribución muy importante de ese nuevo entusiasmo que él aporta.

 

swissinfo.ch:. Y en el escenario, ¿lo ve como un músico o como un hijo también?
 
G.G.: Básicamente como músico, pero también como hijo en el sentido en que él se crió en este ambiente, en el borde de este lago (risas) que es mi extensa producción musical. Cuando digo que este espectáculo parece una cosa íntima en el salón de casa, se debe en mucho a él. Somos mi hijo y yo y él está sentado a mi lado tocando conmigo. Esto tiene que ver con la música y también con la cuestión de la familia, de la afectividad en el plano familiar. Así que no solo es la música. Es la música y la familia, ¿verdad?


swissinfo.ch:. Y por otro lado, en el escenario está también Jaques Morelenbaum.
 
G:G.: Yo y Bem tocamos este repertorio durante al menos dos años. Luego llamamos a Jaques y él entró de forma espontánea en este ambiente.

Contrariamente a lo que hace en otros trabajos, no escribió nada en este caso, aunque compone muy bien y es un buen arreglista. Pero en este caso tuvo que adaptarse a los arreglos que nosotros habíamos hecho, dando su contribución espontánea solo para encajar en este ambiente del salón de casa, aportando su extraordinaria musicalidad.
 

swissinfo.ch.: Muchos músicos brasileños de su generación casi dejaron de crear. Usted y Caetano Veloso no. ¿Nunca ha tenido miedo de perder su capacidad creativa?

 

G.G.: No tengo miedo porque creo que es una condición sine qua non. Así ha sido desde el principio. Este ya fue el propósito de nuestra inclusión en el mundo musical. Por esta razón nos hicimos artistas. Cuando empezamos a componer, cantar y establecer una relación con el público, ya traíamos eso en el corazón. Fuimos discípulos de Luiz Gonzaga, Dorival Caymmi, João Gilberto, Tom Jobim, todas estas personas que, como nosotros, dedicaron toda una vida para crear, para buscar e interpretar y reinterpretar visiones, paisajes, sentimientos.

 

swissinfo.ch.: Pero, ¿para crear se necesita una cierta inquietud?
 
GG:. En nuestro caso no existe una inquietud que marca. Al contrario, es una quietud, estar asentado en este campo creativo, este mundo de la creación. Así que es algo que viene de allí. No hay necesidad de que se establezcan nuevos ciclos de impulso a través de un dispositivo llamado inquietud. Se necesita, por ejemplo, tocar la guitarra todos los días.

Es una cosa natural para mí inventar nuevas historias con la guitarra. No necesito estar inquieto porque la inquietud está alrededor a través de los niños nuevos y de los desafíos que van llegando. Cada día tiene un nuevo reto, una nueva propuesta, algo que incita. Así que no necesito estar inquieto, necesito calma (risas).

swissinfo.ch.: ¿Tampoco cuando fue ministro sufrió el riesgo de dejar de crear?

GG.: No, porque en realidad no paré. Llevaba la guitarra a todos los lados y tocaba casi todos los días. Y yo tenía mis períodos de descanso y vacaciones en los que retomaba contacto con el público. Incluso concebí un disco –‘Banda Larga Cordel’- cuando era ministro. Así que no hubo un parón de esa fuerte presencia de la música en mi vida, aunque he tenido que pasar mucho tiempo dedicándome a la labor de ministro.

swissinfo.ch


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