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Museo Rietberg Nasca, despliegue de misterio en Zúrich

Pieza arqueológica de cultura nasca: botelle en forma de orca.

Botella en forma de orca con doble pico y asa. Elaborada en tierra modelada y pertenciente al período Nasca antiguo 50-300 DC. (Museo Nacional de Arquelogía , Antropología e Historia del Perú. Ministerio de Cultura del Perú)

(Museum Rietberg)

El Museo Rietberg de Zúrich presenta desde este viernes la mayor exposición realizada hasta ahora sobre los nasca. Los célebres geoglifos de esa cultura que floreció en el sur de Perú entre el año 200 AC y el 650 DC generaron toda suerte de mitos a través del tiempo. ‘Nasca. Perú – En busca de huellas en el desierto’ permite un acercamiento sin precedentes a ese histórico enigma.

"La exposición trae consigo el bagaje de 20 a 30 años de investigaciones arqueológicas y ofrece una nueva perspectiva sobre la cultura nasca”, señala Cecilia Pardo, conservadora de la colección del Museo de Arte de Lima (MALIEnlace externo). Explica que el punto de partida de la exposición se sitúa en la capital peruana, en 2016.

En ese entonces, Peter Fux, conservador del departamento de Artes de las Américas del Museo RietbergEnlace externo, y ella misma organizaron una reunión con una quincena de los principales especialistas sobre el tema en distintas áreas de investigación. El grupo integraba a expertos de América, Asia y Europa, incluida Suiza.

“Los trajimos a Lima y conversamos durante tres días sobre qué debía decir esta exposición. Los peruanos, y probablemente también el público europeo, están ávidos de conocimiento sobre la cultura nasca porque siempre ha habido muchos mitos en torno a la función y la producción de estos geoglifos y de esta cerámica”.

Geoglifos o líneas de Nasca

Forman parte de los vestigios prehispánicos más notables conocidos hasta ahora y son Patrimonio de la Humanidad desde 1994. Fueron diseñaos sobre una superficie de más de 500 kilómetros cuadrados de desierto al pie de la Cordillera de los Andes. Se trata de “dibujos en la tierra” que se conservan hasta ahora dadas las condiciones climáticas del área. Su número exacto se desconoce, pero se estima que puede haber millares. Entre los más célebres, aquellos con figuras antropomorfas (colibrí, pelícano, perro, etc).    

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Ahora, señala la experta, merced a los nuevos métodos tecnológicos aplicados a la arqueología, ha sido posible determinar cómo fueron elaborados esos geoglifos y con qué función, así como la forma en que se desarrolló la civilización nasca, artífice de una de las creaciones artísticas más refinadas de la arqueología mundial.

“A través de piezas que hoy en día concebimos y presentamos como objetos de arte, podemos mostrar cómo vivieron estas sociedades, cómo era su territorio, cuáles eran sus ocupaciones. La principal función de estos objetos era ritual y funeraria y en ellos se encuentra mucha información sobre la cosmovisión de esta sociedad”, añade la especialista.

La exposición es fruto de la colaboración entre el MALI y el Museo Rietberg, en cooperación con el Centro Nacional de Arte y de Exposiciones de Alemania, y cuenta, entre otros, con el apoyo de la Fundación Suiza-Liechtenstein para las investigaciones arqueológicas en el extranjero.Enlace externo

Reúne cerca de 200 piezas entre objetos de cerámica, pinturas y textiles que ilustran sobre la sociedad, la historia y el arte de esa fascinante civilización y ofrece a los visitantes la posibilidad de acercarse a ella a través de nuevas tecnologías, incluidas las fotografías captadas ex profeso con la ayuda de drones, proyecciones sobre enormes maquetas y lentes en tercera dimensión.

Cultura Nasca

El pueblo nasca vivió en valles fértiles situados entre el altiplano de la Cordillera de los Andes al Este y un desierto delimitado por las costas del Pacífico. Ahí, en una de las zonas más áridas del planeta, los nascas trazaron geoglifos ahora famosos en el mundo entero. Su lenguaje pictórico y variopinto puede apreciarse en su cerámica y sus textiles. Suntuosos bordados, un buen número de instrumentos musicales, preciosas ofrendas destinadas a las sepulturas, incluidas máscaras de oro, son expuestos en la exposición que presenta el Museo Rietberg del 24 de noviembre 2017 al 15 de abril 2018.

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Lograrlo no fue fácil:    

“Uno de los mayores retos de la exposición estaba en cómo incorporar el paisaje a la exposición”, narra la conservadora del MALI. Para ello, los organizadores recurrieron a una empresa especializada en la realización de videos, efectuaron los complejos trámites para la obtención de los permisos y pudieron acceder por fin a esas enormes pampas para recopilar imágenes de los geoglifos “que nunca antes habían sido vistas como tales, con drones de última generación que se combinan con proyecciones en mapas”.

Precisa nuestra interlocutora que si bien para los peruanos las imágenes del colibrí, del mono o la araña están en la memoria desde niños, no en la forma en que son mostrados ahora. “Es una perspectiva distinta, bajo ángulos y aproximaciones que permiten ver de cerca la composición de esta pampa y entender cómo se mantienen los dibujos a lo largo de los años”.

Participación suiza

Suiza ha participado desde hace años y de distintas maneras en la recopilación del acervo cultural nasca. El curador Peter Fux, tomó parte también como arqueólogo en las excavaciones, y ya desde los años 90, la Fundación Suiza-Liechtenstein, respaldada por la Secretaría de Estado para la Educación, Investigación e Innovación de la Confederación Suiza, y liderada por Eberhard Fischer, inició el financiamiento del proyecto Nasca-Palpa.

En el año 2000, la Comisión de la UNESCO y del Ministerio de Relaciones Exteriores otorgó recursos para financiar la construcción del museo en Palpa.

Asimismo, la Escuela Politécnica de Zúrich (ETHEnlace externo) contribuyó con el escaneo de paisaje para las maquetas y los datos tecnológicos del proyecto multidisciplinario.

La exposición ‘Nasca – En busca de huellas en el desierto’, como lo explica Cecilia Pardo, busca contribuir al conocimiento generalizado de una cultura que ha sido muy estudiada pero no tan difundida, a pesar de que es artífice de uno de los más grandes enigmas arqueológicos de la historia… “las líneas de Nasca”.

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