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Perros, gatos y ratones en el arte

Jacob Gerritsz Cuyp: 'Dos jaguares', 1639. kunsthaus.ch

El Museo de Arte de Zúrich dedica una exposición al lugar preponderante que los animales han tenido en la vida de los hombres y la fascinación que han ejercido en artistas de todas las épocas.

Este contenido fue publicado el 24 mayo 2011 - 09:25
Araceli Rico, Zúrich, swissinfo.ch

La muestra reúne unas cien obras -entre pinturas, esculturas, vídeos y fotografías de las más diversas tendencias- para presentar venados, pájaros, vacas, reptiles, asnos, leopardos, peces y caballos, sin excluir, por supuesto, a los queridos perros, gatos y ratones.

Todas esas creaciones artísticas revelan la percepción que los humanos han tenido del maravilloso mundo de la fauna a lo largo de la historia.

¿Un cazador o un artista?

Desde tiempos muy remotos el hombre representó en las llamadas pinturas rupestres criaturas salvajes bajo una función ‘mágica’ para protegerse contra las fuerzas brutales de la naturaleza.

Pero no fue sino muchos siglos más tarde, durante la era de los grandes  descubrimientos geográficos y la instauración de la caza bien organizada, que el interés por los animales se volvió un verdadero fundamento científico. Y es que permitió a los artistas observar de cerca su estructura y sus reacciones e incluso seguir los pasos de su lenta agonía.  

En 1515, Alberto Durero diseña con mirada meticulosa de estudioso su célebre grabado en madera ‘Rinoceronte’, obra clásica del Renacimiento alemán. Y en 1551 aparece en Zúrich el primer volumen de animales ricamente ilustrado, obra de Conrad Gessner.

En un deseo por estudiar rigurosamente no solo la fisonomía sino el comportamiento de los jaguares en su medio natural, Jacob Gerritsz Cuyp representó en 1639 a dos de esas fabulosas bestias moviéndose libremente.

Caballos, vacas y pajaritos

En Europa la cacería fue altamente apreciada, pues se la consideraba un signo de poder y de dominio. La caza del venado, en particular, se asociaba con la fuerza física del cazador y hasta bien entrado el siglo XlX fue un emblema de hombría; de ahí la difusión de este tipo de escenas como se ven en esta muestra.

En la actividad principesca de la cacería, el caballo encarnaba la nobleza y era un símbolo del estatus social privilegiado alcanzado por su dueño. Compañero ideal del hombre, su energía y su potencia sirvieron como nunca antes en las guerras y también en los trabajos del campo.  

De Rudolf Koller se presentan varias telas como el ‘Correo de San Gotardo’ (1873), en la que se destaca el brío del caballo y la habilidad del cochero para hacer cruzar su carroza por las escarpadas montañas de aquel paso espectacular.

En cambio, en otras composiciones de Koller las vacas aparecen pastando tranquilamente en medio de las praderas, o bien, las idílicas vistas de los Alpes suizos con los pastores y sus rebaños, pintadas por Giovanni Segantini.

Los pájaros tampoco podían faltar. Se descubren en numerosos altares de las iglesias barrocas o en los juegos intelectuales que bien sabían hacer los surrealistas. René Magritte, Joan Miró, Constantin Brancusi y más adelante Robert Rauschenberg, no pudieron sustraerse a su belleza. Incluso los vemos hoy como si volaran a través de los enormes ventanales de la Estación Central de Zúrich, creación de Mario Merz.

El profesor es un burro

En un apartado de esta exhibición se presentan solo algunos de ‘Los caprichos’ de Francisco de Goya, conjunto de 80 grabados publicados por primera vez en Madrid en 1799, en los cuales se denunciaban vicios como la borrachera, la gula, la ociosidad, la lujuria y, sobre todo, el mal gobierno, la mala educación y la superstición que caracterizaba al pueblo.

En esa serie de láminas el artista dedica una pequeña parte lo suficientemente irónica para hablar o burlarse de la tontería y la necedad a través de la figura del burro, convertido a su vez en un profesor ilustre que no enseña a sus alumnos más que a rebuznar.

Con esto el pintor español satirizaba hábilmente en sus ‘Caprichos’ la mala enseñanza impartida por profesores ignorantes.

El paraíso perdido o recobrado

El hombre y los animales, criaturas iguales frente a los ojos de Dios, compartiendo una vida pacífica y armoniosa han sido un mito bien difundido de la civilización occidental. Sin embargo, la expulsión de Adán y Eva del paraíso terrenal fue a causa de la serpiente, relacionada por lo común con el mal y los bajos instintos.

Por último, se presenta la performance de Joseph Beuys que hace estremecer al público. El artista aparece en un vídeo encerrado durante varios días en una imponente celda junto con un coyote, queriendo establecer con esto otro tipo de relación entre el hombre y la bestia. De este modo, se rompen los prejuicios que se tienen contra el animal y de alguna manera el arte lo redescubre como un verdadero e inseparable compañero de los humanos.

'Perros, gatos y ratones’

El Museo de Arte de Zúrich (Kunsthaus) presenta una exhibición relacionada con los animales y su importancia en la vida del hombre a través de la creación artística.

El  objetivo de esta muestra es sensibilizar al público y redescubrir a los animales situados por el arte en un medio imaginario, con propiedades que no pueden ser observadas más que cuando las bestias están cautivas.

Durante la exhibición se proponen talleres de pintura para los niños a partir de los 3 años de edad, visitas guiadas, cursos de dibujos y pintura, safaris de fotos a los animales y discusiones con terapeutas especializados en este tema.

La muestra ‘Perros, gatos y ratones’ en el Kunsthaus se organizó en colaboración con el Zoológico de Zúrich, el Museo Rietberg, el Museo Zoológico y el NONAM (Nordamerika Native Museum).

La exhibición está abierta al público hasta el 31 de julio de 2011.

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