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De Córdoba a Zúrich

Patricia, Jeremías y Francisco Javier Meier. swissinfo.ch

Francisco Javier Meier decidió regresar a la tierra de su abuelo y desde entonces no cesa en sus esfuerzos por encontrar un futuro mejor para su familia.

Este contenido fue publicado el 29 abril 2003 - 22:43

Tras un año de vivir en Suiza reconoce que "los resultados no son los que esperaba".

Francisco Javier Meier recibió a swissinfo en su hogar, en Zúrich, en compañía de su esposa Patricia y de su hijo Jeremías, de 3 años de edad.

Sentados en el recibidor -donde una banderita argentina sobre el televisor y las fotos de sus familiares le recuerdan que 28 años de su vida se han quedado al otro lado del Atlántico-, Francisco Javier Meier retrocede un año en el tiempo.

"Llegue el 1° de marzo del 2002 a Suiza, y en junio mi familia", nos explica.

Con poca plata en la bolsa y muchas esperanzas en el corazón comenzó la aventura de instalarse en Suiza, pero pronto se encontró con que la vida en este país es más cara de lo pensado.

Agradecido a la asistencia social

"Tuve que pedir asistencia social, no conocía ni como hacerlo. Me dirigí a la Embajada de Argentina explicándoles la situación. Del consulado hablaron por mí en alemán al servicio social y me consiguieron una cita", recuerda agradecido, el suizo-argentino.

Con una habitación otorgada por el servicio social de la ciudad de Zúrich, 3 meses de curso de alemán y muchas ganas de trabajar, Francisco Javier inició la búsqueda de empleo.

La barrera del idioma

"Es tan difícil comprender que un suizo no hable el idioma local", indica el suizo nacido en la Provincia argentina de Córdoba.

Es por ello que Meier aconseja a quienes piensan venir a la patria vieja, que en Argentina inviertan su tiempo estudiando alguno de los idiomas que se hablan en Suiza, para evitar el sufrimiento de la incomprensión.

60 intentos por encontrar vivienda

"Nosotros somos lo peor de lo peor para conseguir una vivienda", insinúa Meier al indicar que los requisitos solicitados para alquilar un piso, tales como referencias y el nombre del empleador, son imposibles de llenar para un recién llegado.

Un año después, el suizo repatriado sabe sobre la escasez de vivienda en Zúrich y los altos costos de vida en este país, por lo que el reto de permanecer en Suiza sin un empleo bien remunerado no se vislumbra sencillo.

En busca de un trabajo estable

El conseguir trabajo para un instalador sanitario y calefaccionista, sin la siempre solicitada experiencia en el país, no ha sido fácil. Debido a ello, Meier desistió de la búsqueda de un empleo en su ramo.

"La idea con la que vine fue entrar a trabajar (desde) el primer día que llegue a Suiza, y tras un año lo único que he podido conseguir es trabajar como empleado temporario y en la limpieza", comenta con cierta decepción.

Meier conoce a muchos en su situación y por eso opina que "desde el punto de vista humano hay una gran falla" en el trato a los suizos que inician una vida en la Confederación.

"Lo que necesitamos es un trabajo, tener contacto con la gente. Yo lo que quiero es trabajar, conseguir el sustento para mi familia y dejar de depender del social", reitera.

De cara al futuro sin falsas esperanzas

Francisco Javier es consciente de las dificultades de ser un suizo que no habla ningún idioma nacional, de ser un suizo que no conoce a familiares ni amigos que le puedan apoyar, y de ser un suizo al que no le es sencillo adaptarse a las costumbres del país que no lo vio nacer.

Pero la tenacidad de este suizo con acento argentino es grande. Su hijo asiste ya a la guardería, su esposa aprende el alemán y él se esfuerza por obtener el pan de cada día con optimismo.

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Datos clave

Alrededor de 1.000 suizos venidos de Argentina han recibido ayuda social.
En todas las comunidades del país existe el servicio social que atiende a los que lo requieren, luego de una evaluación de su situación.
La constante continúa: los más interesados en venir a Suiza son los jóvenes.
Los tres retos más comunes a librar para el recién llegado: hablar el idioma, conseguir alojamiento y encontrar empleo.
Sin embargo, cada caso es distinto y es tratado de forma individual por los servidores sociales.

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