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DEMOCRACIA DIRECTA Voto electrónico en Suiza: situación y desafíos

ordenador portátil y pasaporte

El voto electrónico es una realidad para menos del 4% de la población suiza que tiene derecho a voto.

(© Keystone / Gian Ehrenzeller)

El debate sobre el voto electrónico para quienes viven en Suiza, así como para los suizos residentes en el extranjero, dura casi dos décadas y no parece que vaya a terminar pronto.

El voto electrónico está instaurado en Brasil, un país de 210 millones de habitantes. Estonia, la sociedad digital más avanzada del mundo, se enorgullece de utilizarlo. En los Estados Unidos, en un momento de tensiones democráticas, hay quienes empiezan a considerarlo para impulsar la participación ciudadana.

En cambio, todavía está lejos de convertirse en una realidad en Suiza; en un país que vota sobre asuntos locales y nacionales hasta cuatro veces al año y cuya ciudadanía elige a su Parlamento también cada cuatro años, como ocurrirá este año 2019. ¿Por qué? Breve resumen.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En Suiza la idea del voto electrónico lleva casi tanto tiempo como internet: desde 2003 se han llevado a cabo en varios cantones más de 200 pruebas.

Aunque la agenda política ha incluido esta cuestión, el voto electrónico no se ha convertido en un elemento fijo. En las votaciones de noviembre de 2018, podían votar electrónicamente 213 000 personas, es decir, menos del 4% de la población inscrita. (En Estonia, en 2017, el 31% de los votos se emitieron a través de la red).   

A lo largo de los años se han probado sobre todo dos sistemas tecnológicos.

El primero, una plataforma nacional desarrollada por el cantón de Ginebra, que eligieron también otros cantones antes de que en 2018 Ginebra, antes de tiempo, anunciara que iba a suspenderlo debido a su elevado coste

El otro sistema, desarrollado por el grupo español Scytl, está a cargo de la empresa suiza de correos, La Poste (responsable también del voto por correo). A pesar de algunas críticas en torno a su seguridad y convenienciaEnlace externo, y con el sistema de Ginebra a punto de ser eliminado, el servicio de La Poste es el único (por ahora) en marcha en esta ciudad.

¿En qué punto estamos?

El Gobierno, partidario del voto electrónico (ver más abajo), quiere que para las elecciones parlamentarias del próximo 20 de octubre como mínimo 18 de los 26 cantones ofrezcan opciones electrónicas. Mientras tanto, se han puesto en marcha distintos planes para introducir un sistema permanente de consulta.

El Parlamento está dividido a este respecto, a pesar de que en septiembre de 2018 votó en contra de la moción de un grupo de la oposición para congelar cualquier puesta en marcha de experiencias relativas al voto electrónico.

Los opositores, sin dejarse intimidar, (ver más adelante) han lanzado una iniciativa popularEnlace externo para impulsar su idea de una moratoria de cinco años antes de su aprobación. Tienen de plazo hasta el verano de 2020 para recoger las 100 000 firmas necesarias para forzar una votación nacional.

¿Quién está a favor y por qué?

Está a favor el Gobierno. Por un lado, porque el voto electrónico es más rápido que los métodos tradicionales, y también es más preciso cuando se hace bien; reduce el número de votos nulos; y ofrece la posibilidad de aumentar la participación, que en Suiza es baja.   

La Organización de Suizos en el Extranjero (OSE) también es partidaria del voto electrónico. Unos 750 000 suizos viven en otros países, y los que tienen derecho a votar a veces pierden la oportunidad de hacerlo por la lentitud de los envíos postales.

En general también están a favor los ciudadanos suizos, aunque muchos siguen preocupados por la seguridad.

Otro argumento esgrimido a favor del voto electrónico es que los métodos tradicionales a menudo no son tan seguros como nos gustaría creer. En Suiza, en el pasado, se han falsificado firmas y se han realizado recuentos chapuceros.

¿Quién está en contra y por qué?

Desde el punto de vista político no se trata solo de luditas [personas que detestan las nuevas tecnologías], derechistas y manipuladores [de una circunscripción electoral para obtener más votos]. El grupo que ha lanzado la iniciativa popular contra el voto electrónico incluye a políticos tanto de izquierdas (Partido Ecologista) como de derechas (Unión Democrática de Centro) y a algunos expertos en tecnologías de la información.

Su principal argumento es la cuestión de la seguridad. En este tiempo en que a nivel internacional se temen injerencias en las elecciones y fraudes, ¿cómo podemos estar seguros de que fuerzas externas no van a piratear o manipular el sistema? ¿Cómo podemos asegurarnos de que los votos se mantienen en secreto?

Quienes se oponen también plantean la cuestión del coste. Según ellos, los sistemas electrónicos son más caros que las tradicionales papeletas de papel.

¿Qué es lo siguiente?

Aunque la opinión pública está a favor del voto electrónico, si en los próximos años el asunto se somete a votación en todo el país, queda por ver qué peso tendrá la cuestión de la seguridad.  

La noticia reciente de que un hacker que participó en una prueba de ataque para testar el sistema de correos suizo detectó un gran fallo no aumentará la confianza en la inviolabilidad de las votaciones a través de internet.

El voto electrónico en Suiza está a prueba desde 2003, y parece que seguirá así durante algún tiempo más.

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Traducción del inglés: Lupe Calvo, swissinfo.ch/dos

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