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Educación cívica Vivir la democracia es una competencia que hay que aprender

Jóvenes reunidos en torno a una mesa para debatir temas políticos

¿Hace huelga para defender la protección del clima? Lo importante es que los jóvenes en Suiza dispongan de las competencias para formarse su propia opinión sobre los temas políticos.

(Marco Zanoni / Lunax)

Dotar a los jóvenes de los conocimientos y las competencias necesarias para que se impliquen en la democracia: Esto es lo que pretende la educación cívica 2.0 en Suiza. Mónica Waldis, experta en pedagogía política, explica en qué consiste..

Este artículo forma parte de #DearDemocracyEnlace externo, la plataforma swissinfo.ch sobre democracia directa. Aquí, además de los periodistas del equipo editorial, se expresan también autores externos. Sus opiniones no se corresponden necesariamente con las de swissinfo.ch.

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Fue un mazazo: En 1999, los estudiantes suizos obtuvieron malos resultados en el estudio comparativo International Civic and Citizenship Education StudyEnlace externo (ICCS). Pero no en física o biología, sino en educación cívica.

Los malos resultados se repitieron en 2010. Seis años después Suiza no participó en el estudio internacional por razones económicas.

Si las jóvenes generaciones en Suiza, campeón mundial en democracia directa, tienen dificultades para adquirir  conocimientos y entender la política, hay que actuar. Cabe recordar que en ningún país del mundo los ciudadanos votan tan a menudo como en Suiza.

El fiasco en el ICCS sirvió para abrir el debate sobre la educación cívica con base en el nuevo plan de estudios para la para enseñanza primaria y secundaria, conocido como ‘Lehrplan 21’Enlace externo. Los objetivos de la educación cívica 2.0 se resumen en una fórmula: “competencia política”.

Monika Waldis

La profesora Monika Waldis dirige el centro de educación cívica y didáctica histórica de la Escuela Universitaria Profesional de la Suiza Noroccidental, que está asociada al Centro para la Democracia de Aarau (zda).

(ZDA)

“Manejarse con soltura en la política requiere unos conocimientos básicos sobre las instituciones, la separación de poderes y la importancia de los derechos humanos.” Monika Waldis

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“Hay cosas de la política que se pueden aprender como las matemáticas, un idioma extranjero o cualquier otra asignatura escolar. Manejarse con soltura en la política requiere unos conocimientos básicos sobre las instituciones, la separación de poderes y la importancia de los derechos humanos”, señala Monika WaldisEnlace externo.

La profesora Waldis dirige el centro de educación cívica y didáctica histórica de la Escuela Universitaria Profesional de la Suiza Noroccidental, que está asociada al Centro para la Democracia de Aarau (zda).

¿Un tema de nicho?

“Además, los alumnos deben estar familiarizados con los procesos políticos y tener la oportunidad de formular sus propios intereses en un discurso”. Lo esencial para Waldis es que los jóvenes sean conscientes de este espacio de creatividad.

Política, democracia y derechos humanos

Estos son los objetivos de la educación cívica prevista en el plan de estudios ‘Lehrplan 21’:

“La democracia y los derechos humanos son valores fundamentales de nuestra sociedad y, junto con el Estado de derecho, constituyen las líneas directrices para la política. (…)

Los alumnos razonan los procesos políticos, aprenden a conocerlos, entienden los elementos básicos de la democracia y conocen las funciones fundamentales de las instituciones públicas. (…)

Se implican en la comunidad escolar y ayudan a darle forma. Aprenden a formarse su propia opinión, a formular sus preocupaciones, así como a representarlas y defenderlas con criterio. Analizan la relación entre poder y derecho, discuten valores y normas fundamentales y debaten sobre conflictos, sus orígenes y posibles soluciones.”

 

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Eso suena bien. Sin embargo, la profesora Waldis reconoce que no es para echar las campanas al vuelo. Incluso en el nuevo plan de estudios ‘Lehrplan 21’, la educación cívica no dejará de ser una asignatura secundaria, con una clase por semana.

Orientación en el proceso político

¿Qué competencias políticas se pretende desarrollar? En la década de 1970, la educación cívica se entendía en un sentido republicano, o sea, una educación para cumplir con los deberes cívicos: elegir y votar.

La educación cívica de la nueva generación parte de un concepto más amplio y se propone impulsar la participación política, también dentro de la sociedad civil. Además de los conocimientos básicos, los estudiantes deben aprender a formarse su propia opinión y a raciocinar. Esto significa: leer y entender la información política, analizarla con ojo crítico, formarse su propia opinión y poder posicionarse con criterio propio en temas políticos.

En este enfoque se incluyen la capacidad de cooperar y comunicar; de analizar y resolver problemas; de criticar y reflexionar y llegar a un consenso; de resistir y de asumir responsabilidades, así como la voluntad de ser libres.

“La educación cívica aporta a los jóvenes las competencias para raciocinar y posicionarse en temas políticos. Esta orientación puede llevar a algunos de ellos a protagonizar una huelga para defender el clima, mientras que otros decidirán no sumarse ella”, explica Waldis.

El nuevo plan de estudios contradice los viejos reproches de la derecha, según los cuales los docentes que comulgan con la izquierda aprovechan la educación cívica para incitar a sus alumnos a la rebeldía. En realidad, el objetivo es darles las herramientas para ejercer sus derechos democráticos de forma responsable.

“Esta orientación puede llevar a los jóvenes a protagonizar o no una huelga para defender el clima.” Monika Waldis

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Competencias clave como recurso

Hoy la prioridad en la educación es la empleabilidad, o sea la capacidad de los jóvenes para sobrevivir en el mercado laboral, señala Monika Waldis. Y se considera que la educación es un elemento muy importante para el desempeño económico de una sociedad.

“La educación cívica se centra en cuestiones de la convivencia democrática y la reflexión sobre los valores y normas sociales. A ello se suma la capacidad de raciocinio”, subraya la experta. Y esto contribuye a la empleabilidad. Pues las ofertas de empleo suelen pedir habilidades como capacidad de comunicación, trabajo en equipo, resolución de problemas, cooperación interdisciplinaria, participación en procesos y estructuras, etc.

Lehrplan 21

En Suiza, la educación reposa en tres pilares:

El primero es el nuevo Lehrplan 21 (plan de estudios). Es una especie de brújula u hoja de ruta y la base para los objetivos de la enseñanza en todas las escuelas del país. Aplicación: en toda Suiza.

En segundo lugar, el material didáctico. Contiene los temas concretos que los docentes deben impartir en clase. Los cantones tienen la libertad de establecer sus prioridades en el material de enseñanza.

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Para la profesora Waldis lo ideal sería que la educación cívica fuese reconocida como un recurso importante, al igual que las ciencias naturales o la informática que tanto se promueven en la escuela.

En los cánones político y económico de Suiza, estas están consideradas como la base para mantener el nivel de vida y la elevada capacidad innovadora del país.

Juego de roles

Para transmitir estos conocimientos, Monika Waldis recomienda técnicas de enseñanza orientadas hacia la experiencia: por ejemplo, que los estudiantes asuman el papel de un periodista de investigación, hablen con los políticos y se pongan en la piel de los políticos. Un ejemplo es ‘Jugend debattiert’Enlace externo o el juego de simulación ‘Politik macht Gesetz’Enlace externo, que el Centro para la Democracia de Aarau ofrece con éxito a las escuelas.

Permanece el obstáculo del federalismo

Un obstáculo es el federalismo: el cumplimiento de los objetivos depende de los Departamentos de EducaciónEnlace externo de los cantones. Queda por ver si estos darán a la educación cívica 2.0 el impulso necesario. Y es que en Suiza la educación es competencia de los cantones y no del Estado.

Hay luego otro elemento que nunca cambia, ni siquiera con el plan de estudios más vanguardista: la calidad de la enseñanza depende siempre del empeño de los docentes y su capacidad para despertar el interés de los alumnos.


Adaptación del alemán: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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