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Diseño de cementerios

El cementerio y su significado social. La muestra presenta el Museo Bellerive. (Foto:www.museum-bellerive.ch)

¿Qué relación existe hoy día entre los vivos y los muertos? ¿Las sepulturas hablan en realidad de la actitud del individuo frente a la muerte?

Estas y otras cuestiones más se plantean en la exhibición que se presenta en el Museo Bellerive de Zúrich, dedicada al proyecto de panteones en el seno de las ciudades.

Sepultar a los muertos ha sido una actividad tan vieja como la práctica de la momificación entre los antiguos egipcios. Guardar al difunto en un lugar propicio para su descanso, era una forma de integrarlo a la vida. Por ello suele surgir la pregunta del papel que desempeñaron y desempeñan los cementerios en la sociedad.

La Edad Media y la Época Barroca en Europa tuvieron un papel decisivo en la manera de concebir la vida después de la muerte. Esto se ve en especial en el diseño del llamado campo santo, y las sepulturas que lo acompañan.

Sin lujo, sin cruz y sin Dios

A principios del siglo XVlll, en especial en los cementerios protestantes, éstos eran concebidos como lugares desolados, sin ningún árbol alrededor, ni mucho menos con flores. Eran más bien sitios desnudos, vacíos de cualquier contenido o emoción.

El cuerpo de la persona fallecida era depositado en una fosa común, sin lápida, sin recordatorio y sin una sepultura que lo individualizara. En otros términos, era un espacio "sin lujo, sin cruz y sin Dios", tal como exclamaba en 1676 el basiliense Jakob Bernoulli al ver los cementerios de Ginebra.

Al correr de los años la relación con la muerte se hizo más directa y amable, menos solemne y más individual. Cada difunto tenía derecho a una lápida con su nombre y fecha de nacimiento, para ser identificado, hasta llegar a construirse más adelante verdaderos mausoleos o capillas funerarias para familias.

En la exposición del Museo Bellerive, se presentan varios tipos de cruces para ser colocadas sobre las lápidas. Las hay de hierro con diseños barrocos y muy decoradas. Algunas llevan la imagen de Cristo, otras un óvalo de cristal en el centro, a modo de portarretrato, para colocar el retrato del difunto y conservar su recuerdo.

Las lápidas también tienen un valor particular, pues las hay de mármol pulido, de granito o, cuando no, de piedra extraída de las montañas.

En cuanto a las esculturas para decorar las lápidas, éstas van del clásico "ángel guardián", el símbolo del "Espíritu Santo" o las escaleras que llevan al paraíso.

De las urnas al ataúd, otra forma de morir

En 1877 se construyó en Zúrich el crematorio de la ciudad. El cuerpo del difunto era cremado y sus cenizas depositadas en urnas funerarias, mismas que se fabricaban con distintos materiales y bajo una gran variedad de diseños.

En esta muestra se exhiben urnas esféricas, ovaladas o parecidas a un capullo, que simboliza acaso la resurrección a otra vida. También las hay cuadradas, como cajas en donde se guarda el recuerdo del ser querido. Los materiales son diversos pues algunas están hechas con oro, metal o madera bien pulida

Sin embargo, fue a partir de los años 80 que se registró un cambio sorprendente en la mentalidad de la sociedad europea, con relación al modo de rendirle culto a los difuntos. La vida cambia y su sentido también, la fantasía del hombre va más allá de la muerte.

Gracias a la industrialización de la era moderna se ha podido crear una serie de sarcófagos adaptada a todos los gustos y posibilidades. "Do-it-yourself", parece ser la consigna.

Esta nueva concepción de la "eternidad", por llamarla de alguna manera, se ve en especial en el diseño de féretros.

Aquí, se presentan ataúdes en forma de barca, acaso para emprender el último viaje. "The canal bout" (2000) es uno de ellos, diseñado en Inglaterra. Otros llevan una línea anatómica y están hechos con material de vivos colores, o bien, los sarcófagos que parecen una banca con un cómodo asiento de piel encima.

La eternidad y su nueva arquitectura

En Suiza se llevaron a cabo novedosos cambios en el diseño de sus cementerios, debido, entre otras cosas, a la influencia que tuvieron los jardines ingleses en su concepción.

Prueba de ello es el gran cementerio de Altstetten de la ciudad de Zúrich. Casi todos estos lugares de recogimiento son áreas perfectamente bien integradas al paisaje, en particular a los bosques, que los hacen ver como un cuadro ideal de la naturaleza.

En la actualidad estos sitios donde reposa el muerto son también áreas de paseo, ya no tienen esa connotación lúgubre y desolada de antes. Esto hace pensar que la muerte ha logrado al fin integrarse a la vida y que una es la consecuencia de la otra.

En cuanto a los accesorios para embellecer las sepulturas, hoy existe una gran libertad y respeto por la individualidad y el carácter de la persona desaparecida.

Por ejemplo, las flores, que en los cementerios protestantes estaban prohibidas, hoy se llevan en especial claveles, rosas y alcatraces. Las candelas, floreros o coronas de cerámica o de esmalte, son también usuales.

La visión de la muerte se ha transformado definitivamente, se ha acercado de una manera más natural y tranquila a la vida de los humanos. La exhibición "Diseño de cementerios, entre lo eterno y lo transitorio", permanecerá abierta al público hasta el 1 de abril de 2006.

swissinfo, Araceli Rico, Zúrich

Datos clave

El Museo Bellerive organiza, en torno al tema del diseño de cementerios, una serie de cursillos y discusiones para todo tipo de público. En los debates será posible encontrar a especialistas en la materia como arquitectos de paisaje, escritores, responsables de cementerios y conservadores de museos.
Se prevé igualmente una serie de películas relacionadas con el tema.

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Contexto

Se sabe que la palabra urna viene del latín "urna", que significa regreso. Se trata del depósito donde se guardan las cenizas del hombre al final de su vida, si éste ha sido cremado. Esto significa que los restos del hombre vuelven a la tierra.

El reglamento de los cementerios en Suiza oscila entre el respeto a la individualidad de la persona fallecida, y la emoción de sus familiares. Sin embargo, hay que observar ciertas reglas con relación al paisaje y al medio ambiente en donde el féretro o las urnas se colocan.

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