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Ecologistas suizos escriben también a George Bush

(swissinfo.ch)

El presidente helvético y otros dirigentes europeos no son los únicos en escribir a su homólogo estadounidense a propósito del Protocolo de Kyoto. Desde hace algunos días los defensores del medio ambiente, incluido el grupo suizo Pro Natura, inundan la Casa Blanca con e-mails de protesta.

Pro Natura, que cuenta con unos cien mil adherentes, es una de las principales asociaciones suizas para la protección del medio ambiente. También forma parte de Amigos de la Tierra y en estos días se ha sumado a la propuesta de esa federación internacional: "Inunda de mensajes a Bush ".

Un verdadero diluvio de correos procedentes de todos los rincones del mundo invadió rápidamente el buzón electrónico del presidente estadounidense pidiéndole que cumpla su compromiso con el mundo: "¡Si no da marcha atrás en su decisión de matar el Protocolo de Kyoto, las generaciones futuras no lo olvidarán!"

El secretariado de los Amigos de la Tierra cayó en su propia trampa al pedir a sus adherentes copias de las cartas. Los envíos han sido tan numerosos -diez mil por día, según se afirma- que la mensajería de la organización también se encuentra saturada.

¿Se puede luchar contra el calentamiento climático sin los estadounidenses?, se pregunta Beat Jans, de Pro Natura. Y si se tiene que contraer un compromiso ¿en dónde está el límite de las concesiones? Pro Natura y sus aliados europeos no han definido estrategias precisas. Sin embargo, consideran un posible boicot contra empresas estadounidenses.

Los militantes suizos y europeos de Greenpeace resolvieron también atacar el mundo empresarial. Luego de protestar ante las embajadas de Estados Unidos -entre ellas la de Berna-, decidieron escribir directamente al centenar de empresas que encabezan el listado de Fortune 500.

Son tres las preguntas que les formulan y para las que exigen respuesta antes de Pascua: ¿Apoya usted el protocolo de Kyoto? ¿Apoya al presidente Bush en su rechazo al compromiso? ¿Apoyaría u obstaculizaría a los países que deseen seguir adelante sin Estados Unidos?

Esas empresas son de hecho los verdaderos arquitectos de la política de la administración Bush en materia de cambios climáticos. Son ellas las que lo habrían empujado a renunciar a las promesas, formuladas en plena campaña electoral, de limitar las emisiones industriales de bióxido de carbono (CO2).

Los ecologistas suizos evitan, sin embargo, caer en un síndrome antiestadounidense. Saben que incluso en su país la batalla está lejos de ser ganada. Suiza cuenta desde el año pasado con una nueva legislación que le permitiría alcanzar los objetivos que se fijó en Kyoto, es decir, la reducción, de aquí al 2010, de entre 8 y 10% las emisiones de CO2 con respecto al nivel registrado en 1990.

El Gobierno de Berna cuenta con la responsabilidad personal y la cooperación del mundo económico. Pero más allá de las afirmaciones de principio, los medios ecologistas predicen una difícil batalla cuando, en el año 2004, se introduzca un sistema impositivo para las emisiones de CO2, en caso de que las otras medidas previstas resulten insuficientes.

Bernard Weissbrodt


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