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A una década del fin de Swissair



La herencia de prestigio de Swissair en la marca Swiss, en cuyo timón figura la cruz blanca en fondo rojo.

La herencia de prestigio de Swissair en la marca Swiss, en cuyo timón figura la cruz blanca en fondo rojo.

(Keystone)

Las críticas que prevalecen aún sobre la desaparición de la línea “nacional” suiza se centran en fallos de índole política y no económica, según las opiniones de expertos del sector aéreo y del de turismo.

Y por paradójico que esto parezca, si bien Swissair no subsistió, la marca de sello helvético Swiss resultó ser muy bien aprovechada por los alemanes al hacerse cargo de la flota de cuño helvético.

Si dos se disputan, un tercero se regocija. En este caso: Lufthansa (LH) que se hizo “por una ganga” de Swiss de modo cauteloso entre 2004 y 2007.
 
Eran tiempos en los que predominaba un acalorado debate en Suiza entre banca, políticos, sector económico, por un lado, y por el otro, entre los concernidos de Swissair y Crossair.
 
Y mientras en el país alpino no había consenso para salvar ese símbolo que enorgullecía a los suizos como ningún otro; en territorio germano reinaba la calma. Así, los dirigentes del consorcio LH lograron de modo sigiloso enderezar el timón de mando de lo que quedó de la aerolínea helvética.
 
Los alemanes tuvieron mucho más claro el gran valor de su otrora competencia… Con la oportuna adquisición, Swiss finalmente se desarrolló bajo dirección germana como una perla del consorcio Lufthansa.
 
Imagen suiza, administrada discretamente por alemanes desde ese país vecino, con resultados. “La Swiss actual ha aprovechado ventajas y sinergias de esa gran red comercial aérea de LH y de su propio aporte al consorcio”, indica Kurt Moser, de Contourismo, empresa dedicada al marketing en el sector turístico.
 
Y en vista del tono concomitante de las críticas sobre este cobijo europeo de Swiss en la opinión pública suiza-, los conocedores del sector turismo sostienen con cierta prudencia que el éxito de esta marca comprueba, justamente, lo que para muchos resulta perverso: Sólo después de su integración en ese consorcio europeo, la empresa de cuño helvético adquirió la validez tan esperada de su enorme potencial.

El trauma de la caída

Y pese a una década del fin, una parte de la clientela extranjera de la aerolínea no se ha dado cuenta de que Swiss ya no es Swissair. “Muchos de nuestros socios trasatlánticos aún hoy no pueden comprender las razones de que Swisssair no pudiera ser salvada”, comenta Kurt Moser.

 
Ya al inicio de la crisis de Swissair, las opiniones de los expertos sobre el futuro de la aerolínea divergían.
 
Hannes Imboden, hotelero y en esos tiempos director de la Oficina de Turismo en las Montañas Bernesas, dejó de creer en una solución de que pudiese subsistir una “aerolínea nacional”; más bien se inclinaba por que se agrupase con otras aerolíneas europeas de buen tamaño.
 
Peter Michel, otrora jefe en Alemania de Suiza Turismo y hoy responsable de Best Western Suiza, admite haberse equivocado sobre el camino que tomaría la empresa: “Creía que únicamente Crossair sobreviviría como una pequeña e insignificante aerolínea regional”.
 
De modo distinto veía la situación Heinz Kafader, director de los servicios en tierra en el aeropuerto de Belp-Berna y otrora en la misma función para Crossair, que era entonces la aerolínea encargada de los vuelos en territorio europeo, mientras que Swissair cubría los intercontinentales, entre otros.
 
“En octubre de 2001 no podíamos comprender que los responsables de Swissair no estuviesen preparados en meses previos para meter a tiempo el freno de emergencia”, subraya Kafader.
 
También Kurt Koller, dirigente de larga data de Swissair, creía entonces en el futuro de Swissair como aerolínea nacional, como socia de una red global como Star Alliance, puesto que su relevancia para la industria de exportación y el turismo de Suiza era muy significativa. “El fin de Swissair era evitable. Debería existir aún como miembro de una alianza global”.

Y el momento del viraje

Luego de que Lufthansa se hiciera de los aviones suizos, muchos creían que la nueva Swiss se convertiría solo en una reducida subcontratista del consorcio Lufthansa; no obstante, ocurrió algo mejor.
 
“Considero el fin de Swissair como el momento del viraje de la nave hacia el sector de la aviación europea. El orgullo aéreo helvético se rescató con un producto de marca bien reconocida”, indica Hans Kissenpfenning, ex director de comunicación corporativa de Swissair.
 
Kissenpfennig recuerda que Swissair era un nombre de prestigio, con efecto profundo, puesto que transmitía hasta a aquellos que no volaban el mensaje de que el pasajero de esa aerolínea era alguien especial. “Su buen nombre fue reflejo del buen trato y profesionalidad del personal de la compañía”.
 
Y si bien, después Swiss se convirtió también en un producto de buena marca, “no obtuvo  ese efecto profundo. Por esa razón, justamente, a nadie le molesta que Swiss sea alemana”, sostiene el especialista en comunicación. La razón: los tiempos de bonanza en el mercado aéreo son cosa del pasado, y por ende, resulta imposible comparar a Swissair con Swiss.

Exportaciones, turismo y labor humanitaria

De este modo solo queda la añoranza de esa época de brillo de Swissair. En el mundo político se alababa el hecho de que, a diferencia de otras líneas aéreas, durante 50 años la suiza se mantuvo sólida sin tener que recurrir a la ayuda del Estado para sobrevivir.
 
Otro papel de la aerolínea fue aquel al servicio del sector de exportaciones, pilar de la economía helvética. “El anuncio de nuevas conexiones aéreas de Swissair iba de la mano con la incursión de grandes empresas en nuevos mercados”, recuerda el ex ministro helvético de Transportes, Adolf Ogi, en el prefacio de un compendio sobre escritos de personalidades relacionadas con la desaparecida aerolínea.
 
Otro efecto valorado de la Swissair fue su tarea de promotora del turismo hacia el país alpino, sin olvidar su compromiso humanitario en tiempos de crisis políticas y guerras, puesto que “muchas operaciones de la ONU y del CICR marcaron su presencia en momentos sombríos de la historia mundial”, cita Ogi sobre la huella que ha dejado la aerolínea helvética.

Urs von Schroeder y Hans Kissenpfenning realizaron una compilación de narraciones de 49 personas que -de modo directo o indirecto- estuvieron implicados en el desarrollo de la aerolínea helvética.

Nostalgia y críticas sobe el fin de Swissair desde la mirada de aquellos que formaron parte de su desarrollo.

El prefacio del compendio, de la editorial NZZ, es de la pluma del otrora ministro de Transportes de Suiza, Adolf Ogi.

Compendio de opiniones

Urs von Schroeder y Hans Kissenpfenning realizaron una compilación de narraciones de 49 personas que de modo directo o indirecto estuvieron implicados en el desarrollo de la aerolínea helvética.

Nostalgia y críticas sobe el fin de Swissair desde la mirada de aquellos que formaron parte de su desarrollo.

El prefacio del compendio, de la editorial NZZ, es de la pluma del otrora ministro de Transportes de Suiza, Adolf Ogi.

Fin del recuadro

De Swissair a Swiss

Swiss fue fundada el 1° de abril del 2002, tras la desaparición de Swissair y Crossair.

Pese a los esfuerzos por sanear sus finanzas, que incluyeron desde los recortes de personal hasta la contratación de nuevos créditos, reportó números rojos en 2002, 2003 y 2004, lo que obligó a la aerolínea a reconsiderar el futuro.

La alemana Lufthansa ofreció comprar Swiss, mantener su nombre y conservar a Zúrich como sede de sus conexiones.

El Consejo Federal, el UBS y el Credit Suisse, entre otros accionistas principales, evaluaron la oferta y la aceptaron este martes (22.03).

Swiss fue fundada el 1° de abril del 2002, tras la desaparición de Swissair y Crossair.

Pese a los esfuerzos por sanear sus finanzas, que incluyeron desde los recortes de personal hasta la contratación de nuevos créditos, reportó números rojos en 2002, 2003 y 2004, lo que obligó a la aerolínea a reconsiderar el futuro.

La alemana Lufthansa ofreció comprar Swiss, mantener su nombre y conservar a Zúrich como sede de sus conexiones.

El Consejo Federal, el UBS y el Credit Suisse, entre otros accionistas principales, evaluaron y  aceptaron la oferta en 2005, con lo que inició así un proceso de adquisición paulatino.

Fin del recuadro


Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch


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