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Agencias calificadoras, pieza clave en el futuro de Grecia

Banco de Grecia en Atenas. La situación del país mantiene en vilo a Europa entera. Reuters

Tres empresas concentran el poder de calificar la solvencia de empresas y gobiernos. Y su juicio sobre el futuro helénico podría poner en jaque a la zona euro en su conjunto.

Este contenido fue publicado el 21 junio 2011 - 14:23
Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Suiza cierra filas con la Unión Europea en su visión crítica con respecto al rol que juegan estas empresas; y les exige transparencia y evitar los conflictos de interés. Pronto podrían ser supervisadas, mientras tanto ejercen el poder.

¿Quién califica a las calificadoras?

Hace exactamente un año, la Comisión Europea (CE) lanzó una iniciativa para adjudicar a la Unión Europea (UE) el derecho a sancionar a las empresas calificadoras de riesgos cuando su trabajo yerre por negligencia o falta de rigor.

Europa les reprochó no haber sido capaces de anticipar los riesgos de la crisis hipotecaria estadounidense (subprimes) que desembocó en una recesión internacional.

Actualmente, vía el Parlamento Europeo se decidió que la Autoridad Europea de los Mercados Financieros (AEMF) sea el nuevo organismo supervisor de estas entidades, pero no antes de 2012.

Mientras, las necesidades apremian... Grecia está al borde del precipicio y la eurozona le exige un nuevo paquete de austeridad con privatizaciones, recortes del gasto público y más impuestos, al tiempo que los griegos se manifiestan en las calles.

Las calificadoras de riesgo vuelven a desempeñar un papel protagónico; sus fallos sobre Grecia pueden convertirse en un tanque de oxigeno o el empellón rumbo al precipicio; y la zona euro se ve forzada a negociar con ellas.

La frágil Grecia

Tres gigantes detentan la supremacía del mercado internacional de la calificación de riesgos: Standard & Poors, Moody´s Investors y Fitch Raiting.

Con respecto a la fragilidad de Grecia, Moody´s fue la primera en emitir su juicio. El pasado 1 de junio anunció que la calificación de Grecia retrocedía tres plazas (al pasar de B1 a Caa1), lo que convertía al papel griego en bonos basura.

El argumento: era altamente factible que Grecia tuviera que solicitar la ayuda de acreedores privados para reestructurar su deuda. Una condición que esta empresa considera la antesala del llamado default.

Un par de semanas después (13.06), Standard & Poor´s también retrogradó tres plazas la calificación de Grecia (para llevarla de ‘B’ a ‘CCC’), nuevamente, el sitio previo al impago.

Y finalmente, el de junio, Fitch advirtió que analizaba la posibilidad de recortar de B+ a C la evaluación de Grecia –cinco rangos- si la zona euro optaba por la iniciativa de Viena que implica la participación de acreedores privados en la repartición de los costes de la reestructuración de deuda.

FINMA pide más rigor

En este escenario, Suiza comparte las inquietudes de Europa sobre el rol que juegan las calificadoras y la necesidad de acotar su poder.

En marzo, la Autoridad Supervisora de los Mercados Financieros de Suiza (FINMA) abrió un procedimiento para seguir de cerca el trabajo de dichos organismos (Circular 2008/26 Agencias de Calificación).

FINMA exige que los métodos de calificación que utilizan dichas compañías sean rigurosos y sistemáticamente validados.

Consultada al respecto, FINMA explicó a swissinfo.ch que “las agencias de calificación deben disponer de procesos documentados que garanticen que sus calificaciones son minuciosas y deben cumplir también con códigos de ética”.

Por otra parte, deben asegurar que no tienen ninguna participación financiera que pueda generar conflicto de interés.

Sin mencionarlo, FINMA hace referencia a la crisis hipotecaria. Los principales ingresos de las empresas calificadoras provienen del pago que reciben por calificar los bonos de las empresas privadas. Y en 2007 y 2008 calificaron como “seguro” en EEUU papel hipotecario que era chatarra. De haber realizado un diagnóstico negativo, habrían quizás prevenido la crisis, pero perdido clientes y utilidades.

Mínimos de calidad

Sobre este tema, el griego Ilias Pnevmonidis, especialista del Centro de Derecho Bancario y Financiero de la Universidad de Ginebra, refiere que el objetivo principal de FINMA es exigir un mínimo de calidad.

Los métodos de calificación deben ser rigurosos y sistemáticos y presentar elementos cuantitativos y cualitativos para garantizar objetividad.

FINMA no pretende erigirse como supervisora de las agencias de calificación, explica el experto, ni garantizar la exactitud o fiabilidad de sus juicios, pero en caso de falta de claridad o rigurosidad, adquiere el derecho a tomar las medidas como el retiro temporal o definitivo del reconocimiento de su trabajo en territorio helvético.

Suiza, buenas notas

En plena ebullición de la zona euro, Suiza cuenta con una posición buena, a la luz de las calificadoras.

La evaluación más reciente la recibió por parte de Moody´s (14.06), que consideró “estable” la condición de los bancos helvéticos y reconoció el repunte en sus niveles de rentabilidad y la mejora en sus posiciones de capital propio.

Advirtió que los márgenes de ganancia aún se encuentran por debajo de los niveles que tenían antes de la crisis. Asimismo refirió que podrían avecinarse cambios importantes para los grandes bancos suizos si se concreta un acuerdo impositivo con Alemania y Reino Unido (un impuesto liberatorio que gravaría las ganancias de las cuentas suizas de clientes de estos dos países, sin requerir el consentimiento de los contribuyentes en cuestión), pero dio un voto de confianza a los bancos suizos.

El desenlace de Grecia se escribirá el próximo 3 de julio, fecha en la que los ministros de Finanzas de la zona euro volverán a reunirse para intentar desbloquear un nuevo paquete de 12.000 millones de euros (14.500 millones de francos suizos) para Atenas.

Esto dependerá del tipo de programa de ajuste que el Parlamento griego apruebe antes del fin de mes, de cuán riguroso sea en materia de privatizaciones y nuevos impuestos, y de si su contenido refleja las demandas del FMI.

Sin embargo, cualquier juicio emitido por las calificadoras antes o después del 3 de julio podría definir el desenlace de Grecia y posibles efectos de contagio entre los vecinos europeos.

El conflicto de las calificadoras

La relación entre los gobiernos de EEUU y Europa y las calificadoras de riesgo es tirante en el presente. La UE anticipa una regulación más restrictiva para dichas instituciones.

Se las acusa de incurrir en conflicto de interés porque califican bonos y papel para el sector privado. En años previos, otorgaron buenas notas a papel chatarra que terminó por generar la crisis financiera que derivó en recesión. Esta semana, el gobierno de EEUU anunció que analiza la forma de llevarlas a los tribunales.

Un poder de sanción importante la ha sido confiado a la Autoridad Europea de los Mercados Financieros, que cuando entre en marcha (no antes de 2012) podría aplicarles multas de hasta 20% su facturación si incurren en infracciones graves.

La UE analiza también la idea de crear una agencia europea para evaluar la solvencia de los países, alternativa a las agencias de calificación. Pero el sector financiero estima que su credibilidad sería riesgosa por las influencias políticas.

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Contexto

Una agencia de calificación es una empresa encargada de otorgar una nota a la calidad de los bonos de deuda de los Estados y de las empresas. Dicha actividad aparece en Estados Unidos en el siglo XIX.

La Comisión de Bolsa y Valores de EEUU (SEC por sus siglas en inglés) analizaría una demanda contra las agencias de calificación por haber trabajado con negligencia en la identificación de riesgos ligados a la crisis de los subprime, según el diario Wall Street Journal.

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Datos clave

Las agencias más importantes del mercado son Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch Ratings.

Estas tres compañías son responsables de 90% del mercado.

La objetividad y capacidad de identificar riesgos de las agencias calificadoras ha sido cuestionada en el caso Enron (2008) y durante la crisis de los subprime (2009).

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