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Ambiciones de Pekín ¿Trenes chinos en Suiza?

Tarde o temprano, los trenes chinos ocuparán un sitio predominante en el mercado europeo, dice convencida Cui Jun, experta china en redes ferroviarias. Ella no descarta ver un día un tren de tecnología china en el Gotardo.

铁路行业咨询专家崔军女士

Especialista en industria ferroviaria,  Jun Cui trabaja también como mediadora cultural entre Suiza y China, en el sector.

(DR)

Consultora independiente, Cui Jun, vive en Suiza. Ofrece sus servicios especialmente a las pymes. Su tarea es investigar los mercados en el sector: la oferta de productos, las condiciones tecnológicas, los clientes potenciales y los competidores.

Durante la última década, Cui Jun trabajó por mandato de empresas suizas tales como ABB, Ferrocarriles Federales Suizos (FFS), Duagon, Ruf, Plumettaz y Systransis. Entrevista:

El tren suizo contra el chino

Suiza mantiene el récord de la red ferroviaria más puntual y densa en el mundo. Además, tiene la tasa de uso del tren más alto: 2 449 km por habitante al año.

China tiene la segunda red ferroviaria más grande del mundo, luego de EEUU, con 140 000 km y tiene la red de trenes a gran velocidad más grande del mundo. 

Fin del recuadro

swissinfo: ¿Qué proyectos ha seguido en el marco de la colaboración ferroviaria entre Suiza y China?

Cui Jun: Además de la empresa ABB, las colaboraciones de amplia envergadura en el sector son poco numerosas. En 2012 fui comisionado por organizaciones suizas para dirigir la delegación de la industria ferroviaria suiza, compuesta por nueve empresas. Por primera vez visitamos formalmente la industria china del sector.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son los principales problemas o divergencias con los que se encuentra en el ámbito de la comunicación en esta tarea?

C.J.: La principal dificultad de las empresas suizas cuando buscan desarrollar negocios en China es el obstáculo del idioma y la diferencia cultural. Sin intermediarios, la colaboración y los intercambios son casi imposibles. Las divergencias culturales y el conocimiento imperfecto de lo que conviene o no hacer en el marco de las negociaciones, cuando persistir o cuando ceder, hace imposible evitar malentendidos. En algunos casos fracasa incluso la colaboración.

En la comunicación, la seriedad y la tenacidad de los suizos se confrontan con la discreción y la actitud reservada de los chinos. Esto provoca puntos muertos en las negociaciones. Por eso es indispensable disipar malentendidos y favorecer la comprensión mutua, una parte importante de mi tarea.

swissinfo.ch: Los trenes chinos quieren a toda costa entrar en el mercado europeo, ¿pero tienen el nivel de fabricación y calidad exigida en Europa y EEUU?

C.J.: Sí. En el ámbito del cálculo de precios y métodos avanzados de gestión, China tiene cierto retardo con relación a los países desarrollados de Europa, pero desde el punto de vista de la tecnología de fabricación y de calidad del producto alcanzan ya el nivel internacional.

En las empresas grandes, la experiencia incluso supera a la europea. El año pasado, la cifra de negocios global de la industria de vehículos ferroviarios chinos en el mercado internacional alcanzó los 90 000 000 000 de dólares. China exportó vagones para mercancías a Francia y a Inglaterra y abrió sucursales empresariales en Austria y en Gran Bretaña.

Aun cuando falta un largo camino por recorrer, conquistar un sitio en el mercado europeo es solo cuestión de tiempo. Subestimar la industria ferroviaria china sería falto de perspicacia.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son las diferencias entre Suiza y China, con diferentes regímenes políticos, en el trato y ejecución de negocios?

C.J.: En Suiza, el Gobierno interviene poco, porque el poder económico pertenece en gran parte al sector privado. El sector ferroviario se centra principalmente en los requerimientos de las personas; dedica una gran atención a la calidad y a la seguridad. Además, gracias a su tecnología innovadora y su ambiente liberal, Suiza atrae talentos en tecnología de punto de todo el mundo.

China insiste en la prioridad del interés colectivo y no el individual, y el crecimiento del PIB le interesa sobre todas las cosas. El mercado ferroviario chino está aún en gran parte monopolizado por algunas compañías nacionales que ejercen un poder gigante y sin competencia.

Esas diferencias de regímenes políticos entre Suiza y China provocan grandes divergencias. Las empresas chinas desean colaborar con otras grandes compañías de reputación internacional, mientras que las pymes privadas suizas tienen dificultad para progresar en el mercado chino. A ese inconveniente se suma el desafío de establecer contactos y colaboraciones.

swissinfo.ch: China pretende que la investigación y la explotación del tren de gran velocidad chino sean realizadas de modo autónomo. Algunos afirman que los chinos se robaron la tecnología de los suizos. Su opinión al respecto:

C.J.: No es robo, más bien un intercambio tecnológico. De hecho, tras su reforma y apertura, China adoptó una estrategia de intercambio de tecnologías, vía el mercado. Grandes grupos industriales (como Siemens, ABB, etc.) exportan ciertos productos de la tecnología suiza a China.

En una economía globalizada, no es conveniente, sea cual sea el sector, intentar adoptar enteramente la tecnología de un país de A a Z. Un carpintero no debe aprender a plantar árboles. Pero una vez que la tecnología de trenes de gran velocidad sea introducida, será crucial poder asimilarla.

Desde ese punto de vista, el tren chino es un éxito. El pivote de su desarrollo reside en una renovación incesante de la tecnología, el aumento de la tasa de producción y el mantenimiento de la competencia en término de calidad y precio a nivel internacional.

swissinfo.ch: El tren de alta velocidad se considera como un medio de propaganda en el extranjero del Gobierno de China. ¿Cierto?

C.J.: Dos empresas chinas del Estado figuran entre las mayores fabricantes y distribuidoras de vagones a nivel mundial. El Gobierno de China les concede una importancia primordial para impulsar la exportación de trenes de gran velocidad. Esa forma combativa de poner en juego los recursos financieros nacionales suscita inevitablemente antipatía por parte de los países occidentales desarrollados.

Queda que el tren chino comprenda claramente que si quiere conquistar el mercado internacional, no debe medirse solo por su talla, sino que también debe observar las leyes del mercado internacional y respetar los reglamentos internacionales.

Las empresas nacionales chinas tienen necesidad de una reforma profunda, si no les será muy difícil aumentar su eficacia y su nivel de gestión y organización. Lo que se puede confirmar es que el tren chino no va a extender su venta de trenes de gran velocidad en un país como Suiza.

swissinfo.ch: ¿Por qué?

C.J.: La superficie de Suiza equivale solo a la de una provincia china. Tomar el tren (a una velocidad de 200km/h) de Ginebra a Zúrich necesita apenas tres horas. No es indispensable construir una línea de tren para una velocidad de trayecto que sobrepase los 250km/h.

swissinfo.ch: ¿Los trenes hechos en China atravesarán un día el San Gotardo?

C.J.: La industria ferroviaria china juega un papel importante a escala internacional. Desde el punto de vista técnico y cualitativo, su fabricación no difiere casi nada de la que se hace en Europa. No me sorprendería que un día un tren chino atravesara el Gotardo. La industria suiza ya es consciente de que China es un marcado nada desdeñable, para la venta y adquisición de material rodante. La probabilidad es grande de que en el futuro se desarrolle una colaboración entre ambos países en el sector de las locomotoras.


Adaptación: Patricia Islas

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