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Cambio estructural en la agricultura "Agricultor forzoso" convertido en socio

Explotación comunitaria Krummenacher-Lustenberg.

Explotación comunitaria Krummenacher-Lustenberg.

(swissinfo.ch)

Tres explotaciones agrícolas desaparecen diariamente en Suiza porque dejan de ser rentables o faltan sucesores. Muchos descendientes de granjeros se sienten obligados a quedarse. Una solución podrían ser las empresas en común, como muestra el ejemplo Lustenberger-Krummenacher.

Pocos metros separan las dos explotaciones agrícolas situadas en el pueblo de Hasle (Lucerna). Las familias no tenían una relación particularmente estrecha, pero eran respetuosas y se prestaban ayuda en situaciones apremiantes.  A veces un saludo distante con la mano mientras los hijos solían compartir el camino a la escuela.

La granja de la familia Krummenacher, en Ennetemmen, tenía 14 vacas y la de los Lustenbergers, en Höchhus, contaba con 18.  Ambas, dedicadas esencialmente a la producción de leche, se encuentran en la denominada Zona montañosa 1, donde las condiciones de trabajo son más difíciles que las de los valles, porque la inclinación aguda de algunas praderas imposibilita el empleo de maquinaria y hace que el segar, hacer heno y pastar exijan bastante esfuerzo corporal.

Ambas familias contaron por generaciones con la ayuda de todos, incluyendo las de los hijos: siete de los Krummenacher y tres de los Lustenberger. “Uno está los 365 días del año en el campo, y con bastante frecuencia en jornadas de entre 14 y 15 horas. A veces tenemos un par de horas libres en los días domingo. Pero eso es todo”, señala Fredi Lustenberger. Este agricultor profesional cumplirá dentro de poco 50 años y ninguno de sus hijos quiere seguir sus pasos. El mayor es mecánico de automóviles, la hija y el hijo menor tienen profesiones en el área social.

“¿Cuánto tiempo más puedo seguir haciéndolo solo? Tarde o temprano me faltarán las fuerzas, pero ¿quién quiere hacerse cargo de una explotación que exige días de trabajo interminables y no da margen para vacaciones ni tiempo libre?” Reflexiones semejantes sobre el futuro surgen constantemente.

El más joven tomará el relevo

Los hijos de los Krummenacher también se fueron de casa, menos el menor. Konrad hizo el aprendizaje de carnicero, pero al ver que su hermano mayor no tenía interés en hacerse cargo de la granja paterna, decidió ser el reemplazante.

Después de un segundo aprendizaje en la escuela profesional de agricultura, el joven, que en el 2010 tenía 24 años, se sintió preparado para asumir tamaña responsabilidad.

Pero Konrad Krummenacher no podía cruzar los brazos y conformarse. Los establos ya no reunían los nuevos requisitos de protección animal y era necesario encarar una inversión considerable. “En la actualidad es casi imposible cubrir los costes de producción con apenas 14 vacas”, señala.

“Cuando Fredi me preguntó sobre lo que pasaría en nuestra granja surgió la idea de unir las dos explotaciones agrícolas vecinas”.  Se sucedieron las conversaciones con expertos, fiduciarios, prestamistas y, sobre todo, entre nosotros. Hablamos de estrategias, miramos cifras e hicimos cálculos, una y otra vez”.

Fredi Lustenberger y Konrad Krummenacher son socios desde el 1 de mayo de 2010. No hubo fiesta para inaugurar la unión empresarial. “Trabajamos”.

Hicieron tasar el valor de la tierra, edificaciones, maquinaria y animales aportados por cada uno a la sociedad.  En la medida de lo posible, todo fue arreglado contractualmente, incluso la cuestión de qué pasaría si (la sociedad) no pudiera seguir”.

“En última instancia, se trata de un asunto de carácter y confianza”, dice el mayor de ambos que ya está acostumbrado a tomar decisiones. “Hay que reorientarse. Debemos tomarnos el tiempo suficiente para discutir y elaborar proyectos comunes”.

“Extinción de agricultores”

Suiza contaba en 1990 con unas 100.000 explotaciones agrícolas (granjas), hoy tiene solamente 56.500. Más de 1.000 granjas desaparecieron el año pasado.

La agricultura orgánica (biológica) se ha mantenido de manera constante. En 2012 trabajaban 5.731 explotaciones según las normas exigidas por Bio Suisse; unas 500 menos con respecto al sobresaliente año 2005.

La superficie utilizada por la agricultura se ha reducido poco. Una media de 18,6 hectáreas por granja es cultivada actualmente; en el 2000 eran 15,2 hectáreas.

El precio de la leche ha incidido en la denominada “extinción de agricultores”, porque desde el 2000 ha bajado un 20%.

De acuerdo con la Reforma Agraria, desde 2014, el Gobierno federal dejará de pagar subsidios por “la crianza animal”.

Las contribuciones habían generado una intensiva actividad ganadera y dado lugar a problemas ecológicos.

Desde el Año Nuevo 2014 se darán contribuciones por “superficie cultivada” para fortalecer el abastecimiento alimentario.

La agricultura es el mayor receptor de subsidios en Suiza con un monto de  3.700 millones de francos. Cada explotación agrícola recibe una media anual de 65.500 francos.

(Fuente: Oficina Federal de Estadística; Agro News)

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¿Y la diferencia de opiniones?

 “…también las ha habido”, responde Konrad Krummenacher francamente, “por ejemplo en la cría de ganado. La estrategia de Fredi era partidaria de reducir un poco la producción lechera. En cambio la mía quiere una crianza de ganado con “más acento en la leche. Eso no hubiera sido posible en los antiguos establos pequeños”.

Pero las nuevas instalaciones adecuadas a las normas de protección animal, cuya inversión suma 800.000 francos, les permiten criar animales más grandes. “El trabajo no cambia porque una vaca dé 5.000 o 7.000 litros de leche”, argumenta el joven agricultor. Su socio, de quien dice haber aprendido mucho, deja que lo haga.

“Konrad tiene un carácter especial con el ganado”, señala Fredi Lustenberger  refiriéndose a esa concesión. “A mí me alegra ocuparme de los árboles frutales a los que Konrad prefiere renunciar porque obstaculizan su tarea de segado”, añade quien se considera más bien un agricultor de orientación ecológica. 

El diálogo constituye el abecé, el cimiento, recalcan ambos. Si uno de los dos tuviera la sensación de ser relegado, lo plantearía en una conversación. No puede haber tabúes en asuntos de la explotación agrícola.

Ambos se muestran optimistas tras la experiencia de 40 meses en la empresa común. “Las primeras conclusiones señalan que puede dar resultados”, opina Fredi Lustenberger, encargado de la contabilidad.

Empresas en común

En la agricultura suiza hay 909 empresas en común y 648 ramas empresariales conjuntas.

“Es cada vez mayor el número de agricultores que aceptan la pérdida de autonomía a cambio de cierta descarga”, dice Anton Moser, profesor y asesor en el Centro de Formación Profesional Naturaleza y Alimentación con sede en Schüpfheim (Lucerna).

El que tenga o no tenga sentido una explotación en común depende, a su juicio, de la distancia geográfica entre las empresas. Pero lo más determinante sería la capacidad de cooperación de los gerentes de las mismas.

Las empresas productoras de leche deben tener la posibilidad de reunir el ganado en un mismo sitio para permitir el aprovechamiento de sinergias y racionalizaciones. Algunos establos requerirían ciertas instalaciones (puestos para ordeñar, grúas y ventilación del heno) sin importar si son 20 o 40 las vacas que están allí.

Anton Moser recomienda arreglar las uniones de tal manera que la empresa en común gestione las dos granjas antiguas. En el caso de las parcelas, edificaciones, maquinaria y animales, los socios reciben el correspondiente interés y un salario por el trabajo hecho en la empresa común.

Cuando se ha constituido la empresa en común, los ingresos tienden a ser un poco más altos. “Los costos estructurales disminuyen cuando se trata de unidades grandes. La planificación demanda mayor tiempo en el principio, pero cuando entra en funcionamiento hay también alivio administrativo  (con una sola contabilidad)”, precisa el experto en agricultura.

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A Canadá

Los dos socios se ocupan de ordeñar y pastar el ganado vacuno que ha aumentado a 36 vacas, 11 reses y 6 terneros. Cuando Lustenberger llega al establo alrededor de las cinco de la mañana, Krummenacher ya está allí sin necesidad de acordar explícitamente el comienzo de la jornada.

Si hay que hacerlo, cualquiera de ellos realiza el trabajo principal, al menos por cierto tiempo. El hecho de que ambos puedan tener otras actividades e incluso dedicarse a un pasatiempo despierta un poco de envidia en los otros agricultores. Fredi presenció los tres días de la Fiesta Federal de la Lucha Suiza, y dado que esos días coincidieron con la temporada de caza, su socio debió arreglárselas para el buen funcionamiento de la empresa conjunta.

La mera certeza de que las cosas están en buenas manos fue agradable con la vista puesta en el futuro, dice. “Algún día tendré o querré entregar todo. Por eso es importante tomar cierta distancia de vez en cuando”, dice Lustenberger.

El joven también toma distancia. A finales de septiembre se tomó –por primera vez en sus 27 años de vida-, una vacación de más de tres días: cuatro semanas en Canadá. ¿Qué agricultor responsable único de toda la producción puede darse el lujo de estar tanto tiempo ausente?


Traducción, Juan Espinoza, swissinfo.ch


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