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Crisis del mercado inmobiliario Los suizos que se han ido de España

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La enorme oferta de inmuebles, un rostro de la crisis en España.

La enorme oferta de inmuebles, un rostro de la crisis en España.

(Keystone)

Activos inversores hipotecarios durante más de tres décadas, los suizos comenzaron a vender en España a partir del 2005, a pesar de que la crisis aún no asomaba la nariz. Hoy, la depresión del mercado inmobiliario despierta el interés de los capitales extranjeros, pero los suizos no escuchan ningún canto de sirenas.

En España, el rostro del mercado inmobiliario se habrá transformado por completo en menos de una década. En 2007, todo era bonanza y precios estratosféricos. Para el 2016, según previsiones del Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario 2013, los mismos inmuebles valdrán la mitad de lo que cotizaban en la pre crisis.

Un  descalabro del mercado inmobiliario español que se ha traducido en una oferta de más 1,5 millones de inmuebles sin dueño a través de la geografía ibérica, con acento en zonas como Mallorca, Asturias, Andalucía, Madrid o Barcelona.

Una caída de precios que despierta el interés de los capitales foráneos. Y hoy, uno de cada dos inversores inmobiliarios europeos considera que la adquisición de inmuebles españoles por parte de extranjeros aumentará en 2013, según un sondeo realizado recientemente por Ernst & Young bajo el título de “Una casa dividida: Perspectiva de Europa para las Inversiones Inmobiliarias”.

Pese a ello, los compradores suizos miran el fenómeno con cierta distancia.

Europeos, principales compradores

Durante el primer trimestre del 2013 se vendieron alrededor de 1.200 viviendas españolas a extranjeros.

A la cabeza se ubica el Reino Unido (15% de las adquisiciones), seguido de Rusia (9%), Francia (8,7%) y Bélgica (7,4%). Posteriormente se ubican Alemania (7%), Noruega (6%), Luxemburgo (5,14%), Suecia (5%), Argelia (4%), Italia (3,8%), China (3,4%), Rumania (2,7%), Holanda (2,5%), Marruecos (2,3%), Finlandia (1,5%), Ucrania (1,3%), Dinamarca (1,2%), Suiza (1,1%) y Argentina (0,8%).

Fuente: Colegio de Registradores de la Propiedad

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Se les ve poco

“Los suizos compraron mucho en la España de los años 60’s, 70’s e incluso 80’s, pero abandonaron el mercado. Se les ve muy poco en el presente”, explica a swissinfo.ch el suizo Jacques Gaillard, responsable de la agencia inmobiliaria Insert, basada en Madrid.

Gaillard, quien se especializa en asesoría de clientes europeos interesados en la adquisición de inmuebles ibéricos, distingue dos tipos de interesados.

 “Una minoría acaudalada suiza que llegaba a invertir en el mercado español, y una mayoría con ingresos más modestos que jamás habrían sido propietaria en Suiza, incluso en cantones como el del Valais o Friburgo.

Los suizos compraron en España cuando las casas y la vida eran baratas, y frenaron progresivamente cuando las viviendas empezaron a aumentar de precio hacia 1995 o 1996”, dice.

Luego vino una nueva tendencia. La vida comenzó a encarecerse en España, entre los años 2005 y 2008, “y los ciudadanos suizos empezaron a vender sus inmuebles”.

De hecho, en opinión de Gaillard, la crisis no ha influido en las decisiones helvéticas.

“En los propietarios suizos influye sobre todo un cambio generacional que está en curso. Los hijos de los suizos que tienen una propiedad española frecuentemente piden a sus padres hoy venderla para  comprar algo en Florida o en el Caribe. España es actualmente un mercado apagado para los suizos”.

Cronología de la crisis inmobiliaria española

1995-2004: España vive un boom inmobiliario sin precedentes. Con frecuencia se entregan préstamos de la totalidad del valor del inmueble. En las costas la construcción inmobiliaria avanza con gran dinamismo. Los promotores de vivienda animan a sus clientes a comprar para invertir y revender, no para vivir en los inmuebles.

2005-2007: Inicia un aterrizaje difícil. El pago de los créditos comienza a complicarse para algunos compradores por el encarecimiento general de la vida en España. Empieza la cuesta arriba para la reventa de los inmuebles.  Los extranjeros toman cierta distancia, pero los españoles siguen comprando aunque a una tasa más baja, especialmente en las ciudades.

2008-2013.  Estalla la crisis de los subprimes en EEUU, poco después sobreviene la quiebra de Lehman Brothers. Los bancos de todo el mundo toman consciencia de que los consumidores han perdido la confianza y de que el mercado de los créditos inmobiliarios no era tan sólido como parecía. Los deudores comienzan a perder sus propiedades.

Fuente: Jacques Gaillard

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España atrae extranjeros

Sin embargo, esta depreciación en el valor de las viviendas españolas sí atrae el interés de otro tipo de capitales. Durante el primer trimestre del 2013, un total de 8.000 viviendas fueron adquiridas en España por parte de extranjeros, 8% más que durante el mismo lapso del año previo, según cifras del Colegio de Registradores de la Propiedad de España.

A este respecto, Jacques Gaillard precisa que hay inversionistas, como los franceses, que buscan un buen precio. Están interesados en comprar y esperan a que los precios caigan aún más para materializar su operación.

“Soy suizo, y los clientes suizos siempre nos han interesado particularmente, así que reciben el mejor de los tratos por nuestra parte, pero simplemente están ausentes”, dice.

En la actualidad, el Reino Unido encabeza la lista de compradores de propiedades inmobiliarias españolas por parte de extranjeros, con 15% del total. Detrás están Rusia (9%), Francia (8,7%), Bélgica (7,4%), y Alemania (7%).

Suiza ocupa el lugar duodécimo lugar (1,1% de las adquisiciones).

El Colegio de Registradores de la Propiedad reconoce que la crisis española está concediendo una posición de ventaja competitiva a los extranjeros que quieren invertir en España que no existía hace algunos años.

“No pensé como inversor”

Desde Málaga, Beat Schwab, jubilado suizo de 74 años, comparte su experiencia con swissinfo.ch , vía telefónica.

En un castellano aún con tropezones, Beat explica que trabajó durante más de cuatro décadas en la hostelería, la mayor parte del tiempo en los cantones de Vaud y Ginebra.

“Mi mujer y yo veníamos de vacaciones a España y nos gustaba mucho su clima cálido. Nuestra mudanza fue una decisión paulatina e influida por la suerte. En un viaje, nos enamorados de Málaga y poco después, en 1980, yo recibí una pequeña herencia de mi padre y tenía algunos ahorros.

Decidimos que era el momento de comprar porque los precios estaban subiendo y sabíamos que en Suiza era difícil a aspirar a la casita con piscina que tenemos aquí”, dice.

“Sin embargo, durante muchos años ésta fue nuestra residencia secundaria, solo veníamos en verano, y a veces para Navidad, hasta que nos llegó la edad de la jubilación y con ella nuestro traslado definitivo a Málaga, insisto, por su clima benévolo”.

¿Más allá de la decisión personal, concibió esta compra como una inversión inmobiliaria?, se le pregunta.

“Honestamente, jamás nos ha interesado demasiado ese tema y nosotros compramos en pesetas, no en euros. Seguro que nuestra vivienda ganó valor en los años posteriores, pero ahora que los precios han caído, no sería capaz de decir si hemos ganado o perdido dinero. De todas maneras, jamás pensé como inversor. Queríamos estar aquí. Sin embargo, me doy cuenta que durante los últimos dos años de pronto nos asalta la nostalgia de regresar a nuestra patria”.

Asesoría para el emigrante

Dado que, de forma general, “emigrar es un proyecto de envergadura que requiere una gran preparación, el Ministerio de Exteriores propone información útil para la planificación de toda emigración”, indica Carole Waelti, portavoz del citado ministerio, a swissinfo.ch.

Los ciudadanos suizos son asesorados en el abanico de necesidades que tendrán tras la compra de un inmueble, como la seguridad social, el pago de impuestos, la búsqueda de empleos (cuando se trata de ciudadanos en edad productiva), etc.

Y existen también los Servicios Europeos de Empleo (Eures), una red de cooperación entre los servicios públicos de la Unión Europea y de los países de EFTA, como parte del acuerdo de libre circulación de personas vigente.

Fuente: DFAE

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No hay más suizos

Las autoridades suizas afirman que carecen de estadísticas sobre las propiedades de ciudadanos helvéticos en España.

Los datos que existen, dice a swissinfo.ch Carole Waelti, portavoz de Ministerio suizo de Exteriores, corresponden al número de ciudadanos suizos que habitan España y que suman 24.223.

Waelti destaca que la Embajada de Suiza en Madrid considera que es importante distinguir entre la emigración de personas activas y jubiladas, porque sus motivaciones con respecto a España son diferentes.

“La crisis parece haber tenido un cierto efecto sobre las personas activas, una categoría en la cual la balanza migratoria hacia España es ligeramente negativa. En contrapartida, España sigue siendo un país atractivo para las personas jubiladas”.

A la luz de las cifras de los expertos del sector y los propios involucrados, los jubilados también miran con reserva el futuro del mercado inmobiliario ibérico. Y quizás, como apunta Jacques Gaillard y sugiere la posición de Beat Schwab, luego de unos años de retiro al sol, algunos helvéticos deciden regresar a Suiza a vivir ahí su cuarta edad.

swissinfo.ch


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