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Debate en Davos “América Latina necesita mayores niveles de productividad”

América Latina pierde ritmo económico y padece problemas de desigualdad. Invertir en educación es clave para mejorar su futuro, asegura Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

América Latina pierde ritmo económico y padece problemas de desigualdad. Invertir en educación es clave para mejorar su futuro, asegura Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

(Keystone)

La región se enfrenta a cuatro flagelos: bajo crecimiento económico, desigualdad en la distribución del ingreso, insuficientes niveles de productividad y falta de confianza de los ciudadanos en sus instituciones. Así lo afirmó José Ángel Gurría, secretario general de OCDE durante una mesa redonda dedicada a América Latina en el Foro de Davos.

Gurría, ministro de Finanzas de México durante los años 90 y artífice de la aplicación del modelo neoliberal que también estuvo vigente en Argentina, Colombia o Perú, advirtió que aunque Latinoamérica logró crecer cuando los países industrializados estaban en crisis –a partir de 2008– ahora las cosas están cambiando.

En esta etapa de poscrisis, es América Latina la que experimenta problemas para avanzar, porque no puede seguir dependiendo de su riqueza natural y requiere mayores niveles de productividad.

Su fuerza laboral debe estar más y mejor preparada, debe adquirir nuevas habilidades, prosiguió el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), y la región debe apostar por la innovación.

Gurría también abordó el tema de la desigualdad que existe en América Latina. En su opinión, una mejor tributación ayudaría a reducir este problema. “En Estados Unidos o Europa, los contribuyentes pagan impuestos y esto ayuda a reducir la brecha de la desigualdad. En Latinoamérica, los ciudadanos deben aprender a cumplir sus compromisos con el fisco”.

También hizo referencia a la frágil confianza de los ciudadanos en sus instituciones, haciendo alusión tácita a la falta de transparencia de algunos gobiernos. Un desinterés que se ve reflejado en la participación en las urnas.

Mirando al futuro

En el debate celebrado en Davos participaron también Horacio Manuel Cartes Jara, presidente de Paraguay; Rebeca Grynspan, titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB); Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional; y Moisés Naim, miembro del ‘Carnegie Endowment for International Peace’.

Cartes Jara se centró en la situación económica de América Latina, cuyo desempeño pierde ritmo, y aseguró que “no existen los milagros en materia de crecimiento. Los sectores público y privado deben trabajar conjuntamente para hacer frente a los retos que tienen frente a sí”.

Rebeca Grynspan enfatizó que la región debe invertir más en sus jóvenes. “La calidad de la educación es muy importante. Durante los últimos 10 años se ha duplicado el número de jóvenes que cursan estudios universitarios. Y cada vez hay más estudiantes de la clase media que aspiran a mejorar su futuro”.

Corresponde a los gobiernos mejorar la calidad de sus universidades, dijo, porque la educación la única herramienta realmente eficaz para romper con la inercia de desigualdad que existe en los países en desarrollo.

Ricardo Hausmann, en su turno, habló sobre la necesidad de que América Latina fortalezca y diversifique su comercio, pues este es una fuente de ingresos que provienen del exterior y que permiten mejorar la calidad de vida de la gente.

Corrupción y crimen

Moisés Naim abordó una llaga permanentemente abierta en el la estación alpina de Davos (cantón Grisones). “Los latinoamericanos siempre nos enfrentamos a lo mismo. La desigualdad, la corrupción y el pobre ejercicio de las instituciones siempre han estado ahí”.

Y en una profunda crítica al pasado y presente latinoamericanos afirmó que es lamentable que esta región cuente con solo el “8% de la población mundial, pero con el 31% del crimen organizado del mundo”.

Los gobiernos, explicó Naim, no realizan el trabajo que les corresponde para asegurar seguridad a sus ciudadanos y frenar los elevados índices de homicidios, y la sociedad latinoamericana ha aceptado el crimen como parte inherente a su estructura cotidiana. “Todo esto debe cambiar”, refirió.

En su opinión, los gobiernos deben establecer metas cuantitativas en la lucha contra la delincuencia y no debe seguirse mirando de reojo la situación de las dictaduras disfrazadas de democracia.

Naim se refirió de forma directa al caso de Venezuela donde el Estado ha fallado y no está en capacidad de funcionar con normalidad. “Hugo Chávez pintó una autocracia moderna con fachada democrática, pero la gente está muriendo de hambre mientras la oposición es encarcelada. La comunidad internacional no ha hecho nada porque la crisis de Venezuela ha coincidido, desafortunadamente, con la de Siria”, opinó.


Andrea Ornelas con información del WEF

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