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El negocio de la certidumbre Un aval suizo para el ‘nuevo’ Canal de Panamá

El Canal de Panamá se abrió en 1914. La ampliación duplicará la capacidad del tráfico marítimo.

(Reuters)

Esta ruta marítima y enlace estratégico entre el Atlántico y el Pacífico cumple un siglo en agosto y lo hará sin grandes festejos. Una ambiciosa ampliación detonó un conflicto financiero cuya solución depende, en gran medida, del rol que juega Zurich Insurances en el proyecto.

El problema: las cuentas no cuadran. En 2009 se estimó que los trabajos de ampliación del Canal de Panamá costarían 3.300 millones de dólares. Cinco años más tarde se conoció que existía un sobrecosto de 1.625 millones de dólares.

Cronología del conflicto

2006. Se da a conocer la intención de ampliar el Canal de Panamá a través de la construcción de un tercer juego de esclusas que deberá concluirse a finales de 2014.

2009. Tras una licitación, el consorcio GUPC resulta ganador.

2014. Estalla el conflicto.

Enero, GUPC anuncia que suspenderá las obras por falta de liquidez. La ACP rechaza esta posición y la propuesta de mediación de la Comisión Europea. Las dos partes buscan a Zurich Insurances para negociar.

Febrero. Se rompen las negociaciones. Las obras se paralizan. Según la ACP, Zurich debe permitir que la fianza por 400 millones de dólares que pactó con GUPC se ejerza para convertirse en fondos que permitan seguir adelante la obra.

Marzo. GUPC, ACP y Zurich Insurance llegan a un acuerdo inicial. Las obras se reanudan. El pacto alcanzado permitirá acceder a nuevos fondos por parte del sector financiero, según fuentes involucradas en la negociación.

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¿Error en el cálculo financiero? ¿Ineficiencia de los constructores? Y lo más importante de todo: ¿Quién pagaría la factura?

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) -conformada por miembros del Ejecutivo y Legislativo del país-, y el Grupo Unido por el Canal (GUPC) -las constructoras española Sacyr, italiana Impregilo, panameña CUSA y belga Jan de Nul- se enfrascaron en una batalla que ha puesto en riesgo alrededor de 10.000 empleos y en la que Zurich Insurance es clave para la obtención de fondos frescos.

Problemas geológicos

En los albores de 2014, Paolo Moder, coordinador del GUPC, responsabilizó públicamente del sobrecosto del 50% respecto al presupuesto original a Panamá, que no supo identificar claramente -antes de la licitación- una serie de problemas geológicos que han impedido a las constructoras cumplir con los tiempos y costos pactados.

La ACP rechazó esta posición y exigió a las empresas cumplir con su palabra. El desencuentro alcanzó un punto álgido en febrero y paralizó totalmente los trabajos. Una decisión costosa para todas las partes.

“Contábamos con que el proyecto estaría funcionando a finales de este año. El impacto económico estimado es de 300 millones de dólares por año de demora”, reveló hace unos días Jorge Quijano, administrador de la ACP, al inaugurar el encuentro regional del Foro Económico Mundial (WEF) en Ciudad de Panamá.

Para la española Sacyr, líder del grupo constructor, esta disputa representó también una pérdida de credibildad, lo que provocó un descalabro de sus acciones bursátiles.

Para Zurich Insurance, en contrapartida, el conflicto confirmó un nuevo negocio: las grandes obras de construcción requieren certidumbre e irán a buscarla en el sector asegurador.

Zurich interviene

Los trabajos no podían detenerse indefinidamente. La Junta de Resolución de Conflictos (DAB, en inglés) -órgano mediador panameño compuesto por expertos independientes- advirtió a Panamá y a los constructores de que la solucion más eficaz y menos costosa consistía en que prosiguieran las obras. Zurich Insurance también exhortó a las dos partes enfrentadas a conciliarse.

Aunque el conflicto no está cerrado por completo -la Sociedad Internacional de Arbitraje de Miami lo analiza-, en marzo, la APC y el GUPC alcanzaron, tras varias semanas de negociación en las que esquivaron a la prensa, un acuerdo que ha permitido retomar los trabajos paulatinamente.

El GUPC confirma los primeros avances: “Tanto la ACP como nosotros los constructores nos hemos comprometido a aportar 100 millones de dólares -cada uno- para permitir los avances de las obras. Y está previsto también un nuevo financiamiento de 400 millones de dólares por parte del GUPC en el que está involucrada la aseguradora Zurich, institución que también firmó el acuerdo”.

De los fondos aportados por la ACP y el GUPC, el 90% se ha destinado a cubrir pagos atrasados con subcontratistas. “Y la intención es que el tercer juego de esclusas quede concluido en diciembre de 2015, unos 15 meses después de lo previsto originalmente”, explica el GUPC.

Canal de Panamá

Según el gobierno panameño, unos 14.000 barcos con una carga total de 300 millones de toneladas atraviesan cada año esta vía marítima en Centroamérica que une los océanos Atlántico y Pacífico.

El canal fue construido e inaugurado en agosto de 1914 por Estados Unidos, país que administró esta vía hasta finales de 1999. El 1 de enero de 2000, Washington entregó el control a Panamá en cumplimiento a un acuerdo bilateral firmado en los años 70.

Desde entonces, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) -órgano estatal- es responsable de su gestión y administración. Y las obras de construcción de un tercer juego de esclusas constituyen la primera ampliación del canal.

Zurich Insurance es la aseguradora que avaló al Grupo Unidos por el Canal (GUPC), que aglutina a la española Sacyr, la italiana Impreglio, la belga Jan de Nul y la panameña CUSA, y que ganó la licitación con un presupuesto ofrecido de 3.118 millones de dólares.

Zurich Financial es uno de los principales líderes mundiales en el sector de los seguros. Tiene presencia en 170 países y una plantilla de 55.000 empleados.

Fuente: Gobierno Panameño y Zurich Isurances

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Zurich ha declinado cualquier declaración sobre su participación en el Canal de Panamá alegando la confidencialidad que exige su rol.

Sin embargo, fuentes panameñas vinculadas a la negociación que desean guardar el anonimato confirmaron a swissinfo.ch que Zurich extendió una fianza de cumplimiento (performance bond) por 400 millones de dólares que podría ser liberada para obtener una financiación que permita seguir adelante con la obra.

Esto no significa que Zurich deba desembolsar estos recursos, explican las citadas fuentes, sino que fungiría como aval para que el GUPC acceda a financiamiento bancario.

El GUPC ha previsto también la venta de maquinaria del grupo para hacerse con otros 200 millones de dólares adicionales.

Vender certidumbre

En la postcrisis actual, las fianzas se han convertido en una pieza clave de los proyectos de construcción a gran escala.

En un reciente análisis sobre el tema, Michael Bond, jefe del Área de Garantías de Zurich Norteamérica -la división del grupo suizo que está a cargo del proyecto panameño-, confirma que la recesión económica ha favorecido el mercado de las fianzas.

“Al haber tantas compañías constructoras que buscan hacer negocios, es más importante que nunca asegurar que el trabajo se podrá ejecutar y que los contratos podrán ser respetados. Y con compañías que enfrentan importantes presiones financieras, se ha vuelto vital contar en los contratos con un tercero que asegure que no habrá problemas a lo largo del proyecto”, escribe.

Dichos avales conceden a las empresas el respaldo necesario en “proyectos complejos donde están involucrados cinco o seis contrastistas. Algo que no puede ofrecer una grantía bancaria o una carta de crédito”, añade. Bond.

Las fuentes panameñas consultadas por swissinfo.ch afirman que en las semanas por venir se conocerán los detalles del financiamiento al que accederá el GUPC y el desenlace del caso. Pero confirman que “sin avales, no hay dinero”.

Nueva pausa en el Canal

El Canal de Panamá enlaza un problema tras otro. El poderoso Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) del país centroamericano se declaró en huelga el 23 de abril.

Desde enero, los trabajadores de la construcción exigen que el convenio colectivo que regirá al sector durante los próximos cuatro años incluya un aumento salarial del 80%, pero los representantes patronales ofrecen un 21%.

La huelga estalló como resultado de estas diferencias y ha paralizado decenas de obras en el país, entre ellas, el Canal de Panamá y algunos hospitales.  Hasta el momento, no se reportan avances significativos en la negociación.

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swissinfo.ch


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