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Farmacéuticas Suiza-India, acuerdo comercial: la píldora amarga

El ministro indio de Comercio e Industria Anand Sharma (der) con Francis Gurry, director general de la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual, en Ginebra.

El ministro indio de Comercio e Industria Anand Sharma (der) con Francis Gurry, director general de la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual, en Ginebra.

(Keystone)

¿Quién domina en las negociaciones sobre propiedad intelectual (PI) entre Suiza y la India? Las diferencias entre ambos países constituyen una de las razones del estancamiento de las tratativas para un acuerdo de libre comercio.

Las conversaciones entre el país asiático y los integrantes de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés: Suiza, Noruega, Islandia, Liechtenstein) iniciaron en 2007. El mes pasado, el ministro suizo de Economía, Johann Schneider-Ammann, expresó su esperanza de que pudiera lograrse un acuerdo en fecha próxima luego de tantos años de negociaciones.

Sin embargo, India comunicó recientemente a Berna que era improbable lograr un acuerdo este mes de febrero, según informó  este domingo la Secretaría suiza de Estado de Economía (SECO). Agregó que, en virtud de que en fecha próxima tendrán lugar las elecciones de un nuevo gobierno en el país asiático, las autoridades actuales no tendrán poder de decisión.

Se espera que las negociaciones continúen al nivel técnico. Uno de los mayores puntos de fricción ha sido la presión sobre la India para que otorgue una mayor protección a las patentes. La solución (o no) de ese aspecto podría llevar al éxito (o al fracaso) del acuerdo.

Las empresas farmacéuticas suizas están muy interesadas en lograr un acuerdo en términos favorables para su propia industria y, según los observadores, efectuaron recientemente un intenso cabildeo.

Thomas Braunschweig, a cargo de la temática de política comercial en la ONG Declaración de Berna, dijo a swissinfo.ch que “(las compañías) pidieron al gobierno mayores esfuerzos para asegurar sus intereses y subrayaron que el sector farmacéutico ofrece un número significativo de empleos en Suiza”.

Industrias suizas

Las empresas químicas, farmacéuticas y biotecnológicas aportan el 40% de las exportaciones de Suiza, lo que ubica al sector en el liderazgo de las ventas suizas al exterior.

Con 65.000 empleados en Suiza en 2012, el rubro es uno de los mayores generadores de empleos  industriales, de acuerdo con la asociación industrial scienceindustries.

Las exportaciones totales de las tres áreas crecieron un 2,5% en 2013. En el mismo año, las exportaciones a la India se redujeron en un 23,8% al situarse en 700 millones de francos. Eso coloca a la India en el puesto 21, lo que representa el 0,86 % del total de las exportaciones suizas del sector.

La empresa de investigación de mercado Deloitte estima que las ventas de productos farmacéuticos producidos en la India aumentarán un 14% para pasar a 27 mil millones de dólares en 2016 de los  alrededor de 23.600 millones en 2013.

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Solicitudes suizas

Hay dos demandas específicas de la industria farmacéutica suiza a las que Nueva Delhi se resiste.

Una es la supresión de la reglamentación india contra la patente evergreening – según la cual, las empresas solicitan patentes  para modificaciones obvias y “nuevo uso” de medicamentos existentes-, como fue el caso contra Novartis, en el que el Tribunal Supremo de la India negó una patente para una nueva versión de la droga contra el cáncer Glivec.

En segundo lugar, la industria farmacéutica suiza quiere introducir la llamada “exclusividad de datos” que dificulta el registro de versiones genéricas, obligaría a las empresas de productoras de estos a repetir ensayos clínicos e incrementaría la posibilidad de que los monopolios mantuvieran precios altos.

Ambas demandas han sido rechazadas por la India ya que van más allá del multilateral Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de PI relacionados con el Comercio (ADPIC), alcanzado en el marco del sistema de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

ADPIC

En lo que atañe a los productos farmacéuticos, el ADPIC establece estándares mínimos mundiales para proteger y hacer valer los derechos de la PI, incluidos los de las patentes. Sin embargo, también otorga a los países signatarios cierto grado de libertad para modificar la normativa con el objetivo de garantizar un acceso a medicamentos asequibles. 

Marcel Sennhauser, de scienceindustries, asociación que representa a las industrias química, farmacéutica y biotecnológica de Suiza, dijo a swissinfo.ch que “aunque la India firmó el ADPIC, viola sus obligaciones internacionales.

“Lo más preocupante y contradictorio con el espíritu de libre comercio es la negativa de la India a reconocer que en la importación de un producto también influyen las patentes. En lugar de facilitar y promover el comercio, la India obliga a las empresas extranjeras a alinearse con la producción local”, añadió Sennhauser.

La presión de Washington

La industria farmacéutica suiza no es la única que endurece su postura sobre las que considera políticas restrictivas de la India en cuanto a la PI. La Cámara de Comercio de Estados Unidos presiona a Washington para que haga lo propio con la India. A principios de febrero, la Cámara pidió a las autoridades modificar la clasificación estadounidense del país asiático, lo que podría desencadenar sanciones comerciales.

Defensores de derechos humanos consideran que la presión sobre la India podría poner en peligro el suministro de medicamentos genéricos asequibles.

“No deben imponer normas sobre la propiedad intelectual más estrictas que aquellas del ADPIC, ya que ello mermaría la capacidad de la India para ofrecer medicamentos genéricos a precios abordables para los países en desarrollo y para los proyectos de Médicos sin Fronteras (MSF), dijo Leena Menghaney, responsable de la Campaña de Acceso (a los medicamentos) de MSF en la India.

¿Entonces, beneficia a la India el acuerdo con la EFTA? Expertos, incluido Braunschweig, y exnegociadores que prefirieron guardar el anonimato, opinan que tal vez la única ganancia significativa para Nueva Delhi sería un mayor acceso al mercado laboral suizo para su  mano de obra calificada, lo que podría no ser fácil.

A pesar de las rígidas negociaciones por parte de la India, la inmigración es un tema políticamente sensible en Suiza. El pasado 9 de febrero, la ciudadanía helvética aprobó una iniciativa encaminada a reducir la inmigración y reimponer cuotas para los trabajadores procedentes de la Unión Europea.

Inmigración

“Los negociadores son políticos y habitualmente atribuyen más o menos importancia a las preocupaciones nacionales. La inmigración es un ejemplo”, dijo Suparna Karmakar de Bruegel, un think tank (grupo de expertos) europeo con sede en Bruselas, en entrevista con swissinfo.ch, previa a la aprobación en Suiza de la iniciativa Contra la Inmigración Masiva.

 

“El tránsito de personas en un TLC no es el mismo que el de la inmigración. Las disposiciones del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS) para la circulación de proveedores de servicios son diferentes de lo que los políticos pretenden.

“Dependiendo de los ciclos políticos en los países, los políticos tienden a no distinguir claramente esa sutil línea entre inmigración (legal o ilegal) y el movimiento temporal de personas negociado bajo los TLC.

En los acuerdos comerciales, la circulación de personas implica trabajadores altamente cualificados (medianamente, en ocasiones), generalmente para cubrir huecos en el país receptor. También se permite la entrada en forma temporal -por lo general entre 3 y 5 años, como máximo - a partir de lo cual las condiciones de entrada deben ser renegociadas, explicó Karmakar.

Suiza establece actualmente cuotas para las personas procedentes de países ajenos a la UE o al EFTA. Tras los resultados de la votación del 9 de febrero, tendrá que hacer lo propio con todos los extranjeros. La oferta de trabajo, el crecimiento económico y la demanda de las industrias determinan las cifras.

Una fuente cercana a las negociaciones señaló al dominical suizo Sonntags Zeitung (23.02), que el resultado de la votación conduciría a la India a retirar concesiones sobre el número de informáticos elegibles para obtener permisos de trabajo suizos.

Los exnegociadores dicen que, dado el tamaño relativamente pequeño de la economía suiza, cualquier acuerdo en los permisos de trabajo para los indios será solamente una gota en el océano, merced a la gran oferta de profesionales de servicios en el país asiático, lo que provocará decepción en este último.

También hay temor de que cualquier nuevo acuerdo que permita un mayor acceso de los extranjeros al mercado laboral suizo signifique  que Suiza tenga que aplicar estándares similares en otros acuerdos de libre comercio. Hasta la fecha, Suiza ha negociado unas tres docenas de acuerdos de libre comercio.

Concesiones

Karmakar rechaza esos temores. “El otorgamiento de concesiones en forma bilateral no significa una extensión automática a todos los demás socios del TLC. Cualquier concesión tendría que ser negociada por separado con cada socio. Muchos acuerdos son a menudo renegociados a la luz de nuevas concesiones con base en la evolución del comercio bilateral y de los aranceles”.

Hay una creciente percepción entre los expertos en el sentido de que la India no tendría prisa en concluir el acuerdo cediendo a presiones de cualquier tipo.

La India puede permitirse el lujo de hacerse oír en foros multilaterales, incluida la OMC, y así lo hizo para asegurar las concesiones en materia de seguridad alimentaria a finales del año pasado.

La India ha sido cautelosa con su política comercial, arguyen algunas fuentes. “India tiene un papel fuerte e influyente en la formulación de políticas del comercio global”, señaló Jean-Pierre Lehmann, profesor emérito de la escuela de negocios IMD de Lausana.

“Aunque la India tiene que defender sus intereses nacionales, hay que  reconocer que debe haber un punto donde los intereses nacionales converjan con los globales. La India pronto tendrá la mayor población del mundo. Y, actualmente, con la población juvenil más grande del mundo, la política de salud, obviamente, es una prioridad de vital importancia para su gobierno”, puntualizó Lehmann a swissinfo.ch.

En su opinión, corresponde a los países avanzados como Suiza “promover políticas comerciales que favorezcan el desarrollo y la convergencia”.

Negociaciones

Las conversaciones sobre un acuerdo de libre comercio entre la EFTA  y la India comenzaron en 2007.

Los países de la EFTA ofrecen 13 millones de clientes a la India, a cambio del acceso a un mercado casi 100 veces más grande. El comercio bilateral entre la India y la EFTA se situó en 34.480 millones dólares en 2012-13 en comparación con los 37.500 millones de 2011-12.

Miembro de la EFTA, Noruega ha adoptado un enfoque diferente al de Suiza sobre los derechos en materia de propiedad intelectual.

En 2009, el entonces secretario noruego de Estado para el Comercio y la Industria, Rikke Lind, dijo que la política de su país no era la de obligar a los países en desarrollo a aceptar un acuerdo que redujera su capacidad política de maniobra en el ámbito de la propiedad intelectual, más allá de sus obligaciones multilaterales.

El jefe de las negociaciones de la EFTA, el noruego Erik Andreas Underland, respondió en un correo electrónico a swissinfo.ch:

“Normalmente la EFTA tiene disposiciones sobre derechos en materia de propiedad intelectual en sus acuerdos de libre comercio, pero el nivel de ambición varía. Nosotros estaríamos dispuestos a concluir  las negociaciones con la India, independientemente del resultado de las negociaciones de esta con Islandia, Liechtenstein y Suiza sobre los Derechos de Propiedad Intelectual”.

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¿EFTA antes que la UE?

La India y la Unión Europea iniciaron también negociaciones para un TLC en 2007. Pero es probable que el convenio con EFTA sea firmado primero.

“Creo que la India mantiene el enfoque adecuado en la negociación del acuerdo con la EFTA”, destacó el jefe de las negociaciones para el TLC con la UE, Suparna Karmakar.

“Es mucho más fácil tratar con un grupo de cuatro naciones que con uno de 28. Sería sensato observar cómo funciona un acuerdo con un socio pequeño, antes de ampliar las concesiones a otro mucho más grande”.

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Traducción del inglés, Marcelá Águila Rubín, swissinfo.ch


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