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Menos impuestos a empresas; más al ciudadano de a pie



Grupo Ammann: interior de una desecadora para la fabricación de asfalto.

Grupo Ammann: interior de una desecadora para la fabricación de asfalto.

(Keystone)

Para mantener el atractivo de su plaza económica, Suiza aplica una carga impositiva cada vez más baja a las grandes empresas internacionales. Una decisión que atrae corporativos, pero que lleva a los cantones a cobrar cada vez más impuestos a los solteros y a las familias.

En materia de impuestos, Suiza es el tercer país más ‘barato’ para las empresas internacionales, según conclusiones de la Universidad de Ginebra.

El fisco helvético aplica una carga tributaria que equivale a sólo el 25% de las ganancias de las compañías, mientras la Unión Europea (UE) les cobra alrededor del 33,5% de sus utilidades.

En países como Japón o Estados Unidos, las cargas tributarias son del 40 y 45%, respectivamente, refiere el trabajo ‘La imposición de las sociedades en Suiza’, realizado por los investigadores Dominic Rohner, Alain Schoenenberger e Yves Flückiger.

Esto significa que, mientras una empresa mediana que genera ganancias por 10 millones de francos suizos al año pagaría al fisco helvético impuestos por 2,5 millones de francos, en Estados Unidos tributaría 4,5 millones de francos.

Una característica helvética que tiene tantas ventajas como desventajas.

Fuente de inequidades

Neuchâtel ilustra bien el fenómeno de la inequidad tributaria entre empresas e individuos.

Actualmente, las autoridades de dicho cantón francófono debaten la conveniencia de reducir la carga tributaria para las empresas a sólo un 18,5% de sus utilidades a partir de 2016.

Un nivel muy inferior al registrado por la mayoría de los países europeos, e incluso muy por debajo de la carga que aplican otros cantones helvéticos.

Para Fabien Fivaz, diputado verde y vicepresidente de la Comisión de Gestión y Finanzas de Neuchâtel, esta determinación traería muchos más problemas que beneficios.
En un ensayo sobre tributación empresarial publicado este mes (22.09) –disponible en su página web-, el diputado verde destaca que se complicará cada vez más el ejercicio de los presupuestos públicos (ante la reducción de los ingresos); y se corre el riesgo de aumentar más aún la carga tributaria para los particulares.

Y Neuchâtel no es el caso extremo. Cantones como Obwalden, Schwyz o Appenzell Rodas Interiores cobran aún menos impuestos a los corporativos.

El ciudadano, la víctima

Consultada al respecto por swissnfo.ch, la Administración Federal de Contribuciones (AFC) declinó hablar sobre este tema, pero sus datos oficiales confirman el problema.

En 2009, un soltero con unos ingresos anuales de 80.000 francos suizos pagó 13.520 francos suizos de impuestos en Neuchâtel, y 10.981 francos en Friburgo.

Un par de ejemplos más. Una familia monoparental con dos niños, y unos ingresos magros de 70.000 francos brutos anuales, estará exenta del pago de impuestos en Basilea (e incluso en Ginebra –uno de los cantones más costosos en términos de la vida cotidiana), pagaría sólo 60 francos suizos de gravámenes. En Neuchâtel, esa misma familia pagaría al fisco cantonal 4.553 francos anuales.

Una pareja con dos hijos y unos ingresos anuales conjuntos de 100.000 francos suizos no corre mejor suerte. Mientras en Zug tendría que pagar sólo 2.490 francos suizos de impuestos, y en Ginebra un total de 5.950 francos; en Neuchâtel debe tributar 10.050 francos suizos.

Y una pareja de jubilados de más de 65 años, con un ingreso neto de 50.000 francos suizos anuales, pagarán sólo 25 francos suizos de impuestos en Ginebra, pero tendrán que tributar 3.629 francos en Neuchâtel.

Preservar la competitividad

Suiza trabaja en el presente –y desde diciembre de 2008- en una Tercera Reforma a la Imposición de las Empresas que otorgaría nuevas concesiones tributarias a la iniciativa privada.

El argumento del Ministerio de Finanzas es claro: “Una fiscalidad atrayente para las empresas es esencial para reforzar la plaza económica suiza y para acrecentar el empleo”.

Una iniciativa que apoya al 100% la patronal economiesuisse que afirma que reducir el cobro de impuestos sobre las utilidades “mantiene el atractivo de largo plazo sobre la plaza económica suiza”.

Mejorar la competitividad fiscal de Suiza a escala internacional es una tarea permanente, refiere, y la tercera reforma a la fiscalidad de las empresas, que será sometida a consulta en 2011, buscará reforzar la competitividad del país.

Atraer empresas

De hecho, economiesuisse sugiere ir más lejos y ampliar las deducciones permitidas cuando una empresa incurre en pérdidas.

Todo ello con objeto de atraer más sociedades internacionales a establecerse a Suiza en tiempos en los que la fortaleza del franco se ha convertido en una desventaja para el país, ya que operar en territorio helvético se vuelve cada vez más costoso.

Lo que ni gobierno ni empresas abordan es el impacto que esto tendrá sobre las finanzas de las familias.

En opinión de la patronal, cada cantón tiene absoluta libertad de fijar su política tributaria para los particulares; y la población, a su vez, tiene el derecho de establecerse en el cantón que más convenga a sus intereses.

Sobre la marcha, la revisión técnica está en vigor y el Parlamento trabaja ya en las comisiones económicas en este tema, de modo que el asunto se someta a consulta en 2011.

Las empresas pagarán aún menos... los ciudadanos, más.

CONTEXTO

En Suiza, los impuestos son competencia de los cantones.
La Comisión Europea (CE) critica abiertamente la libertad con la que los cantones suizos se manejan en materia de política fiscal, argumentando que la soberanía que poseen no debe ser pretexto para actuar de forma desleal.

Suiza rechaza las embestidas de la CE bajo el argumento de que el Acuerdo de Libre Comercio firmado entre 1971 entre Berna y Bruselas no tiene capacidad jurídica para impedir que los cantones apliquen las cargas tributarias que consideren más pertinentes para las empresas.

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NUEVOS INCENTIVOS

El gobierno federal desea promover a Suiza como un lugar para la implantación de empresas internacionales vía el otorgamiento de incentivos fiscales adicionales.

Por ello solicitó al Ministerio de Finanzas –en diciembre de 2008- elaborar un modelo de consulta para una nueva reforma impositiva de tercera generación.

El gobierno propone suprimir las cargas fiscales aplicables al financiamiento de las empresas y facilitar la estructura tributaria de aquellas que establezcan su holding o matriz en Suiza.

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Cargas fiscales a empresas (respecto a sus utilidades)

Hungría (18%)

Irlanda (20%)

Suiza (25%)

Noruega (28%)

Eslovaquia (29%)

Dinamarca (30%)

Gran Bretaña (30%)

Turquía (33%)

UE (33,5%)

España (35%)

Alemania (38%)

Bélgica (40%)

Japón (40%)

EEUU (45%)

Fuente: OCDE

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swissinfo.ch


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