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El acuerdo sobre los fondos judíos "liberó" a Suiza

Víctimas del Holocausto reciben sus haberes que "dormían" en cuentas suizas. Keystone Archive

Diez años después de que los bancos suizos acordaran devolver activos a las víctimas del Holocausto, uno de los principales arquitectos del convenio afirma que la medida contribuyó a despejar las nubes sobre el país.

Este contenido fue publicado el 13 agosto 2008 - 08:08

Pero el acuerdo por 1.250 millones de dólares, logrado en 1998, causó también una agitación significativa en Suiza.

El acuerdo ponía fin a tres años de violentas polémicas y ataques contra Suiza en razón de su postura durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando, a mediados de los años 90, organizaciones judías plantearon interrogantes sobre las cuentas bancarias inactivas en Suizas con los haberes de víctimas del Holocausto, nadie podía predecir la tormenta que se avecinaba.

Las presiones aumentaron cuando la administración estadounidense se sumó al debate. Dos investigaciones, una encargada por el gobierno suizo, hallaron evidencias de que, una vez lejos los judíos que se habían refugiado en Suiza, las empresas locales aprovecharon la maquinaria de guerra nazi y el banco central compró oro saqueado a los judíos.

La gota final vino en forma de acciones colectivas individuales lanzadas en Estados Unidos, reclamando daños y perjuicios contra bancos suizos.

"Había una atmósfera muy polarizada y agresiva con cada lado en oposición contra el otro", declaró a swissinfo Stuart Eizenstat, representante del gobierno de EEUU durante las negociaciones. "Fue un acontecimiento traumático para Suiza y un choque a la psique entera del país".

Frente a las acusaciones y amenazas de boicot contra intereses suizos, los dos mayores bancos del país - UBS y Credit Suisse – dieron a conocer detalles de cuentas pertenecientes a víctimas del Holocausto y reembolsaron el dinero a los descendientes de éstas.

El gobierno, al margen

Otra clave de la decisión pudo haber sido la fusión de dos bancos suizos para formar el UBS - un acuerdo que requirió la aprobación de la regulación estadounidense.

"En esa época se llevaba a cabo la fusión del UBS y no convenía tener acciones legales pendientes". Fue un acuerdo financiero que interesaba a todas las partes", señaló a swissinfo Rolf Bloch, entonces presidente de la Federación Suiza de Comunidades Israelitas.

Pero mientras los bancos negociaban un acuerdo final, el gobierno suizo y el banco central se mantuvieron al margen del proceso, y establecieron aparte un fondo humanitario con 300 millones de francos en 1997.

Eizenstat lamenta que el gobierno suizo no jugara ningún papel en el acuerdo global. Considera que el banco central debió asumir algunos gastos.

"Los bancos nacionales de Alemania, Austria y Francia participaron en los acuerdos (pertinentes). En Suiza, el gobierno y el banco central dejaron que los bancos privados llevaran la carga. Pienso que fue inapropiado y desafortunado", dijo.

Un convenio justo

Sin embargo, Eizenstat estima que el acuerdo final por mil 250 millones de dólares fue "bueno y justo".

A finales de junio de este año se había pagado todo, excepto 200 millones de dólares a víctimas judías, homosexuales, con incapacidades físicas, Testigos de Jehová y miembros de la comunidad gitana y sus descendientes.

Bloch considera que esos pagos permitieron a Suiza hacer un borrón y cuenta "financiera, pero no moralmente". Sin embargo, Eizenstat piensa que el acuerdo tuvo un efecto catártico para la nación y contribuyó a que los bancos suizos limpiaran sus archivos.

"Parte del problema fue que Suiza había quedado aislada de la opinión pública mundial y no había comprendido hasta qué punto esa situación se volcaría en su contra. Este cataclismo tuvo un efecto purificador y le permitió seguir adelante", concluyó Eizenstat.

swissinfo, Matthew Allen
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

Acuerdo Global

A mediados de la década de los años 1990, diversas organizaciones judías lanzaron ataques feroces contra Suiza y sus bancos.

La causa: haberes de las víctimas del Holocausto se encontraban en cuentas suizas sin que sus derechohabientes jamás hubieran podido recobrarlos.

Destacadas por algunas personalidades políticas, incluido el senador estadounidense Alfonse D' Amato, las críticas evolucionaron hasta poner en tela de juicio el papel de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial.

En diciembre de 1996, el Gobierno suizo instituyó una Comisión Independiente de Expertos (CIE) encargada de esclarecer el pasado reciente del país, bajo la batuta del historiador Jean-François Bergier.

El 12 de agosto de 1998, las organizaciones judías y los bancos suizos UBS y Credit Suisse llegaron a un acuerdo. Estas últimos desbloquearon 1.250 millones de dólares para indemnizar a las víctimas del nazismo.

El CIE entregó en marzo de 2002 su informe final de 600 páginas.

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