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El puerto de Doha el 5 de junio de 2017

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El bloqueo diplomático y económico de Catar, impuesto por Arabia Saudí y sus aliados, tendrá un gran impacto a corto plazo en las importaciones de comida pero no afectará a las exportaciones de gas y petróleo, indican los analistas.

La ruptura con Catar corta el único acceso terrestre del país y amenaza sus importaciones de productos frescos y materias primas, en un momento en que el pequeño emirato esta invirtiendo 200.000 millones de dólares en infraestructuras de cara al mundial de fútbol de 2022.

Pero las exportaciones de gas natural licuado (GNL) y de petróleo catarí, que suponen el 90% de los ingresos del país, seguirán prácticamente intactas.

"Cerca del 40% del suministro de alimentos de Catar pasa por la frontera terrestre con Arabia Saudí", según los cálculos de Anthony Skinner, el director para Oriente Medio de la consultora Verisk Maplecroft.

Ahora las autoridades cataríes "dependerán cada vez más del transporte marítimo y aéreo, lo que aumentará los costes y la inflación", explica Skinner.

El impacto del bloqueo ha sido inmediato y los habitantes de Doha se abalanzaron desde el lunes a los supermercados para acumular víveres a pesar de que el gobierno asegura que no habrá escasez.

Catar todavía puede importar víveres desde Irán o Omán por vía marítima o por avión desde Turquía, Europa y el sureste de Asia.

Un responsable iraní ya dijo que su país está dispuesto a suministrar productos a Catar por barco,un trayecto de 12 horas por aguas del Golfo.

Arabia Saudí y sus aliados suspendieron las conexiones aéreas con Catar y cerraron las oficinas de la compañía aérea del país.

Según Anthony Skinner, esas medidas obligarían a Qatar Airways a cambiar sus rutas, provocando costes adicionales.

Aunque los intercambios comerciales de Catar y sus vecinos del Golfo son limitados, sus exportaciones hacia Arabia Saudí, evaluadas en 896 millones de dólares por la ONU, quedarán reducidas a cero con el bloque.

- Retrasos en las infraestructuras -

Catar es un emirato de 2,4 millones de habitantes, entre ellos 1,8 millones de asiáticos, en su mayoría de India, Nepal y Bangladés.

El país tiene una renta per cápita de 100.000 dólares, una de las más altas del mundo.

El cierre de la frontera con Arabia Saudí obligará a los constructores de infraestructuras a importar sus materiales por mar, aumentando los precios y retrasando sus proyectos, según Skinner.

Sin embargo el gas y el petróleo seguirán transitando por el estrecho de Ormuz en dirección a Japón y al sureste de Asia.

Catar es el primer exportador mundial de GNL, con 80 millones de toneladas que salen cada año en metaneros pero de los que solo un 10% tienen como destino Oriente Medio.

Catar también produce unos 600.000 barriles de petróleo al día.

"No veo ninguna amenaza para las líneas de exportación de energía de Catar, que seguirá suministrando a sus principales clientes en Asia", explicó el experto de Kuwait Kamel al Harami.

El país exporta por gasoducto 3.100 millones de pies cúbicos diarios de GNL hacia Emiratos Árabes Unidos y Omán. El año pasado el 60% de las importaciones egipcias de GNL venían de Catar.

"Para los Emiratos Árabes sería difícil detener sus importaciones de gas de Catar, sobre todo durante los meses de verano. Lo necesitan, no tienen alternativa", afirmó Harami.

Catar, con cerca de 350.000 millones de dólares invertidos en el extranjero, podría sin embargo ver sufrir a su sector bancario, según James Dorsey, de la escuela de estudios internacionales S.Rajaratnam de Singapur.

"Los bancos de Catar, que ya tienen dificultades con la caída de las reservas de su tesorería y de las tasas de interés cada vez más elevadas, podrían verse muy afectadas si Arabia Saudí y los Emiratos deciden retirar sus depósitos", indicó Dorsey.

AFP