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El Festival de cine de Locarno levanta el telón

Cita del cine internacional en la "Piazza Grande" de Locarno.

(Keystone)

150 películas figuran en la nueva edición del encuentro de la Suiza de expresión italiana. 18 cintas de 14 países en un concurso que por primera vez no incluye a Suiza. La sociedad, amor y memoria, temas dominantes.

El Festival Internacional de cine de Locarno es el más viejo de Europa, está entre los 5 mayores encuentros cinematográficos del mundo y es el más importante de la docena de eventos que cada año se consagran al cine en Suiza.

La 53a edición del festival ha sido oficialmente dedicada a la memoria de Giusseppe Buffi, nuevo presidente de la reseña, recientemente fallecido. Desde el 2 hasta el 12 de agosto serán proyectadas más de 150 películas en las 7 secciones que integran el programa. En el concurso compiten 18 filmes de 14 países : Alemania, Austria, Brasil, China, Francia, Georgia, Gran Bretaña, Hong Kong, Islandia, Italia, Japón, Portugal, Estados Unidos y Vietnam.

Un jurado de realizadores, escenaristas y críticos de 9 países atribuirá los Leopardos de oro, plata y bronce que recompensan las nuevas expresiones en las cinematografías nacientes. Una película del brasileño Sergio Bianchi, « Cronicamente inviavel », es la única participante de América Latina en el concurso. « Los productores de esa región prefieren reservar sus cintas para Cannes, San Sebastian o Venecia, sin saber que Locarno podría valorizarlas », dice Marco Müller, director del festival.

Entre los platos fuertes del programa figuran 23 cortometrajes españoles que compiten por los « Leopardos del mañana », sección destinada a descubrir futuros autores. Con otros 30 cortos, dentro de un viaje por el cine europeo y como homenaje por el centenario de Luis Buñuel, Locarno propone una monografía de 50 años de cortometraje español. « Después de Francia, España es el segundo productor europeo de cortos de alta calidad », recuerdan los respsonsables de la sección.

Otro plato fuerte es una retrospectiva de 50 filmes soviéticos presentada bajo el título: « Otra historia del cine soviético 1926-1968 ». 25 de esas películas fueron censuradas y ahora liberadas. El resto son obras inéditas u olvidadas. Se trata de cintas cuya censura o mutilación fue impuesta a sus autores por el antiguo régimen. Locarno hizo una investigación excepcional y minuciosa para poder presentar la selección.

En una perspectiva semejante el director del festival recuerda que busca patrocinadores para realizar una monografía del cine de América Latina que por razones de mercado es desconocido. « La censura internacional, sobre todo del mercado europeo y norteamericano, nos ha impedido ver lo que sucedía en el cine de América Latina o de alguno de sus países. Una gran parte del cine de esa región sigue siendo invisible para nosotros », precisa Marco Müller.

Ventana suiza al mundo a través del cine, Locarno es también una ocasión para que el mundo conozca el cine suizo, aunque ésta será la primera vez que el concurso no incluye una cinta suiza. A última hora, Locarno decidió proyectar fuera de concurso la película "Azurro" del suizo Denis Rabaglia, única presencia helvética en competición.Sin embargo, con unos 30 títulos - largos y cortos - en las otras secciones, el cine suizo ocupa un amplio espacio en la reseña de este año.

« Me impresiona que cuando se busca una idea posmoderna del amor, se vuelva a un ideal más romántico; como si el amor fuera la utopía que afirma la posibilidad del cambio en el mundo moderno », señala Marco Müller cuando describe las líneas temáticas dominantes en el programa de este año.

Aparte de varias producciones cuyos autores dan noticia de sus realidades sociales, la presencia en el concurso de « Baise-moi » (Jódeme) filme de la francesa Virgine Despentes, viaje al infierno de la crudeza erótica de comienzos del nuevo milenio, prolongará la polémica sobre lo que ahora se llama « realismo-hard ».

Convertida en la mayor sala de cine al aire libre de Europa, la Piazza Grande de Locarno, con una pantalla gigante de 26 metros de ancho por 14 de alto y capacidad para 7.500 espectadores, incluye un programa con 15 grandes películas del año.Durante las primeras 12 noches del tórrido agosto de la Suiza italiana, dotada de novedosos recursos sonoros, la plaza de perfiles lombardos se parece mucho a una auténtica fábrica de sueños.

Jaime Ortega

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