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El filme para hablar de los indocumentados

Imagen del filme 'Swiss Sans Papiers' de Andreas Hoessli. (Photo SP)

En Suiza habría más de 90.000 clandestinos. Pero la clase política y su gobierno siguen ingnorándolos, mientras una nueva Ley de Extranjería entra en vigor el próximo año.

Este contenido fue publicado el 15 marzo 2007 - 14:31

Un silencio que el Festival Internacional del Filme sobre Derechos Humanos rompió esta semana proyectando un documental con testimonios y debate sobre el tema.

De cara a los clandestinos -aproximadamente 90.000 según un estudio universitario, y casi 300.000 de acuerdo a otros cálculos citados por la Oficina Federal de Migraciones-, Suiza puede hallar una solución, cerrar los ojos o expulsarlos masivamente.

Esta constatación de la parlamentaria Martine Brunschwig Graf en el documental de Andreas Hoessli 'Swiss Sans Papiers' -rodada entre enero de 2005 y marzo de 2006 y difundido el otoño pasado por la televisión suiza de habla francesa-, sigue vigente, coincidieron los oradores en un debate organizado por el festival ginebrino.

Por temor a ser echados, esos clandestinos no perturban el orden público. Además contribuyen a la prosperidad de Suiza ocupando empleos en condiciones más parecidas a las existentes en los países destinatarios de desplazados que a los estándares helvéticos, o permitiendo a las parejas suizas invertir en sus carreras profesionales mientras otros se encargan del quehacer doméstico y del cuidado de sus hijos.

¿Será porque esta situación conviene a todos que la mayoría de la clase política suiza no hace avanzar este asunto? Ismail Turker, uno de los participantes en el debate, tiende a pensar que es así. Según el sindicalista, varios políticos justifican su inactividad afirmando que no quieren seguir el juego de la Unión Democrática de Centro (UDC/derecha dura).

Statu quo

Una cosa es cierta: los trabajadores clandestinos, los 'sans papiers', quedaron fuera de la campaña sobre las nuevas leyes de Extranjería y de Asilo, aprobadas por los electores en septiembre pasado. Esas leyes, que entran en vigor el próximo año, no aportan solución alguna para sacar a los clandestinos del actual statu quo.

Varios oradores temen incluso que esas leyes, más severas que las actuales en la materia, agraven la situación de quienes trabajan en la penumbra. Eso hace que las condiciones de vida de los clandestinos estén marcadas por la precariedad, la arbitrariedad y el miedo permanente a ser expulsados.

"Algunos de los 'sin papeles' viven una situación infrahumana", precisa Ruth Dreifuss, antigua presidenta de la Confederación Helvética.

"Ahora bien, la Constitución suiza garantiza los derechos a todos los seres humanos y no únicamente a los suizos", precisa por su parte François Couchepin, ex canciller de la Confederación.

Resta saber si perdurará ese statu quo kafkiano, según la expresión de Ruth Dreifuss. El único orador partidario de la nueva legislación sobre extranjería, Leonard Bender, recomienda regularizar caso por caso la situación de los trabajadores clandestinos.

Huida hacia adelante

"Hay que sacar este asunto del campo diplomático", añade el vicepresidente del Partido Radical de Suiza (derecha). Leonard Bender propone la creación de una 'comisión de sabios' integrada por antiguos parlamentarios cantonales que tengan legitimidad suficiente para reunir mayorías.

"También debemos actuar con los países de origen de los indocumentados", recalca el político valesano.

De lo contrario, la dinámica de los últimos años seguirá causando daños. Como recuerda Ruth Dreifuss: en vez de que el endurecimiento regular de las leyes aporte soluciones, crea problemas adicionales y medidas aún más estrictas. "Es una huida hacia adelante", concluye la ex presidenta de Suiza.

swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra

Contexto

El 5º Festival del Filme y Foro Internacional de los Derechos Humanos" se lleva a cabo desde el 8 hasta el 17 de marzo en la Casa de las Artes Grütli, en Ginebra.

El cierre del festival estará consagrado a la libertad de expresión. Contará con una exposición de las obras de siete caricaturistas y un debate.

Veintiséis filmes compiten por uno de los premios en concurso.

El jurado internacional está compuesto por la cantante franco-marroquí Sapho, el pianista argentino Miguel Angel Estrella y el cineasta egipcio Marwan Hamed.

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