El Foro de Davos en el punto de mira de la prensa suiza

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Tras las violentas manifestaciones del fin de semana contra el Foro Económico Mundial (WEF), los diarios helvéticos se preguntan este lunes dónde ha quedado el espíritu de Davos. Los organizadores del Foro, los militantes antiglobalización e incluso los medios de comunicación son objeto de críticas.

Este contenido fue publicado el 29 enero 2001 - 17:01

El popular 'Blick' califica de "estúpido deseo de destrucción" las acciones de protesta protagonizadas en Zúrich. Pero también están equivocados los organizadores del WEF: el espíritu de Davos sólo sobrevivirá, si la élite no se encierra y se abre al exterior, concluye el rotativo zuriqués.

El 'TagesAnzeiger' habla de "príncipes feudales" parapetados en Davos en "fortalezas doradas", que se reparten entre sí las "grandes fortunas" del mundo", mientras los manifestantes se comportan como "estúpidos campesinos".

En una discusión de base sobre la libertad de expresión y de reunión, el prestigioso 'Neue Zürcher Zeitung' pone en tela de juicio la prohibición de toda manifestación decretada por las autoridades de Davos y considera que las acciones de protesta vividas en Landquart y Zúrich estaban legitimadas.

Se han violado de forma masiva los derechos democráticos básicos, escribe el 'Basler Zeitung' que califica de desmesurado el dispositivo policial. Pero esto no es razón para suspender el WEF, según el diario de Basilea.

También el 'Südostschweiz', principal diario del cantón de los Grisones, opina que, por miedo a que el WEF deje de celebrarse en la estación alpina, se ha pisoteado un derecho fundamental como es la libertad de expresión. Pero también critica a los activistas antimundialización al señalar que "los problemas de la globalización no se resuelven sobre el asfalto".

El rotativo 'Bund' pone un interrogante sobre el futuro del WEF. Si dentro de poco se necesitara decretar el estado de excepción para asegurar la celebración del evento, habrá que suspender el simposio y trasladarlo al desierto o incluso a la clandestinidad, escribe el diario bernés.

Pesimista se muestra también 'Quotidien Jurassien'. El WEF sobrevivirá en su forma actual, pero es probable que las discusiones entre los representantes de la economía y los defensores de una política económica más moderada no tengan lugar en Suiza.

'Le Temps' cree que los sucesos vividos el fin de semana, así como el debate sobre las desproporcionadas medidas policiales, que posiblemente terminará en los tribunales, caerán pronto en el olvido. Aunque el rotativo ginebrino estima que no constituyen una amenaza para el WEF, será inevitable entablar una "seria reflexión sobre el estatus simbólico y la finalidad" del mismo.

De forma autocrítica, '24 Heures' se refiere al papel de los medios de comunicación que no hacen sino atizar los disturbios con "imágenes de policías armados hasta los dientes y manifestantes atacados con mangueras de agua", y dificultar la posición de las ONG "cuando se trate de dialogar desde el interior".

Para el ginebrino 'Le Courrier' la responsabilidad de lo ocurrido incumbe a las autoridades helvéticas a las que acusa de "subyugación a los capitanes de la industria mundializada" y de sacrificar los "valores y derechos democráticos."

"Los Gobiernos federal y cantonales pecaron en exceso de catastrofismo que amenaza con volverse contra la imagen misma de Davos", escribe 'La Liberté'. "Por muy importante que sea, el WEF no merece que se pongan en juego las libertades fundamentales. Si ese es el precio a pagar, más vale renunciar a él", concluye el rotativo de Friburgo.

También los diarios 'L'Impartial' y 'Express', de Neuchatel, atribuyen a los organizadores del WEF cierta responsabilidad en los incidentes violentos del fin de semana.

'Le Matin', en cambio, relativiza la responsabilidad de las autoridades y cree que los manifestantes se equivocaron de meta. "Los enemigos no son las multinacionales, sino los buenos pueblos de los países ricos" que votan a partidos que promulgan tales postulados económicos, señala el rotativo de Lausana.

Belén Couceiro

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