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El futbolista, hombre-objeto

La bolsa del futbolista, en interpretación del MEG.

(swissinfo.ch)

El futbolista, caracterizado como hombre-objeto por su valor de mercado, suscita investigaciones científicas y análisis mercantiles de todo tipo. Un tema que aborda la exposición "Fuera de Juego", en el Museo Etnográfico de Ginebra.

Cada año los mejores equipos europeos desembolsan cantidades astronómicas de dinero para indemnizar a los clubes que les proporcionan jóvenes jugadores de talento.

En el centro de ese comercio, los futbolistas se convierten en mercancías cuyo valor fluctúa en razón de la edad o del nivel de juego.

"En la exposición hemos colocado una pantalla de Bolsa por la que desfilan las cotizaciones de los jugadores... Ah, ¡si tal jugador se lesiona, su cotización baja. Si tal otro consigue el balón de oro, su valor sube!" dice divertido Christian Delécraz, director del Anexo de Conches del Museo de Etnografía de Ginebra y uno de los comisarios de la exposición.

Para nutrir el mercado con nuevos jugadores, agentes y otros especialistas viajan por todo el mundo creando redes transnacionales. Los futbolistas que no responden a sus exigencias son excluidos rápidamente del mundo profesional y deben buscarse por tanto otro porvenir.

En Europa, para los jugadores no comunitarios, la pérdida del permiso de trabajo significa muchas veces la pérdida del permiso de residencia y la entrada en la clandestinidad.

La vida en juego



El universo del fútbol no escapa a la búsqueda de grandes actuaciones y de obtención de beneficios que caracterizan a nuestra sociedad. Hoy existen ya nuevas técnicas científicas, como la ingeniería genética o la medicina regeneradora, que intentan mejorar los límites del cuerpo humano.

Poseer o ser el mejor jugador tiene un precio, y no exclusivamente financiero, sino también en términos de salud. Los futbolistas, presionados por la llegada incesante al mercado de nuevos "prodigios", deben curarse de sus lesiones rápidamente, para no correr el peligro de "calentar banquillo".

Los clubes dependen del estado de salud de sus jugadores y recurren a los mejores especialistas y a sus productos milagrosos para evitar que la lesión de un jugador clave ocasione pérdidas económicas considerables.

"Detrás de la Bolsa de jugadores hemos instalado un espacio que evoca posibles opciones de futuro. Apoyándonos en la biotecnología podemos concebir atletas específicos para cada deporte. Hemos creado en nuestra pantalla un jugador al que podemos hacer modificaciones. Podemos abultar sus músculos, hacerle más agresivo...Es quizá lo que puede ocurrir en los laboratorios", señala Christian Delécraz.

Y añade: "Algunos autores han abordado ya esta cuestión, entre ellos Enki Bilal por ejemplo. Hemos contactado con él y nos ha prestado las planchas de una obra que ha escrito junto a Patrick Cauvin, un libro que se llama, además, "Fuera de Juego". En él se examinan las desviaciones del fútbol, sus excesos, y se puede comprobar que la ficción no está tan lejos de lo que pasa actualmente".

Un jugador de laboratorio

Entre el marketing de las promesas y la realidad científica, hace ya varios años que distintas sociedades privadas, con nombres como ViaCell, CryoGenesis International o Swiss Stem Cells Bank, proponen a los futuros padres la conservación por congelación de células contenidas en la sangre del cordón umbilical de sus recién nacidos.

Por cantidades de dinero que oscilan entre 1500 y 3000 francos suizos, estos bancos privados recogen la sangre inmediatamente después del parto y la conservan durante veinte años para una eventual utilización terapéutica.

La sangre del cordón umbilical contiene células madre. Estas células se caracterizan por su capacidad para transformarse en células especializadas, como las de la piel, las de los cartílagos o de los músculos, y por su capacidad para replicarse casi infinitamente. La prometedora perspectiva de curar enfermedades como la leucemia, el Alzheimer o el Parkinson, así como de reconstituir tejidos de todo tipo hace de la medicina regenerativa un terreno de investigación en pleno auge.

En agosto de 2006 la revista "Sunday Times" reveló que cinco jugadores profesionales, entre ellos el francés Thiery Henry, habían solicitado la congelación de la sangre del cordón umbilical de sus respectivos bebés. El escándalo estalló en Gran Bretaña cuando uno de ellos declaró, bajo anonimato, que lo había hecho no sólo por su hijo, sino también para disponer de células madre para sí mismo en caso de lesión.

De todos modos, ya se interprete como seguro de vida para el niño en caso de enfermedad grave o como "kit" de recuperación para el futbolista, esta medicina está todavía al nivel de investigación. La utilización de células madre como medicamento pertenece aún al futuro. Lo que no se sabe es si debemos lamentarlo o alegrarnos de ello.

swissinfo / MEG

INFORMACIONES PRÁCTICAS

Exposición "Fuera de juego", del 21 de mayo de 2008 al 26 de abril de 2009, en el Museo Etnográfico de Ginebra (MEG), Annexe de Conches, Chemin Calandrini 7, Conches.

Para llevar a cabo la exposición "Fuera de juego", el MEG ha recurrido a distintos expertos del Centro Internacional de Estudio del Deporte, en Neuchatel.

swissinfo figura entre las entidades colaboradoras de esta exposición. La actualidad del fútbol está representada por pantallas en las que puede leerse nuestro especial "Eurocopa 2008".

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CATÁLOGO

Además de la exposición, el MEG ha publicado "Fuera de juego – Fútbol y sociedad", un libro realizado bajo la dirección de Raffaele Poli.

Esta obra cuenta con un prólogo del etnólogo Christian Bromberger y contiene una entrevista del psicólogo y ex jugador internacional suizo Lucio Bizzini.

Sus 136 páginas contienen 120 ilustraciones a color de Eric Lafargue y Johnathan Watts y dibujos de Pierre-Alain Bertola.

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