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El gusto del riesgo oculta malestar entre los jóvenes

Baja autoestima, origen del comportamiento extremo entre adolescentes. Keystone

Los peligros asumidos por los jóvenes de comportamiento extremo son fruto del estrés escolar y de la falta de comunicación, revela un estudio del Instituto Suizo de Prevención del Alcoholismo y otras Toxicomanías, ISPA. 10% de los escolares suizos proceden bajo esa conducta.

Este contenido fue publicado el 30 enero 2001 - 13:31

Los riesgos asumidos por los jóvenes de comportamiento extremo y apariencia dura ocultan en realidad un gran malestar, fruto del estrés escolar y de la falta de comunicación con los padres.

Este es uno de los resultados de un estudio que acaba de publicar el Instituto Suizo de Prevención del Alcoholismo y otras Toxicomanías, ISPA, en el marco de una investigación internacional sobre los jóvenes y la salud.
El ISPA interrogó a 600 escolares suizos entre los 11 y los 17 años de edad.

Las imágenes publicitarias que para vender un producto muestran a jóvenes deportistas del riesgo bebiendo cerveza en la nieve o en una playa soleada no corresponden a la realidad de las nuevas generaciones, indican los autores de la encuesta.

"Los jóvenes con arrojo tienen una apreciación negativa de su salud presente y futura y consideran su salud mental como menos buena que la del promedio de los jóvenes", indica a swissinfo el sicólogo del ISPA, Holger Schmid, quien dirigió la encuesta.

Al referirse a las causas de estas conductas extremas el experto señala que el comportamiento de algunos jóvenes podría reflejar el deseo de salir de los problemas cotidianos e incluso una falta de autoestima. Una actitud extrema da probablemente una sensación positiva, indica la encuesta.

Holger Schmid precisa que sólo un 10% de los jóvenes suizos puede figurar en esta categoría de arrojados y recuerda que, a escala europea, otros estudios revelan una creciente tendencia entre los jóvenes a asumir riesgos para la salud, con el consumo de tabaco, marihuana, alcoholes fuertes y embriagueces repetidas.

Según el estudio, aunque la actitud de riesgo es más frecuente entre los hombres, una pequeña minoría de chicas dispuestas a afrontar riesgos suelen tener conductas extremas por la necesidad de mostrar que son iguales a los hombres.

En términos de prevención, la investigación advierte que no se trata de proponer comportamientos sin riesgo porque es claro que en la sociedad sólo se puede avanzar si se aceptan las dificultades.

"Lo que se necesita es saber administrar mejor los riesgos, ser más conscientes de ellos y controlarnos mejor. Actuar, por ejemplo, como lo hacen en nuestras sociedades las compañías de seguros", concluye el sicólogo del ISPA.

Jaime Ortega

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