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El pasado al servicio del futuro

Las tradiciones y los símbolos del pasado al servicio del futuro. María Flores

La ONG suiza ‘Tradiciones para el Mañana’ fue creada en 1986 para apoyar a las comunidades indígenas latinoamericanas empeñadas en consolidar y preservar la identidad cultural.

Este contenido fue publicado el 28 mayo 2004 - 19:14

“Es poner el pasado al servicio del futuro. Si no se sabe de dónde viene uno, no sabe a dónde va”, explica a swissinfo, Diego Gradis, uno de sus fundadores.

Lo primero que llama la atención es el nombre de esta organización no gubernamental suiza cuyo cuartel general está en la pequeña localidad de Rolle, cantón de Vaud. En particular la noción de “Tradiciones”, que en la perspectiva occidental suena como volver al pasado, a retrógrado, a inmovilismo.

“Para nada”, responde Diego Gradis. “No entendemos el término de tradición en la perspectiva occidental. Los pueblos indígenas hablan más de tradición que de cultura, porque cultura es un concepto que no manejan mucho, ellos hablan de cosmovisión”.

“Tradición es lo que les han entregado los abuelos, los antepasados y es la base sobre la cual las comunidades indígenas construyen el futuro. De ninguna manera es volver al pasado”, aclara el responsable de ‘Tradiciones para el Mañana’.

La dimensión cultural de la ayuda al desarrollo

La ONG helvética se caracteriza por ocuparse de un aspecto intangible, la dimensión cultural, un aspecto que raras veces tiene demanda ni ocupa las prioridades en los programas de ayuda al desarrollo.

“Nos dimos cuenta de que en el tema de la cooperación al desarrollo había un aspecto que faltaba: el de la cultura; el elemento cultural de los pueblos indígenas marginados por factores étnicos, económicos o de cualquiera otra índole”, puntualiza Diego Gradis.

De esta forma, junto a su ahora esposa y también co-fundadora de la ONG, Christiane Jouanot partieron al Sur con el fin de saber si entre las comunidades indígenas existía esta necesidad, “para revalorar aspectos fundamentales de sus culturas como elemento del mejoramiento de la situación material de los pueblos”.

“Pero no de manera intelectual sino concreta, y a nivel de la base”, precisa. “Esto era cuando recién se empezaba a hablar del tema indígena, hace ya más de 20 años, cuando se hablaba de desarrollo cultural”.

Un proceso holístico

“Estamos apoyando procesos holísticos de acompañamiento de la cultura indígena, no como se ve en el Norte, porque incluimos todas las herramientas de la vida, desde la educación, la sabiduría, el conocimiento de los ancianos, la vida comunitaria, que son los elementos fundamentales para el mejoramiento de la vida de los pueblos”, agrega.

La ONG apoya en estos momentos cerca de 250 programas en 12 países de América Latina. “Pero son pequeños proyectos que han sido seleccionados por la misma gente del campo, por las comunidades indígenas, incluidos los relacionados con la influencia de la cultura afro-americana, como son los proyectos que apoyamos en Colombia, Ecuador y Nicaragua”, señala Gradis.

Según el director de la ONG, se trata siempre de pequeñas iniciativas en el campo de la tradición oral, del idioma, de la música, de la tradición bilingüe, de la educación, aspectos que no sólo sirven para fortalecer la tradición, sino también para hacer entender a estas comunidades que se encuentran al margen del proceso desarrollista, que ellos mismos pueden asumir sus propios destinos y caminar a su propio ritmo.

Trabajo de sensibilización

“Queremos romper con la idea de que para hacer proyectos hay que salir de la Universidad, ser un antropólogo o un ingeniero. Diariamente hacemos proyectos, la vida es un proyecto y queremos darle la posibilidad a las comunidades indígenas de manejar las herramientas sin tener que haber ido a espacios de capacitación o de formación que ellos no logran conseguir”.

“Y eso hay que darlo a conocer porque se sigue pensando que el pobre indígena o campesino tiene que recibir todo el paquete técnico y organizativo que ni siquiera funciona aquí”, insiste Gradis.

Para la ONG lo prioritario es el trabajo en el terreno, en el campo, pero Diego Gradis es consciente de que es necesario hacer un trabajo de sensibilización en Suiza, o en otros países del Norte.

“No tanto dando a conocer las iniciativas o el resultado mismo de los proyectos, sino explicando que esos pueblos son capaces de pensar en la construcción de su futuro sobre la base de sus tradiciones y en los valores que le han entregado los abuelos”, dice.

Sobre las fuentes de financiación, Diego Gradis recuerda que la ONG es una organización civil, con socios que se reúnen cada año, que entregan aportes, organizan conferencias y campañas para recaudar fondos.

Pero también se beneficia del apoyo de instituciones oficiales del Gobierno suizo y en particular del cantón de Ginebra y de varias fundaciones privadas.

“Tenemos algunos pequeños proyectos apadrinados sólo por socios, proyectos que son tan pequeños que las instituciones ni siquiera quieren leer, porque no sobrepasan los mil dólares.

Ellos piensan que con mil dólares no sirve hacer proyectos. Nosotros estamos convencidos de lo contrario”, concluye.

Este reportaje concluye en ‘Más sobre el tema’.


swissinfo, Alberto Dufey

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