El Reino Unido busca, con su inminente salida de la Unión Europea, convertirse de nuevo en un campeón del libre comercio negociando acuerdos en todos los frentes, pero su proyecto podría resultar demasiado ambicioso y peligroso para la economía británica.

"Creemos apasionadamente en el libre comercio", afirmó el ministro de Finanzas Sajid Javid en el foro de Davos.

El primer ministro Boris Johnson siempre ha defendido el Brexit asegurando que permitiría al país volver a ser una "Gran Bretaña global".

En cuanto salga de la UE el viernes, el Reino Unido podrá negociar sus propios acuerdos y cumplir con la promesa de "recuperar el control" de su política comercial.

"A partir del 31 de enero, trabajaremos con nuestros amigos y socios de todo el mundo y no sólo con la UE", prometió Johnson, que reforzó su equipo para poder negociar en paralelo con Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Japón.

- Habrá que elegir -

Pero el país deberá dar prioridad a la UE para poder concluir un amplio acuerdo a finales de 2020, aunque Bruselas asegure que no será posible negociar todos los sectores en tan poco tiempo y habrá que elegir.

Con el Brexit, el Reino Unido quiere poner fin a su participación en el mercado único europeo y la unión aduanera.

Sin embargo, la UE representa casi la mitad del comercio exterior del país y es esencial para sectores como el automovilístico, el alimentario y el farmacéutico.

Javid pidió a las empresas que se "adapten" y Michel Barnier, el negociador jefe de la UE, advirtió de los riesgos de una ruptura brusca si ambas partes no encuentran un compromiso antes de finales de año.

A falta de un acuerdo comercial, las relaciones entre Bruselas y Londres se regirían por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que son mucho menos ventajosas ya que establecen aranceles a veces muy elevados para las mercancías.

El resultado más probable sería un acuerdo parcial que garantice aranceles y cuotas nulos "a cambio de unas reglas de juego equitativas" para un conjunto de productos y una "hoja de ruta para futuras negociaciones", considera Gabriel Siles-Brügge, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Warwick.

Al mismo tiempo, habrá que encontrar compromisos en materia de pesca y seguridad, así como en los servicios financieros, un sector que pesa mucho en el Reino Unido y corre el riesgo de verse afectado por un marco menos favorable.

Sin embargo, Londres tiene la intención de mirar más allá del continente y en particular a Estados Unidos, que ahora representa menos del 12% de su comercio exterior.

El Secretario del Tesoro de Donald Trump, Steve Mnuchin, dijo que le gustaría tener concluido un tratado para finales de año, incluso si cuestiones delicadas como Huawei o las normas alimentarias pueden dificultar las negociaciones.

- "Irreal" -

El observatorio de política comercial británica de la Universidad de Sussex considera "irreal" la promesa del gobierno conservador de obtener acuerdos que cubran el 80% del comercio exterior del Reino Unido en un plazo de tres años.

El país debe renegociar los 40 acuerdos comerciales de los que se beneficiaba en el marco de la UE, que representan el 11% de su comercio.

Ya logró renovar 20, pero todavía no los de países claves como Canadá y Japón.

Con este último, sin embargo, podría simplemente replicar los compromisos existentes con la UE.

"El Reino Unido quiere mostrar resultados tras el Brexit y es probable que acelere las discusiones con muchos países. Japón podría ser el primer gran acuerdo firmado", predice Mitsuo Fujiyama, economista del Instituto de Investigación de Japón.

En un segundo tiempo, Londres también debería entablar conversaciones con muchos países africanos, un continente en el que la antigua potencia colonial quiere hacerse oír de nuevo, frente a una China que impone su dominio económico.

Un posible acuerdo con Pekín no parece ser en sí mismo una prioridad. Pocos países occidentales lograron llegar a uno y el que recientemente consiguió Estados Unidos fue alcanzado tras un muy tenso pulso comercial.

Sin embargo, no es seguro que el Reino Unido pueda compensar lo que perderá al salir de la UE.

El gobierno conservador reconoció en documentos publicados a finales de 2018 que en caso de un acuerdo de libre comercio limitado con la UE, su Producto Interno Bruto (PIB) se reduciría en un 4,9% para 2034 comparando con las proyecciones económicas si no hubiese habido Brexit.

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