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El reto helvético de la migración

La guerra en Yugoslavia provocó oleadas de migración a Suiza.

(Keystone Archive)

Sumida en una contradicción profunda en torno a las políticas para los extranjeros, Suiza requiere actualizar sus leyes en materia de migración.

"La legislatura actual no se adapta más a la realidad (con una presencia foránea que representa el 19.8% del total de la población). Hay que buscar un consenso político para introducir modificaciones", advierte Gerda Hauck, coordinadora del área de Integración de la ciudad de Berna.

Sin embargo, con una vasta experiencia en actividades vinculadas con la inmigración, la interlocutora de swissinfo sabe que el camino de la conciliación está lleno de escollos. "Aunque Suiza es un país que defiende los derechos humanos, en el momento de aplicarlos ...."

En su opinión "la tarea de Suiza para los años venideros consiste en resolver poco a poco esas contradicciones que se reflejan en las les leyes y en los comportamientos" de algunos sectores locales con respecto a los extranjeros.

Posiciones encontradas

Explica que mientras por una parte hay sectores que acogen con beneplácito a los ciudadanos de otras latitudes que llegan a Suiza, existen posiciones abiertamente contrarias a esos flujos migratorios y que buscan excluirlos.

En los últimos años surgieron diversas propuestas radicales que pretendían limitar los flujos migratorios -a un 18% una última intentona- y que fueron rechazadas por el voto ciudadano. Actualmente los representantes populares analizan una legislación que realmente se adecúe al nuevo estado de cosas.

La historia helvética registra diversas oleadas de inmigrantes que a través de los años se produjeron, por razones económicas o políticas, y entre las que sobresalen las procedentes de Italia, España, Portugal y Yugoslavia.

En la segunda mitad del siglo XX el mayor crecimiento demográfico en Suiza obedeció a los inmigrantes o a sus descendientes. Desde 1945 cerca de dos millones de personas, es decir, alrededor de una cuarta parte de la población actual helvética, llegaron del exterior o son hijos o nietos de inmigrantes.

Envejecimiento poblacional

"Si hiciéramos abstracción de los inmigrantes, nuestro país contaría ahora con sólo 5,2 millones de habitantes (en lugar de sus 7,2 millones), establece la Oficina Federal de Estadísticas (OFS), del Ministerio Suizo del Interior.

La dependencia puntualiza que aun cuando las migraciones internacionales no pueden mantener un nivel constante en la relación entre las personas en fase de retiro y aquellas en edad de trabajar, logran por lo pronto frenar el envejecimiento demográfico en Suiza.

Entre los muchos factores que han incidido en la presencia extranjera, destaca Gerda Hauck el notable abaratamiento producido a mediados de los años ochenta en las tarifas de los vuelos internacionales y que "hicieron accesibles" países que, por diversas razones, eran atractivos pero que hasta entonces se limitaban a una pura quimera.

Según la OFS, los residentes extranjeros representan el 19,8% de la población suiza, es decir un millón 500 mil personas. Una cuarta parte de entre ellos (23.7%) nacieron en el país helvético y pertenecen entonces a la segunda o tercera generación.

Integración en Berna

Los esfuerzos de la oficina dirigida por Gerda Hauck están encaminados a lograr una más amplia integración de los extranjeros que habitan en la capital helvética y que constituyen un 22% de la población total (122.484).

Una investigación efectuada por el Foro Suizo para el Estudio de las Migraciones subraya el hecho de que los grupos de inmigrantes con una situación económica menos favorable afrontan mayores problemas.

"Ciertos grupos de inmigrantes son, por el contrario, particularmente bien integrados en sus medios residenciales merced al apoyo mutuo que se dispensan", precisa el texto del organismo especializado.

Esa afirmación coincide con la opinión de nuestra entrevistada quien rechaza que los problemas que afrontan los procesos de integración estén vinculados en forma exclusiva con el origen de los involucrados. La problemática de la integración, explica, está ligada con el estatus social.

Temor a la competencia

De ahí que las personas con una situación financiera más débil puedan sentir recelo hacia aquellos a los que perciben como una amenaza en el mercado laboral o en otros sectores de la seguridad social.

"El asunto de la integración es de oportunidades y de igualdad de oportunidades", sentencia y explica que en la estrategia de integración es fundamental que todo el mundo tenga las mismas posibilidades de acceso a la formación, la escuela, el trabajo, alojamiento, salud.

Uno de los motores de la estrategia para lograr ese objetivo es el de divulgar los servicios que ofrece la administración pública a todos los habitantes de la ciudad, sin distingo de ninguna clase.

Entre las actividades previstas por la oficina de Integración para este año se encuentra la estructuración de un foro en el que todos los inmigrantes -de manera individual o en asociaciones- puedan participar, amén de una labor de información que se efectuará en forma paralela a los trámites de llegada, junto con la Policía para los Extranjeros.

Marcela Aguila Rubín


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