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El Rey del cemento, la experiencia del cambio

Thomas Schmidheiny, industrial del cemento. Keystone

El industrial suizo Thomas Schmidheiny, no lamenta haber perdido el control de su empresa de cementos Holcim.

Este contenido fue publicado el 04 agosto 2003 - 10:36

En entrevista con swissinfo, explica las causas que condujeron a la profunda transformación de su grupo.

Thomas Schmidheiny, dirigió durante varios años una de las dinastías industriales más grandes de Suiza, la multinacional del cemento Holcim, de la cual es todavía accionista con el 27,1% del capital.

Después de haber dirigido la sociedad durante 20 años, Thomas Schmidheiny renunció a fines del 2001 al cargo de director ejecutivo de Holcim, empresa que antes se llamaba Holderbank.

Su retiro se debió a una multa de 2,2 millones de francos que le inflingió un tribunal español por delito de “uso de información privilegiada”.

El industrial helvético fue también miembro del consejo de administración de SairGroup, la sociedad madre de la desaparecida Swissair.

Swissinfo: ¿Fue difícil para usted de votar en el seno de Holcim a favor del principio, una acción un voto? Después de todo, ello significaba perder el control, de la sociedad que usted dirigió por más de 20 años.

Thomas Schmidheiny: La palabra importante en su pregunta es, una sociedad que dirigí. Durante muchos años, era lógico para mi ser el presidente y el director ejecutivo. El Tener el control de los votos dio a Holcim un ambiente estable y propicio a su desarrollo.

Después trabajamos dos años en un programa para separar esas dos funciones. Era lógico instaurar el principio “una acción un voto”, así la empresa se convertía realmente en una sociedad cotizada en la Bolsa.

swissinfo: ¿En qué medida Holcim sigue siendo todavía su criatura, puesto que usted sigue siendo su principal accionista?

T.S.: Hoy, soy un miembro ordinario del consejo de administración. Con esta función y gracias a mi experiencia profesional, puedo aportar mi contribución al desarrollo estratégico.

Pero está claro que las operaciones están a cargo de Markus Ackermann, nuestro director ejecutivo, y de una persona independiente tomó la presidencia. Pienso que se trata de una decisión apropiada en el mundo de hoy,

swissinfo: ¿Qué importancia tiene para usted la dirigencia empresarial?

T.S.: Si se mira la historia de la dirigencia empresarial, puedo asegurarle que en general, Suiza mejoró bastante. En el seno de Holcim, hicimos enormes progresos durante los últimos años.

Paralelamente a la separación de las funciones del presidente del consejo de administración y del director ejecutivo, echamos a andar un programa sobre las medidas y recomendaciones que figuran en el reglamento de la Bolsa suiza. Estoy orgulloso que hayamos logrado lanzarlo ahora.

Hace 5 años lanzamos un programa de gestión de riesgos y estoy convencido de que hoy día Holcim tiene uno de los mejores programas al respecto. Para el consejo de dirección, es un útil eficaz para verificar lo que realmente sucede en la empresa.

swissinfo: El nombre de Schmidheiny a sido sinónimo de la más célebre de las dinastías industriales de Suiza. Ciertas personas declararon a la prensa que ella había alcanzado el Zenith y que ahora se derrumbaba. ¿Es cierto?

T.S.: Es un punto de vista que viene del exterior. Es más fácil decir que alguien terminó su carrera en vez de decir que alguien hizo algo bien.

Por ejemplo, hay quienes dijeron que yo había perdido mi poder abandonando la mayoría de las acciones de Holcim. Más que nada pienso que esta decisión fue una señal positiva para la economía suiza. Tuve la posibilidad de hacer eso y tuve el coraje de orientarme en otra dirección. Soy un inversionista en Holcim, pero no tengo su control.

En mi opinión, con la modernización de la dirección y de las estructuras de la sociedad, probé que era una persona dirigida hacia el porvenir, en ese sentido, dispuesto a adaptarme a un ambiente en mutación.

swissinfo: ¿Qué es lo que no anda en la economía suiza en estos momentos?

T.S.: La economía suiza no anda demasiado mal. Tenemos que volver a reestructurarnos...a fin de enfrentar un ambiente internacional altamente competitivo, a la mundialización. Pienso que es un proceso al cual Suiza está acostumbrada.

Por otra parte, hay instituciones obsoletas. Mire las compañías aéreas. Debe haber un cambio fundamental. Hace 10 años habían estructuras bien definidas, incluso en cuanto a precios. Hoy en cambio todo está cuestionado.

Debemos terminar con la desregulación en ciertos campos.

swissinfo: ¿Suiza posee la capacidad de decisión para enfrentar los actuales y futuros desafíos económicos?

T.S.: En ciertos niveles nosotros mismos nos bloqueamos con estructuras y políticas antiguas. Este otoño, renovaremos el Parlamento federal. Si la población quiere una reorientación, es la oportunidad para votar por personas que son abogados del cambio. Una de las cosas que hay que introducir en el Parlamento, es una mayor toma de riesgos, en lugar de mantener siempre el statu quo.

swissinfo: ¿Qué hace Thomas Schmidheiny en estos momentos? Pienso que debe ser duro para alguien tan activo como usted de no utilizar sus energías...

T.S. Es claro que mi vida cotidiana de trabajo cambió, pero tuve un periodo de transición de dos años para acostumbrarme. Ahora puedo concentrarme en ciertos asuntos de inversiones.

Eso va desde las viñas a la extensión de nuestras inversiones en nuestros hoteles de Bad Ragaz, sin olvidar otras inversiones y mi colección de arte.

Me gusta también viajar y visitar a mis amigos que no veía desde muchos años.

swissinfo, Robert Brookes
(Traducción: Alberto Dufey)

Datos clave

Un industrial suizo que se adaptó rápidamente a las necesidades de la economía de mercado.

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