Renato Stabile es un discreto integrante del equipo de defensa del exproductor de cine Harvey Weinstein. ¿Su trabajo? Examinar con lupa cada palabra, cada reacción de cientos de potenciales jurados para descartar a aquellos susceptibles de condenar por anticipado a su cliente.

Sus nombres no aparecen en la prensa ni en documentos judiciales, su voz no se escucha en las audiencias. Pero los expertos en jurados, contratados tanto por la defensa como por la acusación, se han tornado cada vez más importantes en los grandes juicios civiles o penales en Estados Unidos.

Su misión es escoger un jurado lo menos desfavorable posible para su cliente.

El oficio fue creado por Jay Schulman a comienzos de los años 70, pero fue recién en 1995, durante el juicio de O.J. Simpson, cuando su importancia saltó a la luz.

Contratada por la defensa, la experta en jurados Jo-Ellan Dimitrius tuvo una influencia decisiva en el caso, que terminó con la absolución del exjugador de fútbol americano pese a pruebas abrumadoras en su contra en el asesinato de su exesposa y un amigo de ésta.

La selección de los jurados se lleva a cabo en varias etapas. Las personas convocadas son sometidas a cuestionarios escritos y/o orales, y luego la defensa y la acusación se ponen de acuerdo para escoger a 12 jurados y seis suplentes.

El experto, que suele ser graduado en criminología o psicología, ayuda a redactar los cuestionarios y luego a analizar las respuestas.

Pero antes investigan a los posibles jurados en las redes sociales, que se han convertido en una mina de oro.

"El 90% de nuestras orientaciones en cuanto a los potenciales jurados se deciden antes de la audiencia", explicó Dimitrius a la AFP.

El 10% restante depende del cuestionario, pero también "de su lenguaje corporal y de la manera en la que interactúan con los abogados", añadió.

Hay que analizar las respuestas que dan, pero también lo que no dicen.

"La sociedad y las opiniones políticas son tantas hoy en día que cada vez es más difícil" identificar a jurados imparciales, opinó Dimitrius. "Las personas esconden sus intenciones".

"Hay personas que violuntariamente no responden una pregunta (...) o dan una media respuesta a una pregunta abierta", señaló por su lado Marshall Hennington, otro experto en jurados del bufete Hennington & Associates.

- ¿Corren los ricos con ventaja? -

Para descartar a un jurado indeseable, hay dos posibilidades: la recusación motivada, cuando se le pide a un juez que deje de lado a una persona demostrando que no será objetiva, o la recusación determinante, que no requiere explicaciones pero que está limitada a 20 personas para defensa y otras tantas para la acusación.

El jueves, la fiscal del juicio Weinstein, Joan Illuzzi-Orbon, reprochó a la defensa descartar sistemáticamente a mujeres jóvenes en plena era #MeToo.

"El 80% de la selección debe consistir en buscar y descartar a jurados desfavorables, y el resto a establecer una relación con el jurado e identificar a aquellos que nos serían desfavorables", explicó Mary Noffsinger, consultora de Courtroom Sciences Inc.

También se busca a quien pueda ser líder y convencer a otros a miembros del jurado de su posición. Esta es una cualidad muy codiciada desde siempre pero incluso más actualmente, cuando los jóvenes "desean más formar parte de un grupo que quedar solos para defender la decisión que les parece justa", según Noffsinger.

Antes del juicio, los expertos crean a veces grupos de discusión para tomar la temperatura al caso, e incluso organizan un falso proceso, con una selección de falsos jurados seleccionados en la zona donde luego se convocará a los verdaderos, para que sean representativos.

"Aprendemos cosas sobre las fuerzas y las debilidades del caso, incluso elementos sobre el perfil del jurado", explicó Dimitrius.

Los expertos también ayudan en la preparación de los testigos de la defensa y de los alegatos.

La factura de un experto en jurados puede alcanzar las siete cifras, según Dimitrius.

Por un solo día de selección de jurados se cobra hasta 10.000 dólares, explicó Noffsinger, que evalúa el costo de un falso proceso en unos 100.000 dólares.

El consultor debe ayudar a su equipo a "transmitir un mensaje a los jurados y ayudar a que adhieran a nuestro punto de vista", dijo Hennington.

Utilizados por los fiscales, pero sobre todo por clientes acomodados, ¿contribuyen los expertos a alimentar una justicia a medida de los ricos?

"Si hay expertos en ambos lados y están a la altura, pienso que al final el jurado será tan justo como sea humanamente posible", estimó Dimitrius.

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