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El voto por Hitler, "normal" en su contexto económico

Nazis distribuyen regalos de Navidad entre los niños de familias pobres de Berlín en 1933.

Visto como una aberración de la historia, el ascenso al poder de Adolfo Hitler en Alemania se cimentó en una actitud normal del comportamiento ciudadano, según demuestra un estudio de la Universidad de Zúrich.

Sin embargo, los investigadores señalan que el voto ciudadano fue impulsado por la situación económica y una postura opuesta al gobierno, y no por un respaldo uniforme hacia el nazismo.

"Las consecuencias de la elección de Hitler fueron extraordinarias", advierten los autores de la investigación, "pero no el comportamiento de los electores".

Debido a las circunstancias sin precedentes que llevaron al Partido Nacional Socialista a ganar las elecciones democráticas germanas, la pregunta básica en la mayoría de las investigaciones sobre la historia del voto se centra en comprender la razón de este fenómeno.

El último estudio -una colaboración entre Suiza y Estados Unidos, en la que participaron un científico social, un estadista, un matemático y un economista- descubre quién tenía interés, específicamente de orden económico, en votar por Hitler.

Quitando el velo de carácter extraordinario

Existe una amplia documentación sobre las razones que impulsaron a los alemanes, 38.7% del electorado en 1933, a elegir al austriaco.

En ese contexto, el profesor Alexander Wagner, del Instituto Suizo Bancario de la Universidad de Zúrich, indicó a swissinfo que el equipo de investigación encargado del análisis decidió no observar bajo un carácter extraordinario los acontecimientos que se produjeron durante las elecciones realizadas entre 1924 y 1932. Una decisión que permitió diferenciar el estudio de la literatura académica anterior.

"Comenzamos con la noción de que éstas fueron elecciones como otras cualquiera. De este modo, empezamos con un explicación económica. Observamos todas las elecciones y todos los partidos de una manera estadística".

Durante más de 70 años de investigación se ha inculpado a casi cada grupo social de respaldar al movimiento de Hitler.

Sin embargo, este estudio -publicado en el 'Journal of Economic History' (Diario de Historia Económica)-, identifica a un grupo de personas, la clase pobre trabajadora, que se perfilaba como beneficiario de las políticas nazis.

La investigación confirma que este sector del electorado tenía una participación más activa en las urnas que el propio grupo de nacional-socialistas.

El grupo en cuestión incluye a comerciantes independientes, granjeros, artesanos, y criados domésticos, pero excluye a los parados y a los obreros.

Justamente, esos trabajadores rurales y criados domésticos pertenecieron a ese significativo sector que fue ignorado en las pasadas investigaciones, según afirma Wagner y sus colegas en el estudio.

"Tenemos buenos datos sobre ese grupo y, de este modo pudimos analizar su comportamiento", menciona.

Tiempos difíciles

A diferencia de los obreros, los trabajadores rurales y domésticos no tenían ninguna red de seguridad social, en caso, por ejemplo, de paro laboral. En condiciones similares se encontraban los pequeños comerciantes que sin trabajo no eran considerados como desempleados. Por lo tanto, estos grupos no tenían base alguna en las políticas de desempleo gubernamentales y resultaban más atraídos por las promesas sobre la libre empresa de los nazis.

"Nuestra hipótesis era: los trabajadores sindicalizados y los parados mirarían al gobierno o a los comunistas, que estaban por la expropiación, como el partido adecuado. De hecho, encontramos información que la respalda".

Esto contrasta con los resultados de estudios anteriores que identifican a los parados como precursores de los nazis en su ascenso al poder.

"Encontramos, por el contrario, que los parados votaron proporcionalmente menos por los nacionalsocialistas y proporcionalmente más por los comunistas", advierte Wagner.

Los nazis también resultaron menos fuertes en regiones católicas que en las regiones protestantes. "Ése es quizá el único resultado en el que todos los eruditos pueden coincidir, aunque puede haber interpretaciones distintas sobre el mismo asunto".

Wagner recuerda que la Iglesia Católica era partidaria activa del Partido Católico Central y del Partido de Baviera (también católico), incentivando a la gente a apoyar a estos partidos a través de su labor de asistencia social.

¿Nunca más?

Aunque parezca normal que la gente vote bajo los parámetros de su propio interés económico, no significa que sea la única fuerza que los impulse a la hora de acudir a las urnas.

"Desde luego, no quiero decir con esto que el interés económico es lo único que importa, pero sí es un aspecto que juega un papel importante cuando la gente vota", comenta Wagner.

Pero si el apoyo a los nazis se concibe bajo un panorama de voto regular, ¿dónde queda entonces la cuestión del 'Nunca más'?

"Me temo que pudiera pasar otra vez. La democracia es el mejor y el peor sistema en ese sentido, pues el poder puede alcanzarse de modo democrático, aunque en última instancia sea antidemocrático", advierte el investigador.

Wagner añade que sobre estas conclusiones hay lecciones que aprender sobre la política europea actual.

"Los nacionalsocialistas nunca tuvieron la mayoría absoluta y aún así fueron capaces de afianzarse en el poder basándose en el apoyo popular que obtuvieron. Lo interesante de este período es cómo un pequeño partido [que obtuvo el 3% del voto en 1924] se convirtió en uno tan grande y cómo fue capaz de emplear ese relativamente reducido poder para llevar a la ruina a un sistema entero".

"Hay bastantes partidos de derecha que alcanzan el 10% de los votos en Europa y yo sería muy cauteloso al minimizar los acontecimientos tanto en el espectro de la derecha como en el de la izquierda extremista.".

swissinfo, Clare O'Dea
(Traducido del inglés por Patricia Islas Züttel)

Datos clave

Apoyo electoral al Partido Nazi

Diciembre de 1924: menos del 3%
Julio de 1932: 31.1%
Noviembre de 1932: 26.5%
Marzo de 1933: 38.7%

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Contexto

Tras la inflación extrema de 1922/1923, los años 1924 a 1928 se caracterizaron por un auge económico en Alemania.

Sin embargo, los indicadores 1927/8 comenzaban a mostrar los primeros signos de recesión.

La depresión alemana comenzó con un descenso gradual de la economía.

El Producto Nacional Bruto (PNB) alcanzó su máximo en 1928 y disminuyó en los años siguientes. Se registró una pérdida de más de un cuarto del PNB entre 1929 y 1932. El paro creció y los signos de bancarrota se impusieron.

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Conclusión del estudio

"La dinámica del electorado de la República de Weimar entre 1924 y 1933 a favor de Hitler y su partido nazi se asemeja a otros movimientos de la historia de las elecciones democráticas.

El impulso nazi encaja en una exposición retrospectiva estándar del voto, explicando una marcha atrás de los partidos establecidos y el cambio a favor de los partidos de oposición cada vez más extremos, resultado de condiciones desastrosas económicas (además del surgimiento de movimientos ideológicos que cobijaron al nacionalismo y al antisemitismo.

Autores: Gary King, Ori Rosen, Martin Tanner y Alexander F. Wagner

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