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En tiempos inciertos, el oro cambia de manos con más frecuencia

Suiza tiene reglas mucho más indulgentes para la compra y venta de metales preciosos que los países vecinos. RSI-SWI

La crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus ha catapultado el mercado del oro. Cada vez más clientes compran y venden metales preciosos y la demanda de los inversores es creciente.

Este contenido fue publicado el 30 enero 2021 - 11:00
Elena Boromeo, Simone Previatello and Alberto Dagnino, RSI News

“Este lingote vale ahora 57 000 francos (63 000 dólares). A principios de año valía 50 000 francos y durante la crisis su valor alcanzó los 60 000 francos”, dice Ralph Thoma mientras sostiene un lingote de oro de un kilo entre sus manos. Thoma es director de Aurofin, una reputada empresa comercializadora de oro basada en Chiasso, comuna del cantón del Tesino. Thoma refiere que durante el 2020 ha visto cómo se duplica la demanda de oro por parte de los inversores, tanto suizos como extranjeros.

El mercado del oro, dice, necesita que "los precios estén en movimiento". Con ello afirma tácitamente que las crisis, por paradójico que resulte, siempre traen efectos positivos. Así fue en 2008, cuando colapsaron los mercados financieros debido a la crisis de los créditos subprime y vuele a suceder ahora, al menos parcialmente, en tiempos de pandemia. El precio del oro ha subido y la demanda es alta.

Los suizos son protagonistas fundamentales en el mercado del oro: alrededor de 70% de la producción anual de oro del mundo se refina en este país, y tres de las refinerías líderes están ubicadas en el cantón del Tesino (Valcambi, Argor-Heraeus y Pamp).

En el mercado actual se conjugan lo mismo personas que quieren comprar oro, que gente que necesitan venderlo por la crisis que atraviesa. "La demanda en línea es explosiva", dice Nicola Esposito, consultor y administrador de Goodwill Asset Management, firma también basada en Chiasso.

“En nuestro website, se han triplicado las solicitudes con respecto a los niveles que había hace solo seis meses”, explica. Se trata de personas que han escrito en el buscador de Google frases como "vender oro en el Tesino" o algo similar (se pueden observar 151 000 búsquedas de este tipo) y ahora quieren que Goodwill Asset Management les explique cómo hacerlo.

Esta tendencia es confirmada por los comercializadores de oro extrabursátiles. Francesco Ardemagni, propietario de casas de cambio y establecimientos dedicados a la compraventa de oro en Stabio, afirma que "en estos tiempos de crisis, la gente está liquidando los activos que posee en oro para sobrevivir”. Los clientes italianos, en particular, están llegando a Suiza durante los últimos meses con brazaletes, pendientes y anillos. Los suizos, en tanto, venden preponderantemente monedas y lingotes para beneficiarse del elevado precio actual del oro

Se necesitan reglas más estrictas

Esto se debe en gran medida a que Suiza posee reglas más laxas que Italia y que otros países europeos en materia de compraventa de oro. La joyería, por ejemplo, no es regulada por la legislación federal para combatir el lavado de dineroEnlace externo, que sí regula, en contrapartida, el comercio de pepitas, monedas y lingotes de oro cuando poseen una finura mínima de 9995 milésimas.

Los principios por respetar son: si una transacción es inferior a los 15 000 francos, puede ser realizada de forma anónima. Si se ubica en un rango de entre 15 000 y 100 000 francos, el cliente debe identificarse y certificar que tiene la solvencia financiera para realizar esa transacción. Y para ventas de más de 100 000 francos, además de identificarse plenamente, el cliente debe revelar el origen de los fondos. En todos los casos, las transacciones pueden realizarse en efectivo, sin límite de monto.

Pero estas reglas carecen de validez para los metales preciosos, que pueden comprarse y venderse sin que exista ningún tipo de control específico. En un comunicadoEnlace externo publicado en 2019, el Gobierno suizo admitió que existe una “brecha por subsanar” y se refirió explícitamente a los “riesgos de lavado de dinero” existentes y propuso estándares más estrictos. Pero ni el Consejo Nacional (cámara baja del Parlamento) ni el Consejo de los Estados (cámara alta) aceptaron endurecer las reglas para este mercado.

El comercio de metales preciosos tiene, no obstante, otro tipo de supervisión. “Cualquier persona relacionada con la adquisición de oro es considera de alto riesgo”, explica el OAD-FCT, organismo de autorregulación financiera de esta industria en la región del Tesino. Los comerciantes de oro no dependen directamente de Finma, la agencia federal supervisora de los mercados financieros, pero son vigiladas por estos organismos que observan a sus propios integrantes. En el Tesino, PolyReg es el organismo que inspecciona a la mayoría de los compradores de oro, pero declinó ser entrevistado por swissinfo.ch

Además, como todos los demás bienes comercializados, el oro está sujeto a inspección aduanera, refiere Maurizio Sabino, director de la sección de Metales Preciosos de la Administración Federal de Aduanas.

"Si un artículo es importado con fines comerciales, debe atravesar la aduana y pagar los derechos correspondientes; no hay excepciones", explica. Por lo tanto, se espera que cualquier cliente que cruce la frontera desde Italia para vender joyas o monedas realice antes una declaración de aduana.

Las autoridades federales supervisoras también están preocupadas por la exportación de oro antiguo para fundir, ya que con este tipo de metal no hay obligación de cumplir con las regulaciones suizas que exigen que una refinería determine el origen de un metal precioso.

Traducido del inglés por Andrea Ornelas

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