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Entender los mercados en tiempos volátiles



En el mercado de cambios, miles de millones de dólares son intercambiados cada día.

En el mercado de cambios, miles de millones de dólares son intercambiados cada día.

(Keystone)

Escuchamos hablar de ellos cuando reaccionan negativamente tras una decisión de los gobiernos de Europa, y cuando conocemos que el franco suizo pena por mantener la cabeza fría en términos cambiarios.

Pero... ¿En qué consisten realmente los mercados? Dos economistas dan la respuesta a swissinfo.ch

El mercado es un sitio de intercambio, explica Samuel Bendahan, economista de la Universidad de Lausana. Y hablar de mercados es aludir esencialmente a los mercados financieros, el sitio en el que se intercambian títulos de propiedad, acciones, obligaciones o papeles de deuda.

Se intercambian también productos derivados como las llamadas opciones, que conceden el derecho a comprar algo en el futuro, agrega este miembro del Partido Socialista.

“Los mercados son los traders que lo conducen y los bancos, pero son también los agentes financieros que compran divisas u obligaciones, entre otras operaciones”, añade, por su parte, Jean-Pierre Lehmann, profesor del instituto IMD de Lausana y defensor del librecambismo.

La idea que prevalece detrás de la creación de todo mercado financiero, o monetario, es que todo el mundo es capaz de prestar dinero, no solo los bancos.

Así, los actores económicos compran un título determinado y con ello están realizando un préstamo de recursos a alguien más, detalla Samuel  Bendahan. Dicha compra tiene lugar en los mercados financieros a través de intermediarios directos como los bancos; o indirectos, como los fondos de pensión.

“Una buena parte del dinero de nuestros jubilados se utiliza para realizar préstamos a los gobiernos o las empresas vía la compra de obligaciones o acciones”, recuerda el economista.

Corto y largo plazo

Dos grupos operan activamente en los mercados financieros: los inversores y los especuladores.

Los primeros, según Jean-Pierre Lehmann, son esencialmente las cajas de pensiones (inversionistas institucionales), los bancos (gestores de las fortunas), y las aseguradoras, que tienen en común la responsabilidad de invertir el dinero de sus clientes en el largo plazo para ofrecerles ganancias, al tiempo que continúan ofreciendo otro tipo de servicios.

Y mucho más inclinados por los negocios de corto plazo están los especuladores, entre los que se cuentan actores como los hedge funds (fondos altamente especulativos), y los traders (operadores del mercado), que buscan ganancias inmediatas y se fijan metas de rendimiento muy ambiciosas, lo que implica asumir riesgos muy altos y operar en un marco de incertidumbre y volatilidad.

“El punto es que el límite entre los dos grupos no siempre es claro”, asegura Jean-Pierre Lehmann. Y Samuel Bendahan añade: “La gente (en su calidad de inversor) con frecuencia toma un poco de cada alternativa. ¿Tener subprimes en su portafolio de inversión significa especulación o simplemente una inversión más? La gente no forzosamente conoce lo que detentan sus carteras. Pero intentando simplificar, quienes apuestan por la bolsa son esencialmente especuladores; y los emprendedores de negocios son inversores”.

Vender y comprar

¿Quién determina el precio al que se comercia un bien en el mercado, por ejemplo, el franco suizo? Para Samuel Bendahan, el curso de una moneda o de un título financiero depende esencialmente de los actores que lo intercambian. “¿Y quién realiza la mayor parte de las operaciones cotidianas? Los especuladores. Es por ello que la mayoría de los precios, y de los mercados, están influenciados mayoritariamente por estos últimos”, agrega.

El mercado funciona sobre la base de la oferta y la demanda también en el caso del franco suizo. ¿Qué algunos agentes económicos quieren vender francos y comprar euros? Entonces otros deberán estar dispuestos a ceder sus euros para comprar francos suizos. Y el precio de cada divisa lo definirá el monto de haberes del que cada una de las partes está dispuesta a desprenderse.

Dos elementos determinan el valor de una divisa. El deseo de poseer una moneda –a partir de lo que es posible hacer con ella dado su valor de uso- y la confianza del especulador o inversor en el valor futuro de la citada moneda. “Mientras más confío en que una divisa conservará su valor, más dispuesto estoy a pagar por ella. Mientras más fácil es utilizar este dinero, más valor adquiere”, anota Samuel Bendahan.

O dicho de otra forma: Los turistas que optan por Suiza como destino y los inversores que creen en la fuerza de la economía helvética y la eligen para invertir, necesitan francos suizos. Y al demandarlos aumentan el valor de la moneda helvética. Una dinámica que se repite en tiempos de incertidumbre, como el actual, debido a que los temores que rodean a la zona euro y la economía de Estados Unidos y que incitan utilizar el franco un valor refugio.

El banco central y sus tasas

Sin duda, la banca central posee también una influencia definitiva en el valor de la moneda (el tipo de cambio) al mover las tasas de interés. Éstas son el premio que genera el dinero al ser invertido. Cuando el banco central fija tasas altas, obtener dinero se torna costoso para los clientes, pero invertirlo genera ganancias interesantes a los inversores.

Por el contrario, si el Banco Nacional Suizo (BNS) “mantiene las tasas de interés en niveles bajos, como los actuales, hace que sus francos suizos no valgan casi nada al ser invertidos. Con tasas bajas, el franco suizo es menos atractivo (lo que reduce su demanda)”, explica Bendahan.

Pero independientemente del juego de la oferta y la demanda, y las intervenciones del banco central, se perfila una pregunta de fondo que un número importante de Premios Nóbel de Economía se han planteado en reiteradas ocasiones: ¿Son  eficientes los mercados?, ¿Son realmente los precios que observamos la mejor referencia posible del valor de un producto o inversión?

“Tal vez sean eficientes, pero los mercados también pueden equivocarse, ya que están constituidos por hombres y mujeres”, estima Jean-Pierre Lehmann. 

Y en los mercados financieros con frecuencia se registra un “efecto manada” que hace que en algún momento todos los participantes elijan una misma dirección sin saber con precisión a dónde se dirigen, o sin que medie una reflexión profunda sobre la toma de sus decisiones, añade.

“De hecho, una parte de las crisis financieras se explica a menudo en el hecho de que los mercados no han sido realmente eficientes”, precisa Lehmann.

Más tajante aún, Samuel Bendahan explica que la información tampoco es perfecta ni se comparte de forma homogénea y simultánea entre todos los actores económicos.

“Los mercados no son eficientes. Pueden acercarse más o menos a este objetivo ideal gracias a la globalización y la informática. Pero aún hay mucho de ineficiencia. Por ejemplo, el hecho de que alguien conozca algún detalle o información que otros ignoran, puede aportarle grandes ganancias”.

contexto

Abierto las 24 horas del día, el mercado forex es el mercado mundial en el que se intercambian (al contado o a plazo) todo tipo de divisas. Es uno de los principales mercados financieros del planeta, con el intercambio de miles de millones de dólares por día.

 

El año pasado, el franco suizo era la sexta divisa más negociada en el forex, con alrededor del 6% de los intercambios. Valor refugio en tiempos de crisis, el franco ha ganado cerca del 25% frente al dólar en solo ocho meses. Y casi un 20% contra una canasta de nueve monedas de países desarrollados.

El mundo funciona mayoritariamente en régimen de tasa de cambio flotante desde 1973. Una moneda es flotante cuando su valor depende de las fuerzas del mercado. Es el caso del dólar o del franco suizo. Pero existen también divisascon tipo de cambio fijo, en las que el valor de cara a otras monedases decidido por el Estado, como sucede con el yuan chino.

Fin del recuadro


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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