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Juan Pablo Rodríguez, Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, saluda a los niños durante la llegada del ejército a una zona que antes estaba ocupada por los rebeldes de las FARC, en Meta, Colombia. 1 de junio 2017. La guerrilla del ELN, las disidencias de las FARC y las bandas criminales dedicadas al narcotráfico son ahora el mayor desafío para la seguridad de Colombia y la consolidación de la paz, un proceso que tardaría 10 años mientras se neutraliza a los grupos ilegales armados, dijo un alto jefe militar. REUTERS/Jaime Saldarriaga - RTX38QA1

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Por Luis Jaime Acosta

GRANADA, Colombia (Reuters) - La guerrilla del ELN, las disidencias de las FARC y las bandas criminales dedicadas al narcotráfico son ahora el mayor desafío para la seguridad de Colombia y la consolidación de la paz, un proceso que tardaría 10 años mientras se neutraliza a los grupos ilegales armados, dijo un alto jefe militar.

Unos 7.000 excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están en proceso de desarme después del histórico acuerdo de paz que firmó en noviembre del 2016 el presidente Juan Manuel Santos con ese grupo rebelde para poner fin a un conflicto de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos y millones de desplazados.

Pero mientras los integrantes de la que fue la mayor guerrilla izquierdista del país se encuentran concentrados en 26 sitios bajo la supervisión de las Naciones Unidas, cinco grupos armados buscan ocupar las zonas desalojadas por las FARC para extender su poder militar y apoderarse de actividades ilegales como el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.

"Al salir las FARC otros agentes generadores de violencia van a tratar de ocupar sus espacios y ese es el reto que tenemos las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, ocupar estas áreas, restablecer las condiciones de seguridad", dijo el jueves en una entrevista con Reuters el comandante de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez.

"Estamos intensificando las operaciones de control territorial para evitar que estos agentes generadores de violencia lleguen a estas áreas", explicó el jefe militar durante una visita al departamento del Meta, una de las regiones en donde más presencia tuvieron por décadas las FARC.

LAS AMENAZAS BUSCAN EXPANDIRSE

Rodríguez reveló que además de las disidencias de las FARC y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con la que el gobierno inició una negociación de paz en Ecuador, las bandas criminales denominadas el Clan del Golfo, Los Pelusos y los Puntilleros buscan ganar espacio.

El Clan del Golfo y los Puntilleros están conformados por antiguos paramilitares de ultraderecha, mientras que algunos de los Pelusos pertenecieron al Ejército Popular de Liberación, una guerrilla que firmó la paz y se desmovilizó en 1991.

En total estos grupos cuentan con unos 3.800 combatientes, además de sus redes de apoyo. El Gobierno envió 65.000 efectivos de las Fuerzas Militares y de la Policía a ocupar las zonas desalojadas por las FARC, mientras que 15.000 soldados y policías protegen las zonas en donde permanecen los antiguos combatientes de esa guerrilla.

"Sabemos que hay una amenaza por parte de esos grupos del ELN, del Clan del Golfo y otros grupos delincuenciales organizados", admitió Rodríguez, vestido de traje camuflado en la base militar del sureste de Colombia.

Como muestra del poder de desestabilización de estos grupos, disidentes de las FARC mantienen secuestrado desde hace casi un mes a un funcionario de la ONU en una zona selvática del sureste del país, mientras que el Clan de Golfo es acusado del asesinato selectivo de más de 10 policías en el norte del país.

Rodríguez dijo que además de garantizar la seguridad para impedir que otros grupos armados ilegales remplacen a las FARC e impongan el control entre la población a través de las amenazas, a esas apartadas regiones montañosas y selváticas debe llegar la presencia del Estado con jueces, salud, educación, carreteras e inversiones para superar la pobreza.

"La tarea de estabilización es muy complicada, muy difícil. Los colombianos tienen que entender que toma un tiempo. Yo consideraría que mínimo en unos 10 años podemos ver cómo ha avanzado esta etapa de estabilización y ver resultados más concretos", concluyó Rodríguez.

(Reporte de Luis Jaime Acosta, editado por Gabriela Donoso)

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Reuters