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Estudiantes ginebrinos solidarios en Argentina

Roxane (izqda) y Raffael con otros compañeros.

(swissinfo.ch)

Alumnos de la escuela secundaria ECG 'Jean Piaget' de Ginebra llegaron a la costa argentina en viaje de estudios para hacer una tarea humanitaria.

Acompañados por docentes y asistentes sociales de su colegio, los 21 jóvenes trabajaron en un barrio marginal durante 15 días, donde conocieron una realidad muy diferente a la de Suiza.

Un numeroso grupo de jóvenes, de entre 17 y 21 años, desembarcó en Buenos Aires hace tres semanas en un atípico viaje de estudios.

Aunque muy pocos hablaban español, el desconocimiento del idioma no los amedrentó. Durante un año planearon el viaje a la Argentina, conscientes de que no los esperaban las luces porteñas, sino la realidad de la pobreza en 'Nuevo golf', un asentamiento carenciado, ubicado en los alrededores de la ciudad costera de Mar del Plata.

Portaron con ellos siete valijas con ropa, material de estudios y de lectura para donar, además de computadoras y el dinero para comprar la pintura destinada a mejorar las instalaciones de un comedor escolar, que oficia de centro de referencia del atomizado barrio.

swissinfo compartió la última noche con la comitiva ginebrina y pudo recoger las impresiones de los estudiantes y educadores que promovieron y llevaron adelante esta tarea pedagógica y solidaria.

Un interés y muchos desafíos

Muchos de los estudiantes no se conocían antes de emprender el viaje. La convivencia en un país extraño y en un contexto de pobreza y desigualdad que no imaginaban no siempre fue sencilla.

Más bien, agregó un desafío al que ya se habían impuesto como tarea de su viaje de estudios: hacer una labor humanitaria en un barrio donde habitan alrededor de 2.500 personas.

A horas de regresar a su país, Christophe Müller, de 20 años, contó su vivencia:

"Fue una experiencia energizante y muy enriquecedora. Pudimos ver muchas cosas que no imaginábamos, como la forma de vida de la gente, la desigualdad. Para mí fue una experiencia de vida".

"Me resultó muy impresionante vivir compartiendo momentos con esa gente que no tiene nada y da todo. Viven en pobreza extrema y son amables a pesar de todo: no tienen casa, no tienen electricidad, ni agua...".

Su compañera Roxane Mestrel, de 19, compartía el mismo sentimiento en cuanto a la inequidad.

"Pensaba que había menos diferencia entre pobres y ricos y eso me sorprendió mucho. Cuando caminaba en la ciudad de Mar del Plata me sentía como en Suiza, pero cuando estaba en el barrio me sentía como una extranjera y tenía ganas de ayudar a los chicos. En el barrio noté la diferencia, era un barrio muy pobre"

Balance positivo y vocación reafirmada

Los estudiantes que participaron del proyecto tienen una clara vocación hacia lo humanitario, motivo por el que han desarrollado una sensibilidad especial hacia las problemáticas sociales.

Roxane fue una de las estudiantes que más se pudo comunicar dado que era una de las pocas que hablaba español y que había vivido una experiencia similar trabajando con niños en África.

La idea que la joven tenía de una 'villa de emergencia' era similar a una 'favela', de manera que se sorprendió mucho por la cantidad de espacios verdes (campo) que rodeaban a 'Nuevo golf':

"No esperaba que fuera un lugar tan verde. Me imaginaba otra cosa, con menos campo", dijo, al tiempo que se mostró satisfecha por su labor:

"Me sentí aceptada. Creo que conmigo fue más fácil porque hablo español y pude comunicarme con ellos. También pude visualizar sus sentimientos y entender algunas actitudes agresivas (como insultos), porque comprendí que no tenían educación y no sabían cómo estar con personas extranjeras. Por eso no me afectaba", explicó.

"El primer día los niños con que trabajábamos en el barrio estaban en actitud de pedir todo el tiempo (pulseras, remeras, lo que teníamos puesto). Pero luego entendieron que no estábamos ahí para eso, sino que estábamos para trabajar con ellos".

"Les cocinábamos pasta, carne, pollo, arroz, milanesas. ¡Esos niños en el barrio comen sólo una vez por día!"

Como para la mayoría de sus compañeros, hacer este trabajo no fue un esfuerzo:

"Sentí mucha satisfacción de poder ayudarlos y sentí mucha gratitud también. Cuando nos fuimos, una señora, la responsable del comedor, lloraba. Todos nos emocionamos mucho. Yo quiero trabajar con niños, en tareas humanitarias y esta fue una muy buena experiencia".

Raffael Serggi, de 20 años, participó en la charla y también contó su experiencia:

"Pienso que haber estado en grupo nos facilitó hacer una relación con los chicos del barrio, en parte por el tema de la lengua y en parte porque los chicos del barrio no estaban agrupados".

"Para mí, lo mejor de esta experiencia es haber podido hacer un trabajo humanitario en un viaje de estudios. Creo que hicimos todo lo que pudimos hacer y, además, sentí que trabajamos muy bien en el grupo"

Christophe, por su parte, agregó:

"Cuando vinimos para Argentina pensábamos que íbamos a poder hacer mucho más, pero entendimos que no se puede hacer demasiado en tan poco tiempo".

"No sé cómo, si a conocer, trabajar, hacer algo, pero me gustaría volver a la Argentina y también conocer Chile, Perú. ¡América Latina!"

"Me llevo a Suiza una experiencia de vida. Aprendimos muchas cosas y también un poquito más de español", concluyó sonriente.

swissinfo, Norma Domínguez, Buenos Aires

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Contexto

21 estudiantes de la ECG 'Jean Piaget' de Ginebra eligieron hacer su viaje de estudios terminal a un barrio carenciado de la costa argentina para realizar una tarea humanitaria.

Entre otras labores, se encargaron de pintar el comedor 'Ilusiones', servir y preparar la comida para los chicos del barrio, tejer redes con ellos para arcos de fútbol y voley, acondicionar la plaza que inauguraron simbólicamente.

Para poder realizar el viaje, no sólo aportaron dinero propio, sino que organizaron actividades culturales y culinarias para recaudar dinero. También acudieron a las comunas y otras instituciones ginebrinas para buscar ayuda.

Ademas de proveer la pintura para acondicionar el comedor y la plaza, sino que portaron desde Suiza 7 maletas con material escolar, ropas y artículos deportivos. Además, donaron computadoras.

El barrio 'Nuevo Golf', donde trabajaron los alumnos, tiene alrededor de 2.500 habitantes y está situado a unos 400 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires, en las afueras de Mar del Plata.

Es un asentamiento carenciado que no cuenta con servicios (luz, agua, gas) y su población está desintegrada y padece la pobreza extrema.

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