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FINMA pide transparencia a bancos y definición a Berna

Eugene Haltiner (der), presidente de FINMA: 2009, un año de presiones para Suiza. EQ Images

La autoridad supervisora del sistema financiero ha sido blanco de múltiples críticas durante el 2009, su primer año de gestión. Al hacer un balance, se defiende y pide más definición sobre sus alcances.

Este contenido fue publicado el 23 marzo 2010 - 19:33

Recomienda a los bancos no aceptar cuentas no declaradas y argumenta que pagar bonos austeros a los banqueros se traduce en un éxodo de directivos.

Tras condensar las funciones que ejercían por separado las autoridades de vigilancia de bancos, mercado bursátil y sector asegurador, la Autoridad Federal de Supervisión de los Mercados Financieros (FINMA) hizo un balance de su primer año de gestión.

Un ejercicio complejo en lo económico y lo político. Y más que rendir cuentas, FINMA apostó a enviar dos mensajes claros: uno para los bancos y otro para el poder político helvético.

A las instituciones financieras les recomendó transparencia. Les advirtió que serán férreamente observadas, por lo que les conviene no aceptar más cuentas no declaradas por sus clientes en su país de origen.

Y al Gobierno y al Parlamento les pidió claridad: definir con precisión cuáles son los alcances de la función que FINMA ejerce y manifestar si están dispuestos a echar a andar reformas radicales en materia financiera para que Suiza esté a la altura de las demandas internacionales.

Cuestionada gestión

La conferencia de prensa de FINMA era aguardada con impaciencia por el sector financiero helvético. La gestión de la autoridad supervisora suiza ha sido abiertamente cuestionada durante los últimos 12 meses por razones múltiples.

Los temas más escabrosos:

Los lazos que existen entre la presidencia y el UBS, y el conflicto de interés que esto entraña.
La decisión de FINMA, en febrero del 2009, de instruir al UBS a entregar información confidencial de 255 cuentas de clientes americanos al gobierno de EEUU, a pesar de que esto contravenía el secreto bancario suizo.

El enfrentamiento con el Tribunal Federal Administrativo (TAF) en enero del 2010 luego de que dicha instancia calificara de ilegal la decisión de FINMA de pedir a UBS entregar la información antes citada.

Y la laxitud con la que FINMA aborda temas como el pago de bonos millonarios a directivos bancarios, esto es, en el discurso pide mesura y la reducción de dichas compensaciones variables, pero sobre la marcha, autoriza a UBS y Credit Suisse a desembolsar cifras estratosféricas para retener a los hombres clave de sus consejos directivos.

Cuentas ocultas y bonos

Al realizar su balance, Eugen Haltiner, Presidente de FINMA, afirmó a la prensa que el 2009 fue un “un año agitado y lleno de incertidumbre producto de la recesión. Condición a la que se sumó la presión internacional recibida por Suiza para modificar la gestión que realiza de fortunas transfronterizas”.

El país tomó decisiones, dijo al referirse a la flexibilización del secreto bancario decidida en marzo del 2009, y recomendó a los bancos helvéticos claridad y transparencia, en su gestión y en la relación que mantienen sus clientes. Las cuentas no declaradas ya no serán toleradas.

Con respecto al pago de bonos millonarios que realizan los bancos, una acción que exige la aprobación de FINMA para poder materializarse. Haltiner defendió a su institución, reconoció que autorizó al UBS a pagar bonos por el ejercicio 2008 a pesar de que el banco estaba en números rojos, pero aclaró que redujo el monto con respecto a la propuesta original.

Pese a ello, "fuimos violentamente criticados por la opinión pública". Y no debe perderse de vista, acotó el presidente de FINMA, que la reducción en los bonos desencadenó una ola de dimisiones que sólo fue posible frenar posteriormente con el pago de sueldos fijos más alto.

Con esta cita validó el proceder de la autoridad.

Aclarar los alcances de FINMA

Sobre el tema UBS-TAF afirmó: “Permitir al UBS entregar un número limitado de coordenadas de clientes americanos (sospechosos de evasión), posibilitó al banco llegar a un acuerdo con las autoridades estadounidenses, evitar la demanda penal que preparaba el Departamento de Justicia y desarticular una crisis que comprometía la operación del UBS en Estados Unidos”.

Fundamos nuestra decisión en el artículo 25 de la Ley Bancaria, que nos confiere el derecho a actuar cuando se presumen riesgos de insolvencia o iliquidez en un banco.

El Tribunal Federal Administrativo (TAF) calificó como ilegal nuestra acción el 5 de enero del 2010.

“FINMA quiere saber cuál es su margen real de maniobra en situaciones de crisis. Pedimos una rápida aclaración”, espetó. Una respuesta que sólo pueden dar el Consejo Federal, en su calidad de gobierno, y el Parlamento.

‘Too big to fail’

En el mundo financiero internacional el término too big to fail (demasiado grande para caer) designa a aquellas instituciones que por su talla, número de clientes y activos administrados, no pueden dejarse quebrar. Permitirlo pondría en riesgo la solvencia de todo un país, razón por la que sus gobiernos y bancos centrales siempre estarán dispuestos a rescatarles en caso de riesgo de bancarrota.

Sobre la marcha, el Gobierno y el Banco Nacional de Suiza (BNS) apuntalaron al UBS en octubre del 2008 con un paquete de 68.500 millones de francos suizos, y a juicio de FINMA, no hay suficiente claridad sobre este tema en la legislación helvética.

Para Patrick Raaflaub, director de FINMA, “si Suiza quiere abordar seriamente la temática del too big to fail en casa, no puede escatimar en cambios drásticos. Se requiere la responsabilidad de todos los actores financieros, las instancias políticas y las autoridades supervisoras”.

Advirtió igualmente que se imponen medidas decisivas para limitar el riesgo de quiebras bancarias y para reducir el compromiso de las ayudas públicas en estos casos.

Más preguntas que respuestas. Más incógnitas que resultados. Ese fue el primer año de ejercicio del gran supervisor financiero de Suiza.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Contexto

La plaza financiera suiza genera 11,6% del PIB nacional, unos 550.000 millones de francos suizos.

Suiza cuenta con 320 bancos activos y emplea a poco más de 120.000 personas.

UBS pagará en abril a sus directivos bonos por 3.000 millones de francos suizos, desembolso autorizado por FINMA para los 500 ejecutivos más importantes de la institución. El Ministerio de Economía de Suiza, encabezado por Doris Leuthard, critica dicha acción.

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¿Qué ES FINMA?

En junio del 2007, las cámaras federales adoptaron la Ley de la Autoridad Federal de Supervisión de los Mercados Financieros (LFINMA), que entró en vigor el 1 de enero del 2009.

Dicha legislación confiere a FINMA la responsabilidad de concentrar la supervisión de las instituciones bancarias, bursátiles y del sector asegurador, roles que antes desempeñaban de forma independiente la Comisión Federal de Bancos (CFB), la Oficina Federal de Seguros Privados (OFAP) y la Autoridad de Control en Materia de la Lucha contra el Lavado de Dinero (AdC LBA).

Si bien FINMA es una figura de derecho público independiente (en el funcionamiento y financiamiento), debe rendir cuentas a la Confederación Helvética.

FINMA tiene en vigor desde el 1 de enero del 2010 la circular “Sistemas de Remuneración”, suerte de decálogo para la operación de los principales bancos y aseguradoras, en donde recomienda mesura en el pago de bonos a directivos.

Las instituciones financieras que son vigiladas de forma más estricta por FINMA –por la importancia que revisten para la plaza financiera helvética- son UBS, Credit Suisse, Banco Cantonal de Zúrich, Raiffeisen,BNP Paribas (Suiza), EFG y HSBC; Swiss Re, Swiss Life, ZFS, Valois y Axa.

Eugen Haltiner, presidente de FINMA, ha sido cuestionado en reiteradas ocasiones por la opinión pública debido a que, a sus 58 años de edad, percibe una pensión desde el 2006, año en el que se jubiló de forma anticipada en el UBS. Compensación que es considerada fuente de conflicto de interés.

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