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Foro Económico Mundial La competitividad mundial tropieza con la transformación tecnológica

Personas trabajando en un panel solar

Más de 100 países de los 140 incluidos en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial tienen una puntuación inferior a 50 (de 100) en capacidad de innovación.

(Keystone)

La economía mundial no está preparada para el cambio que conlleva la interrupción tecnológica. Eso es lo que revela una importante actualización del Índice de Competitividad Mundial que anualmente publica el Foro Económico Mundial (WEF por su sigla en inglés).  

El WEF advierte que mientras Estados Unidos –el primero en dicho índice– es el país más cercano a la “frontera competitiva”, las políticas gubernamentales tienen que ponerse al día para evitar que los rápidos cambios tecnológicos supongan un obstáculo para la competitividad. Y es que más de las tres cuartas partes de las economías carecen de la suficiente capacidad de innovación. Una cuestión que, según el estudio, repercute en la competitividad económica.  

El índice anual (dado a conocer este miércoles, 17 de octubre) evalúa la competitividad nacional de 140 economías. Y lo hace a través de los factores que determinan el nivel de productividad de una economía: sus instituciones, infraestructuras y dinamismo empresarial, entre otros.

Concepto de competitividad, cambiante

El WEF, con sede en Ginebra, ha renovado el índice de competitividad. Esta reforma pretende reflejar la naturaleza cambiante de la competitividad económica en la era de la innovación rápida y las tecnologías digitales, que definen la cuarta revolución industrial y están estableciendo nuevos desafíos a los que tienen que enfrentarse los gobiernos y las empresas. (Véase el recuadro). El foro sostiene que se corre el riesgo de que estos retos impacten de manera negativa en el crecimiento y en la productividad futuros.  

Nunca se han tomado decisiones políticas importantes en torno a muchos de los factores que tendrán claras repercusiones en hacer avanzar la competitividad en el futuro. Entre estos factores se incluyen: la generación de ideas, la cultura empresarial, la apertura y la agilidad. Al redefinir la forma en que las personas trabajamos, vivimos e interactuamos, la cuarta revolución industrial está perturbando las economías y las sociedades. Según el WEF, esto ofrece la posibilidad de saltarse etapas del desarrollo, pero también hace que el camino hacia el desarrollo sea menos seguro.

Índice de competitividad 4.0

El índice de competitividad– en su cuarta revisión importante desde que se creó en 1979– refleja una nueva comprensión de la competitividad en la era de la innovación rápida y transformadora.

En torno al 60% de los 98 indicadores de este año son nuevos para incorporar la preparación de las economías de cara a los desafíos del futuro. Se han incluido, entre otros, el capital social, los fondos para negocios disruptivos, o el uso de internet. El índice (con una escala, para cada indicador, de 0 a 100) muestra lo cerca que la economía está del estado ideal o de la “frontera” de la competitividad.

Fin del recuadro

Cerrándose a la frontera de la competitividad

En la clasificación general, Suiza ocupa el cuarto lugar, detrás de Estados Unidos, Singapur y Alemania, y justo delante de Japón. Los últimos nueve años, Suiza ha encabezado la clasificación realizada según la metodología anterior (versión 3.0). El descenso suizo en el ranking es más un reflejo de los cambios metodológicos que un empeoramiento del desempeño del país.

La capacidad de innovación es un área en la que Suiza funciona relativamente bien. En ese apartado ocupa la tercera posición de la clasificación general, detrás de Alemania y Estados Unidos. Es líder en co-invenciones internacionales y ocupa el segundo puesto en colaboración entre múltiples partes interesadas.

Cuando se trata de dominar el proceso de innovación, desde la generación de ideas hasta la comercialización del producto, el índice ha detectado una relativa debilidad de forma generalizada a nivel mundial. Según el índice, 103 países obtienen una puntuación inferior a 50 sobre 100 en esta área.

Suiza también sobresale en materia de mercado laboral: tiene la mejor formación profesional del mundo. También son puntos fuertes del país la densidad de la red ferroviaria y la fiabilidad del suministro de agua.

gráfico competitividad de Suiza
(swissinfo.ch)

Sin embargo, se queda corto en la apertura del mercado. En la categoría de mercado de productos (que muestra cómo el país proporciona igualdad de condiciones para que las empresas participen en su mercado) ocupa el puesto 16. Se cae en la clasificación por la complejidad de los aranceles, y en lo relativo a los aranceles comerciales está el número 48 de la clasificación.   

Para el gobierno suizo en los últimos meses ha sido prioritario negociar nuevos acuerdos comerciales. El principal diplomático comercial suizo esta semana se encuentra en Washington para mantener conversaciones sobre un posible acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. El ministro de Economía suizo, Johann Schneider-Ammann, también ha intentado avanzar en las negociaciones de libre comercio entre el bloque sudamericano Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio.

El país también muestra carencias en el dinamismo empresarial, como el costo y el tiempo para iniciar un negocio. Áreas en las que Estados Unidos obtiene buenos resultados.

Solicitud de apertura e inclusión

Como consecuencia de las crecientes tensiones comerciales, el WEF pide a los gobiernos que se resistan a las medidas proteccionistas impulsadas por intereses a corto plazo y solicita en su lugar mayor apertura para fomentar la competitividad y el crecimiento a largo plazo. El informe afirma que “la búsqueda de la competitividad nacional no debilita la cooperación internacional; de hecho, la apertura contribuye a la competitividad”.

Los resultados también presentan un fuerte argumento a favor de políticas como las redes de seguridad y los impuestos progresivos para mejorar las condiciones de las personas a las que la globalización les ha repercutido negativamente. Mientras la tecnología tiene la capacidad de mejorar el desarrollo, Saadia Zahidi, miembro de la junta directiva y directora del Centro para la Nueva Economía y Sociedad del WEF, en un comunicado de prensa ha señalado que “no es la fórmula mágica, por sí sola. Los países deben invertir en las personas y las instituciones para ofrecer la prometida tecnología”.


Traducción del inglés: Lupe Calvo

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