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Fracaso del neoliberalismo Rabia y esperanza de chilenos en Suiza

Un hombre con una seie de fotografías

Imágenes de la represión.

(swissinfo.ch)

Los reclamos del pueblo chileno resuenan en Suiza: “Los militares a sus cuarteles, no más neoliberalismo, una nueva Constitución”, repiten los manifestantes en plazas de Ginebra, Zúrich o Lausana. Las protestas en el país andino han arrojado al menos 18 muertos, 535 heridos y 2 410 detenidos.

Asimismo, el diputado socialista Fabián Molina, de origen chileno, publicó este jueves una carta abierta al embajador de Chile en Suiza para manifestarle su preocupación por la situación de los derechos humanos en el país sudamericano.  Advierte en el texto que el Estado de Chile debe asumir la responsabilidad por las muertes causadas por el uso de la fuerza en un estado de emergencia:

“Es el momento de terminar con la injusticia social. La clase media está cansada de los abusos y por fin salió de un letargo de muchos años. Porque no fueron 30 pesos [de aumento al pasaje del metro] sino 30 años de injusticias”, subraya Lorena O, en el marco de la concentración de este miércoles en Lausana.

Un día antes, chilenos, suizos, binacionales y ciudadanos de diversos países residentes en la Confederación se reunieron en Zúrich y este viernes una segunda cita está prevista en Ginebra. El objetivo: apoyar las reivindicaciones de la población chilena que desde el pasado fin de semana ganó las calles del país para exigir una verdadera política social.

“No queremos las medidas paliativas anunciadas por el presidente Sebastián Piñera, queremos un cambio real, un cambio de sistema económico y un cambio de Constitución”, precisa América F., también participante en la manifestación de la Plaza de la Riponne en el corazón de Lausana.

Personas con la bandera de Chile en los hombros y la bandera de Suiza y fotos en el suelo

Nietos de exilados chilenos en Suiza.

(swissinfo.ch)

Desde el 18 de octubre, Chile está inmerso en una movilización inédita desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990): Manifestaciones, marchas huelgas, pero también actos de vandalismo y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han arrojado un saldo de al menos 18 muertos, 535 personas heridas -239 de ellas por armas de fuego- y 2 410 detenidos, según un último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Piñera decretó el estado de emergencia y militarizó las calles: 20 000 policías y soldados están en la vía pública.

El detonante fue un aumento a las tarifas del metro. “Esa fue solo la gota que derramó el vaso porque el descontento viene de lejos: Vendieron el país. La educación, la salud, el agua están en manos privadas y las han encarecidoEnlace externo de manera escandalosa”, anota América.

Una olla de presión

“Ya se veía venir, Chile era una olla de presión. Había mucha rabia contenida por las situaciones tan extremas. Las pensiones de los jubilados solamente alcanzan para los primeros días del mes. La gente quiere una vida digna”, enfatiza Marcela X, también en Lausana.

Llegada a Suiza hace 36 años como refugiada política, las imágenes de su país sumido en la violencia, envuelto en gases lacrimógenos, bajo toque de queda y con los soldados en las calles le remueven vivencias dolorosas. “Todo esto me conmueve profundamente”, anota con un nudo en la garganta. “Hay muchos compañeros a los que nunca volví a ver. Eso no se olvida nunca y no quiero que se repita”.

Las pancartas de los manifestantes en Lausana ratifican sus palabras: “No queremos otra dictadura”. “Los soldados a sus cuarteles”. “Chile no está en guerra sino en revolución”.

Con la cacerola en la mano.

(swissinfo.ch)

Esto último en referencia a las declaraciones del presidente Piñera 21 de octubre. “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso”. Sus palabras generaron respuestas que inundaron las redes: “Nosotros empuñamos las cacerolas, ellos las armas”, anotaron algunos. Otros mostraron imágenes del “poderoso enemigo”: ancianos en sillas de ruedas con una cacerola en la mano reclamando pensiones suficientes.

“Nadie quiere volver a esos tiempos [de la dictadura]”, ratifica Ximena Calanchina, presidenta del Grupo ALBA-SuizaEnlace externo, entrevistada vía telefónica. “La gente se rebela y sale a las calles porque quiere una vida mejor, porque no ve perspectivas. Todo eso nos da mucha esperanza. No se van a dejar vencer. Hay mucha valentía. Es emotivo ver que mujeres golpeando sus cacerolas se enfrentan a soldados armados hasta los dientes”.

Coincide con el diputado Molina en que es urgente que una comisión internacional acuda a Chile para verificar el respeto a los derechos humanos.  

Nuestras entrevistadas no descartan que detrás de los actos vandálicos en las protestas haya intereses que pretenden desacreditar al movimiento social.

“Los chilenos están hastiados, pero no son delincuentes. Ahí hay una mano obscura”, comenta Ximena. “¿Cómo es posible que las autoridades puedan reprimir a la gente y no impedir la quema de una estación del metro?, inquiere América. “No hay que olvidar que en el Golpe contra Allende los que ponían las bombas eran los propios militares”, acota Marcela.

Un país en manos de unos cuantos

Coinciden igualmente en que ese modelo neoliberalEnlace externo, impuesto bajo el régimen de Pinochet con el concurso de los Chicago boys y que puso al país en manos de unos cuantos generó una marginación y una desigualdadEnlace externo insoportables.

“Lo mejor en educación y salud está en manos privadas”, enfatiza América F. “Las universidades son más caras en Chile que en Suiza. Algunos remedios cuestan más en Chile que en Alemania y el grueso de la gente tiene que acudir a la atención sanitaria pública, lo que significa esperar días para una consulta y hasta meses para una operación”.

Ella ha vivido en carne propia el impacto de una situación semejante: durante años contribuyó desde Suiza a redondear el presupuesto de su familia en Santiago, a su hermana la desestabilizó el tratamiento inadecuado de un centro de salud regional y sus primos hacen acrobacias para cubrir los gastos de la institución en que atienden a su tía convaleciente de un accidente vascular cerebral. Narra igualmente los angustiosos esfuerzos de su hermana, profesora universitaria, para garantizar los estudios de sus hijos.

“Todo esto es muy doloroso. Y nuestra historia no es única. Estas protestas ponen de relieve ese dolor y ese cansancio de la gente”, enfatiza.

Manifestacion en Lausana.

Manifestación en pro del pueblo chileno. 23 de octubre, Plaza de la Riponne, Lausana.

(swissinfo.ch)

“El pueblo de Chile estaba envuelto en la desesperanza y este grupo de estudiantes salieron a la calle sin miedo y despertaron al resto de la gente. Es un movimiento en el que participan todos menos los más ricos”, subraya Lorena.

Esta joven científica suizo-chilena irradia entusiasmo. “El Gobierno ha pretendido atemorizar a la gente para acallarla y continuar los abusos del neoliberalismo, por eso la represión”, acusa. “Sin embargo, después de la dictadura, los chilenos ya no son los inocentes de entonces, ya no se dejan engañar fácilmente … Ha llegado el momento de terminar con todo eso”.

Un descontento acumulado  

Los chilenos ya veían venir este movimiento generalizado de protesta que desveló la falacia de que Chile era un exitoso ejemplo del modelo neoliberalista, un “oasis” de tranquilidad, como lo describió Piñera apenas unos días antes de que estallaran las protestas.

“Vendieron la imagen de un modelo de país exitoso y las protestas vienen a ventilar la realidad de la mayoría”, anota Ximena. También refugiada política, teme que la “derecha recalcitrante”, esos pocos en cuyas manos está el país, quieran promover un Golpe de Estado. Un temor que han expresado diversos analistas y que también ha sido mencionado en las redes sociales como “el retorno del Cóndor”.  

“No lo creo, estima América, hay una disposición al diálogo por parte de los partidos y el ejército está con Piñera”.

El diputado Fabián MolinaEnlace externo tampoco lo considera posible. Recuerda que en 1973 (Golpe militar contra el presidente Salvador Allende), Estados Unidos tuvo una participación esencial y no cree que actualmente Washington quiera involucrarse en una situación semejante.

En entrevista vía telefónica, el legislador suizo manifiesta también su esperanza de que este amplio movimiento contestatario promueva reales cambios en favor de la población. “El neoliberalismo ha generado muchos problemas sociales en Chile y en el resto de América Latina”, subraya.

Adhiere igualmente el reclamo de que los militares vuelvan a los cuarteles “es una violación de los derechos humanos utilizar el ejército contra la población”, y exhorta a que la situación en Chile se resuelva con base en el diálogo y el respeto de esas garantías esenciales.

Dos chicas extienden una bandera de Chile

La protesta social genera esperanzas entre la juventud suiza y chilena.

(swissinfo.ch)


Suiza y Chile

Actualmente, más de 3 000 chilenos viven en Suiza (OFS) y 5 400 suizos viven en Chile.

Las relaciones entre Suiza y Chile se han intensificado en los últimos años en diversos campos, incluida el cambio climático y el agua.

En 2018, Suiza importó de Chile más de 540 millones de francos (principalmente piedras y metales preciosos). Exportó (principalmente en productos farmacéuticos, maquinaria e instrumentos de precisión) más de 320 millones de francos.

El Instituto Polar Suizo (SPI), con sede en la EPFL, realizó la Expedición de Circunnavegación Antártica (ACE) con el apoyo de Chile, además de diversos proyectos de investigación.

Fuente: DFAEEnlace externo

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