Ginebra despide a un cruzado de los derechos humanos

El último adiós a Sergio Vieira en Ginebra. Keystone

Sergio Vieira de Mello, el representante especial de la ONU en Irak, fue llevado a su última morada en el cementerio de los Reyes de Ginebra.

Este contenido fue publicado el 28 agosto 2003 - 18:12

El diplomático brasileño fue una de las 23 víctimas del atentado del 19 de agosto contra la representación de Naciones Unidas en Bagdad.

Cerca de 500 personas asistieron a la ceremonia religiosa efectuada en la iglesia católica de San Pablo, que resultó pequeña para acoger a la familia y los amigos del diplomático brasileño.

Al flanco de la viuda y de los dos hijos de Sergio Vieira de Mello, se encontraban Nane Annan, la esposa del Secretario General de la ONU, Louise Fréchette, sub secretaria general de la ONU, y Jakob Kellenberger, presidente del CICR.

También asistió a la ceremonia la cantante Barbara Hendricks, amiga personal del difunto, que rindió el último homenaje a este diplomático brasileño de 55 años que hizo gran parte de su carrera en Ginebra.

En el Cementerio de los Reyes

Al término de la ceremonia religiosa, los restos de Sergio Vieira de Mello fueron llevados en total intimidad hasta el cementerio de Planpalais de Ginebra, conocido también como el “Cementerio de los Reyes”.

Este inagotable defensor de los derechos humanos descansará desde ahora al lado Jean Calvin (padre de la Reforma en Ginebra), el psicólogo Jean Piaget, los escritores James Joyce, Jorge Luis Borges y el poeta Rainer María Rilke, entre otros nombres ilustres.

La última morada de Sergio Vieira de Mello, debió ser al comienzo, el cementerio de Thonon-les-Bains, en Francia, donde residía junto a su familia.

Pero las autoridades ginebrinas invitaron a la familia a escoger el cementerio de los Reyes, reservado a las personalidades que marcaron la historia de la ciudad, o de Suiza en el mundo.

Una vida de servicio

Sergio Vieira de Mello entró a trabajar en 1969 al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), con sede en Ginebra.

Sus funciones lo llevaron a efectuar viajes oficiales en diferentes lugares del mundo, como Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique y Perú, siempre misiones humanitarias y de paz.

A lo largo de su carrera, “Sergio” como lo llamaban cariñosamente la mayoría de sus colegas, se forjó una reputación de un conciliador eficaz en la escena internacional.

Fue también conocido por haber sido un jefe con carácter, con don de gente, y de mucha paciencia.

Perfil de Secretario General

En razón de sus cualidades muchos de sus colegas hablaban de él como un futuro Secretario General de la ONU.

“Durante su vida, Sergio se ocupó en el terreno de situaciones difíciles. Sus cualidades humanas y profesionales eran apreciadas por todos”, señaló el responsable de relaciones públicas de la ONU.

“Era un hombre muy ocupado, agregó Elena Ponomareva, pero siempre tenía tiempo para saludar a la gente que cruzaba en el camino. Todos lo llamaban por su nombre, desde los empleados de la limpieza, hasta los funcionarios de alto rango”, agregó.

En septiembre del 2002, Sergio Vieira de Mello fue nombrado Alto Comisario de la ONU para los Derechos Humanos, en Ginebra. En mayo último, el Secretario General Kofi Annan le solicitó hacer una pausa de cuatro meses para que dirigiera la oficina de la ONU en Irak.

Fue en esa misión que Sergio Vieira de Mello encontró la muerte en el atentado suicida del 19 de agosto.

Blancos para el terrorismo

El atentado costó la vida a 23 personas, de los cuales 9 eran funcionarios de la ONU. Un acto que causa preocupación en los demás organismos internacionales, ante el temor de convertirse en nuevos blancos del terrorismo.

El pasado lunes, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció la reducción de la mitad de su personal en Bagdad.

Después del atentado, muchos funcionarios que trabajan en el terreno se sienten vulnerables.

Continuar a pesar de todo

En la Oficina de Migraciones de la ONU, Bernardo Mariano estima que la muerte de Sergio Vieira de Mello pone en peligro el trabajo humanitario de la organización.

Pero a su juicio, la mejor manera de honrar la memoria del diplomático brasileño es continuar con su obra. Su muerte es terrible, afirma, pero “no debemos renunciar, debemos seguir ayudando a las personas que nos necesitan. De esta manera los esfuerzos de Sergio y de todos lo que han dejado sus vidas no habrán sido en vano”, concluyó.

swissinfo, Anna Nelson, Ginebra
(Traducción: Alberto Dufey)

Contexto

- Sergio Vieira de Mello, representante especial de la UNU en Irak fue inhumado este jueves (28.08) en el cemeneterios de Los Reyes en Ginebra.

- El diplomático brasileño, de 55 años, fue una de las 23 víctimas del atentado perpetrado el 19 de agosto en Bagdad.

- Sergio Vieira de Mello entró en la ONU en 1969. A parte de sus misiones oficiales, gran parte de su carrera la realizó en Ginebra.

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