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Historia de la diplomacia suiza “Un Estado como Alemania no puede ser neutral”


Soldados miran a través de una brecha en un muro

Soldados de la Alemania del Este miran a través de una brecha en el Muro de Berlín el 11 de noviembre de 1989.

(Lionel Cironneau/Keystone)

La caída del Muro de Berlín la noche del 9 de noviembre de 1989 tomó a casi todos por sorpresa. Suiza también se encontró a tientas en la obscuridad tratando de predecir la evolución futura de Alemania. Pero una cosa parecía clara desde el principio: la neutralidad de su gran vecino no era una opción viable.

La idea de [Hans] Modrow [jefe del Gobierno de la RDA] de hacer neutral a toda Alemania, exhumada con la bendición del Kremlin, no tiene en cuenta la realidad. Un Estado del tamaño y la potencia de Alemania no puede ser conceptualmente neutro, no tiene el tamaño pequeño que es condición previa para ser neutral; los intereses determinados por su tamaño lo convierten en un actor importante desde el punto de vista de la política de seguridad en el contexto internacional. Además, permitir que la Alemania reunificada se convierta en neutral significaría concederle un estatuto especial que le permitiría llevar a cabo una política autónoma que no puede ser influenciada por otras potencias. La integración en las estructuras europeas aumenta la posibilidad de controlar la política exterior de una Alemania unida.

TelegramaEnlace externo de Alfred Hohl, embajador de Suiza en Bonn, al Ministerio de Asuntos Exteriores, el 13 de febrero de 1990.

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“T. parece claramente superado por los acontecimientos”, señala Daniel Woker, funcionario del Ministerio suizo de Exteriores (DFAE), el 13 de noviembre de 1989, resumiendo un debate celebrado tres días antes con Arnold Tschirlich, asesor de la Embajada de la República Democrática Alemana (RDA) en Berna, sobre las salidas masivas de Alemania Oriental.

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Sin embargo, la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que llevaron a la reunificación de Alemania no solamente sorprendieron a los dirigentes de la RDA. Las cancillerías del mundo entero se enfrentaron también a un evento inesperado que cambió la escena política internacional.

“Atmósfera de fiesta”

Documentos Diplomáticos Suizos

Este artículo forma parte de una serie dedicada a la ‘Historia de la diplomacia suiza’, producida en colaboración con los Documentos Diplomáticos Suizos (Dodis).

El Centro de Investigación Dodis, un instituto de la Academia Suiza de Humanidades y Ciencias Sociales, es un polo independiente especializado en la historia de la política exterior suiza y de las relaciones internacionales de Suiza desde la fundación del Estado federal en 1848.(Dodis)

(dodis)

La sorpresa y la emoción del momento también se pueden leer en las palabras de quienes siguieron los acontecimientos desde un observatorio privilegiado: “Acabo de llegar de Berlín. Es como asistir a una gran feria. Hay un clima de fiesta popular. Las fronteras están completamente abiertas”, confiaba el canciller federal alemán Helmut Kohl al presidente de Estados Unidos George H. W. Bush en una entrevista telefónicaEnlace externo el 10 de noviembre de 1989.

“Berlín nos ha proporcionado imágenes impresionantes y conmovedoras: los habitantes de la RDA han demostrado que la noción de libertad es un valor humano tan fundamental que ha resistido más de 40 años de dictadura implacable", escribía un colaborador del DFAE en un documento preparatorioEnlace externo a una conferencia de prensa del ministro responsable de esa cartera, René Felber.

Por lo demás, el documento muestra cautela sobre el futuro de Alemania, utilizando varias veces la metáfora del “largo camino por recorrer”. Por el contrario, el autor de la nota sugería a René Felber responder que “para Suiza, no es el momento de poner el carro delante de los bueyes con el desarme unilateral”, en caso de que los periodistas tuvieran la idea de vincular la situación en Alemania con la votación de la iniciativa popular ‘Por una Suiza sin ejército’, que sería sometida a escrutinio unos días más tarde (26 de noviembre).

Tres procesos de importancia histórica

Un análisis más detalladoEnlace externo de la situación alemana desde un punto de vista suizo fue enviado al DFAE y a las principales embajadas de Suiza en febrero de 1990 por Alfred Hohl.

Este último identificó tres procesos interdependientes de importancia histórica, que contribuían a la complejidad de cualquier pronóstico sobre el futuro de Alemania: el proceso de integración europea, la disolución del bloque comunista y la reunificación alemana.

When the Wall Came Down (Cuando cayó el Muro) es el título de una colecciónEnlace externo de documentos internacionales sobre la percepción de la reunificación alemana publicada en la serie Cuadernos de Dodis en 2019. Los editores son Marc Dierikx y Sacha Zala.

Esta publicación es el fruto de una colaboración entre editores de documentos diplomáticos de Alemania, Austria, Canadá, Estados Unidos, Israel, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Rusia, Suiza y Turquía, bajo la égida del Comité Internacional de Editores de Documentos DiplomáticosEnlace externo (ICEDD).

Se trata de la primera iniciativa de ese tipo a nivel internacional. La publicación está disponible gratuitamente en líneaEnlace externo.

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En sus conclusiones, el embajador reconocía que, aunque todavía no había solución al problema de dos Alemanias pertenecientes a dos bloques opuestos, el proceso de reunificación era irreversible y solamente podía ser frenado.

La neutralidad de los otros

Es interesante observar que Alfred Hohl prestó especial atención a la propuesta del jefe de Gobierno de la RDA, Hans Modrow, de crear una Alemania neutral. “La actitud del embajador de Suiza en Berlín es característica de la tradicional desconfianza de Suiza en la neutralidad de otros Estados", señala Sacha Zala, director de los Documentos Diplomáticos (DodisEnlace externo).

“Para Suiza, la neutralidad es parte integrante de su identidad, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Suiza la convierte casi en una ‘religión política’, garante de su propia singularidad. Por lo tanto, tiende a negar que otros Estados puedan tener un estatuto similar. Berna ha sido muy crítica con la neutralidad sueca y especialmente con la austríaca, y no es de extrañar que haya sido crítica con cualquier hipótesis de neutralidad alemana”, añade Sacha Zala.

En cualquier caso, el proceso de reunificación alemana tomó una dirección diferente, lo que demuestra que Alfred Hohl tenía razón. Sin embargo, la cautela de Suiza con respecto a los cambios que se producen en Europa no ha desaparecido.

“¿Se convertirá el nuevo Estado en una patria o incluso en un hogar para todos los alemanes? ¿Podrán los alemanes del Este identificarse con ella o simplemente van a seguir adaptándose, como muchos otros lo han hecho durante tanto tiempo con la ‘patria socialista’ de la RDA? ¿Será posible evitar que el Este se convierta en el pariente pobre de Alemania y se radicalice de forma casi natural?”, escribíaEnlace externo Franz Birrer, último embajador suizo en Berlín Este, en vísperas de la reunificación.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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