Hospital de Zúrich prohíbe la asistencia al suicidio

El Hospital Universitario de Zúrich no quiere asistencia al suicidio entre sus paredes. (imagepoint)

La Clínica Universitaria de Zúrich anuncia que desde principios de febrero no se autoriza la práctica de la eutanasia pasiva en su establecimiento.

Este contenido fue publicado el 09 marzo 2007 - 21:01

Varios centros hospitalarios suizos han discutido si prohibir o no la asistencia al suicidio, desde que la Clínica Universitaria de Lausana decidiera permitir esta forma de eutanasia a partir del 1 de enero de 2006.

La clínica de Zúrich informó este jueves (08.03.) que la directiva se aplica no sólo al personal hospitalario, sino también a cualquier visitante. No obstante, los pacientes podrán recibir la visita de miembros de organizaciones de asistencia al suicidio.

"La directiva tiene como objetivo establecer reglas firmes y prácticas en el día a día hospitalario", señaló Georg Bosshard, responsable de Ética Clínica en el Hospital Universitario de Zúrich.

Por ejemplo, si un paciente desea morir y su deseo va en contra de la labor fundamental del hospital – que es curar a los pacientes - la directiva prohíbe explícitamente toda forma de suicidio asistido entre las paredes del establecimiento. Quienes no quieran desistir en su deseo, sin embargo, podrán abandonar el centro hospitalario.

Los pacientes podrán recibir la visita de voluntarios de organizaciones como Exit y Dignitas, y si expresan su deseo de morir, están en su derecho – al igual que el resto de los pacientes – a exigir un parte médico detallado que incluya un diagnóstico o un pronóstico.

Christian Schwarzenegger, del Instituto de Medicina Forense de la Clínica Universitaria de Zúrich, afirmó que ese informe no constituye de ninguna manera una forma de eutanasia pasiva.

En el caso de los pacientes que deseen morir, pero cuyo estado de salud no les permite abandonar la clínica se buscarán soluciones individuales, según Urs-Martin Lütolf, jefe del departamento de radiooncología.

"Lo importante es llegar a un consenso con todas las personas concernidas", subrayó.

En el resto de Suiza

En 2005 el Centro Hospitalario Universitario de Vaud (CHUV), en Lausana, decidió autorizar el suicidio asistido bajo condiciones estrictas. La medida entró en vigor el 1 de enero de 2006.

El CHUV, ubicado en la parte occidental de Suiza, permite que los voluntarios de la organización Exit asistan a los pacientes terminales que no están en condiciones de abandonar el centro para poder morir en su casa.

Los pacientes que deseen poner fin a su vida tienen que haber expresado reiteradamente este deseo, estar en plenas facultades mentales, padecer una enfermedad incurable y acometer el acto final ellos mismos.

Lütolf reconoció que seis personas recurrieron al CHUV en los últimos seis meses de las que sólo una llevó a cabo su deseo de recibir asistencia para quitarse la vida. Otras tres se retractaron y en el caso de otras dos se estableció que no estaban mentalmente sanas.

El Hospital Universitario de Ginebra establece las mismas condiciones que el CHUV respecto a la asistencia al suicidio.

Presión

En los últimos años ha incrementado cada vez más la presión para ejercer un mayor control sobre estas prácticas, en parte porque Suiza tiene la reputación de ser una destilación del 'turismo de la muerte'.

En octubre de 2006, Comisión Nacional de Ética para la Medicina recomendó incrementar los controles externos sobre las personas que utilizan las organizaciones de asistencia al suicidio para quitarse la vida.

Según la Comisión, éste es un derecho reservado exclusivamente a individuos que padecen enfermedades graves. Al existir un marco legal para la eutanasia pasiva, es importante asegurar que las organizaciones que la practican estén sometidas a los debidos controles.

En junio de 2006 el Gobierno suizo decretó que la legislación que reglamenta la práctica de eutanasia pasiva es suficiente y que no se contempla la adopción de medidas más estrictas.

swissinfo y agencias

Legislación suiza

La legislación helvética contempla la eutanasia pasiva, a condición de que sea el paciente quien ponga fin a su vida y que la persona que le asiste no tenga un interés directo en la muerte.

Existen varias organizaciones en Suiza, como Exit y Dignitas, que asisten a los enfermos terminales que deciden quitarse la vida.

Uno de cada cinco suicidios en Suiza es asistido. En Zúrich, uno de cada tres.

La eutanasia activa, que está prohibida en Suiza, consiste en la administración de un medicamento letal al paciente por un médico u otro profesional de la medicina.

En 2004 la Academia Suiza de las Ciencias Médicas emitió una serie de directivas destinadas a los médicos, sentando por primera vez las condiciones bajo las cuales se puede ayudar a un enfermo terminal a morir.

Holanda y Bélgica son los únicos países europeos que han legalizado la eutanasia.

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