Indeleble la huella de la dictadura argentina

Estela Barnés de Carlotto dirige la agrupación de abuelas en busca de sus familiares. swissinfo.ch

Las organizaciones religiosas suizas reiteraron este lunes su apoyo a la lucha emprendida por "Las abuelas de la Plaza de Mayo".

Este contenido fue publicado el 15 abril 2002 - 17:42

Representantes del grupo de abuelas argentinas que se constituyó hace 25 años para recuperar a los hijos de los desaparecidos políticos durante los tiempos de la dictadura militar argentina (1974-1983) se encuentran en Ginebra.

Con motivo de su participación en la sesión 58 de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que sesiona todavía en Ginebra hasta el próximo 26 de abril, Estela Barnés de Carlotto, presidenta de la agrupación, y Rosa Rosinblit, relataron a swissinfo los logros de las abuelas, tras 25 años de actividades ininterrumpidas.

Simultáneamente, el Consejo Mundial de Iglesias, una federación de 330 iglesias ortodoxas y protestantes, suizas y extranjeras, cuya sede se encuentra en Ginebra, reiteró el "fundamental apoyo moral y financiero" hacia esta organización latinoamericana.

Han sido encontrados 73 nietos

Estela Barnés de Carlotto se alegró por la reciente localización del nieto número 73, de un total aproximado de 500 niños que les fueron arrebatados a sus madres en los tiempos de la represión militar.

"Las abuelas de la Plaza de Mayo" nos constituimos en 1974, con un grupo inicial de 12 mujeres. Nos propusimos encontrar a nuestros nietos, que los militares les quitaron a nuestras hijas. Hoy, a 25 años de distancia, vemos que los frutos de nuestra lucha son alentadores. Acabamos de encontrar al nieto 73", expresó.

La presidenta de la asociación citó el caso de Simón Riquelo, secuestrado cuando apenas tenía 20 días de vida.

"A su madre, la regresaron al Uruguay, de donde venía, pero su hijito continuó apropiado y en un destino desconocido. Tanta búsqueda de su madre y de nosotras, las abuelas, que se localizó en Uruguay (se le había secuestrado en Argentina) como el hijo propio de un policía", relató.

"Lo que más nos interesa es la reacción del joven, ahora de 26 años y que recién se entera de esta realidad que le va a tocar vivir. Pero la sabiduría de las madres es enorme y sabemos que Sara Méndez, que es el nombre de la madre biológica uruguaya, va a tener el trato mejor hacia ese hijo que perdió a los 20 días de nacido y que recuperó 26 años después", indicó.

Ejemplo generacional

Dwain Epps, director de la Comisión de Asuntos Internacionales del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) reconoció el "enorme trabajo de búsqueda" de personas desaparecidas desarrollado por la agrupación.

"Uno se emociona al hablar de ellas. Son tantos los sentimientos de simpatía y de reconocimiento que tenemos hacia esas generosas abuelas, que la palabra se nos corta al referirnos a su trabajo. Creo sin temor a equivocarme que el sacrificio que ellas han hecho va a perdurar por generaciones enteras", indicó Epps a swissinfo.

El directivo del CMI reiteró el apoyo que el protestantismo suizo e internacional le ha dado a esa asociación, tanto en el ámbito moral como financiero.

"Cuando iniciaron el movimiento, les enviábamos cantidades fuertes, que iban de los 20 mil a los 30 mil dólares anuales. Ahora, hemos reducido ese sostén a unos 2 ó 3 mil dólares por año, pero por razones financieras nuestras y no por razones políticas. De todas maneras, tienen nuestro respaldo", indicó.

Pero más allá de los dones financieros y de los respaldos morales, lo que las iglesias suizas y extranjeras quieren mostrar al respaldar este trabajo, en palabras de Dwain Epps, "es el enorme ejemplo que estas madres-abuelas abnegadas están dando al conjunto de la humanidad, por su compromiso ético y político".

Enrique Dietiker, Ginebra

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