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Jon Cortina habla de preguerra civil en El Salvador

El Salvador vive hoy una situación con mayor número de víctimas que durante la guerra civil, según el jesuita.

(Keystone Archive)

El conocido sacerdote sobreviviente a la masacre de 6 jesuitas en 1989 en ese país fue invitado de excepción en Berna.

Bajo el lema 'construir la paz después de la guerra' el Centro suizo para la promoción de la paz (KOFF, en su sigla alemana), organizó su conferencia anual del 2002 entre cuyos invitados para animar el debate se encontraba el profesor y jesuita de origen vasco Jon Cortina, quien presidió el taller 'Cómo abordar el pasado para preparar el futuro' tomando como estudio de caso el país en el que reside desde hace más de 40 años.

Cortina es reconocido públicamente por su larga lucha y compromiso por la defensa de los derechos humanos en El Salvador. En 1994 funda la organización Pro-Búsqueda dedicada a buscar a los cientos de niños desaparecidos durante la guerra civil en este país. "Los niños eran robados por el ejército después de las operaciones militares", declara Cortina a swissinfo.

De la locura a la esperanza...

El informe de la Comisión de la Verdad, que por mandato de la ONU investigó casi 15.000 casos de violaciones sistemáticas de los derechos humanos cometidos en El Salvador entre 1980 y 1991, periodo en el que se calcula que perdieron la vida 75.000 personas, no ha logrado sin embargo, que se supere la impunidad vivida durante los años de barbarie de la guerra civil.

La Comisión de la Verdad de El Salvador surgió como resultado de los acuerdos de paz negociados entre el gobierno de este país y el movimiento guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Las negociaciones se llevaron a cabo bajo el auspicio de las Naciones Unidas y la colaboración de Colombia, México, España y Venezuela, y culminaron en el Acuerdo de Paz firmado en Chapultepec, México, el 16 de enero de 1992.

Entre los objetivos principales de la Comisión destacan: superación de la impunidad, investigación de graves actos de violencia ocurridos desde 1980, cuyas huellas en la sociedad reclaman con la mayor urgencia el conocimiento público de la verdad.

Finalmente, la Comisión presentó una serie de recomendaciones: reformar la legislación penal y el poder judicial; depuraciones en las fuerzas armadas, policiales y la administración pública; investigar y eliminar los grupos ilegales conocidos como escuadrones de la muerte; reparación material y moral para las víctimas de la violencia y para sus familiares directos por parte del Gobierno salvadoreño.

Los acuerdos de paz fijaron un calendario de actividades que se han cumplido en una mínima parte. En la práctica el Estado salvadoreño descuidó mucho el cumplimiento de los mismos. Es quizá por ello que no sólo no se puede hablar de pacificación en el país, sino que como destacó Cortina en Berna "estamos en una situación de preguerra civil otra vez en El Salvador".

El papel de la verdad en sociedades fracturadas por la violencia

Un primer paso para abordar el pasado es el conocimiento de la verdad, para que lo sucedido nunca más vuelva a repetirse. Otro punto fundamental sobre el que debemos trabajar es el respeto a los derechos humanos, señala Cortina. Y aquí es donde el papel de la verdad es importantísimo. "Hoy en día en El Salvador sólo es posible decir una parte de la verdad", indica el jesuita.

"Hoy hay más víctimas de la violencia que durante la guerra. La situación en El Salvador quedó en un punto de postguerra, ahora está marginalizado y olvidado. Se ha vuelto un país más dividido, también por la mayor inequidad entre pobres y ricos, o sea estamos en una situación de preguerra civil. Por eso es muy importante la creación de espacios en otros países, como por ejemplo aquí en Suiza, donde podamos hablar abiertamente la verdad", destaca.

En definitiva, se trata de retomar el papel de la verdad en sociedades fracturadas por la violencia, verdad para que no se perpetúe la impunidad, verdad para que pueda haber justicia contra los perpetradores y reparación para las víctimas, verdad para saber qué pasó realmente y para no olvidar. Porque hoy día no se puede hablar de paz sin justicia social, y para lograrlo es fundamental que se aborden y trabajen todos estos aspectos.

La Escuela de las Américas o el Gran Hermano vigilante

La Comisión de la Verdad de El Salvador cita a oficiales salvadoreños implicados en las masacres de El Mozote, de los jesuitas, entre otras, y el asesinato de Monseñor Romero, y entrenados en la tristemente famosa Escuela de las Américas (School of Americas Watch, SOA) -dinosaurio de la Guerra Fría o postmoderna versión del Gran Hermano vigilante-, y reconocida como la base más grande para la desestabilización de América Latina.

Se considera que a lo largo de sus más de 50 años de existencia la conocida Escuela ha entrenado a 60.000 soldados latinoamericanos en tácticas de comando, inteligencia militar y técnicas de tortura.

El propio 'New York Times' la ha calificado como "una institución por fuera de los valores americanos...Debe ser cerrada sin vacilación". Entretanto la política de Bush sigue empeñada en buscar y castigar a todo presunto terrorista bien lejos de sus fronteras, mientras financia y entrena la contrainsurgencia(el paramilitarismo) destinada a los países vecinos del sur.

¿Quién celebrará los memoriales por los millones de víctimas que origina y promueve el tío Sam? Las Comisiones de la Verdad de El Salvador, Chile, Argentina, Guatemala, Perú y Colombia, con sus millares de desaparecidos y muertos, claman también justicia desde hace décadas al sur de Ríogrande.

En este mismo contexto y quizá para que nunca olvidemos, valga la pena recordar las palabras de Monseñor Romero, días antes de ser asesinado, a varios periodistas estadounidenses:

-Monseñor, ¿qué quiere que le digamos a nuestros lectores en los Estados Unidos?

-Por favor, díganles que nosotros, en El Salvador, somos también seres humanos...

Marina Gartzia


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