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La doble ciudadanía en los otros países

El presidente de la UDC, Ueli Maurer, tiene en la mira a los dobles nacionales. Keystone

La Unión Democrática de Centro toma como blanco a las personas con doble ciudadanía. El partido de la derecha quiere volver a la legislación vigente antes de 1992.

Este contenido fue publicado el 11 octubre 2004 - 17:33

Las propuestas de la UDC afectarían a casi un millón de personas que además del pasaporte suizo poseen otro.

Desde 1992, cuando tuvo lugar la revisión del derecho de ciudadanía, Suiza reconoce la posibilidad de tener una doble nacionalidad. Desde entonces depende de la ‘otra’ patria si una persona puede mantener oficialmente su condición de ciudadano binacional. La experiencia enseña que el número de ‘doble ciudadanos’ es difícil de cuantificar.

Según los datos del último censo, recogidos por la Oficina Federal de Estadística, en Suiza viven cerca de medio millón de personas con doble ciudadanía. Sumados a los 434.000 ciudadanos suizos binacionales que viven en el extranjero, forman una comunidad de ‘no sólo suizos’ que llega casi a un millón de personas y que podría ser duramente afectada por una eventual revisión del derecho en materia de ciudadanía.

Ius soli o Ius sanguinis

En el mundo hay dos tradiciones que regulan la adquisición de la ciudadanía. Países que han conocido un fuerte flujo inmigratorio, como Francia y los Estados Unidos, aceptan el lugar de nacimiento de la persona (Ius soli), mientras países como Alemania e Italia se han mantenido ligados durante años al concepto hereditario (Ius sanguinis).

Alemania revisó su derecho de ciudadanía en el 2000. Sin embargo, la nueva ley sigue siendo fuertemente discutida. Actualmente, niños que reciben la ciudadanía alemana, pero que al mismo tiempo pueden hacer valer una segunda nacionalidad, deben decidirse, en el momento de su vigésimotercer año de edad, por uno u otro pasaporte. No obstante, hay excepciones previstas si la renuncia a una de las dos nacionalidades conlleva problemas particulares. En este caso es necesario presentar una petición.

Italia, de tierra de emigración a tierra de inmigración

También Italia tiene una tradición de ‘Ius sanguinis’. Sin sangre italiana en las venas es difícil convertirse en ciudadano. En Italia el derecho a la doble nacionalidad es reconocido desde 1992. En el 2001, de una población de 57 millones de habitantes, sólo 290.000 no eran italianos de nacimiento. Los hijos de ciudadanos extranjeros nacidos en Italia pueden pedir la ciudadanía italiana sólo a partir del décimo-octavo año de edad.

En general, estos jóvenes adultos no tienen muchas dificultades para obtener el pasaporte italiano. La petición debe ser hecha durante el año inmediatamente siguiente a la mayoría de edad. Además, quien deposita una petición en este sentido, debe demostrar que ha pasado toda su vida en Italia. Actualmente están en marcha algunas tentativas para hacer menos restrictiva esta práctica. Los menores de edad deberían tener la posibilidad de obtener la ciudadanía de un modo facilitado.

Renuncia impuesta: controles costosos y difíciles

Según la Oficina Federal suiza de la inmigración, emigración e integración, IMES, ha habido en Italia tentativas para prohibir la doble nacionalidad. Han fracasado porque era imposible ponerlas en práctica. Hay países que intentan obligar a sus ciudadanos a decidirse por una u otra de las ciudadanías.

“Incluso si la renuncia a una de las nacionalidades es impuesta, es difícil controlar que posterioremente la personas no vuelvan sobre sus pasos”, explica a Swissinfo, de la IMES. Controlar a medio millón de personas que en Suiza tienen doble ciudadanía sería muy costoso. El Departamento de la Defensa es de la misma opinión. Una lista separada para las personas sujetas al servicio militar que tienen la doble ciudadanía podría ser además considerada como un acto de discriminación.

Austria, una espera de diez años

La ley austríaca del derecho de ciudadanía data de 1965. Por el momento no está previsto modificarla. El procedimiento para obtener la nacionalidad austríaca no es muy criticado. En el centro de la discusión figura sin embargo el creciente número de extranjeros que desean ser austríacos. La doble ciudadanía se concede sólo en casos excepcionales.

En general, los extranjeros que adquieren la nacionalidad austríaca pierden su pasaporte de origen. Pueden sin embargo, como en Alemania, pedir el derecho de poder conservarlo. Antes de poder solicitar la ciudadanía austríaca, un extranjero debe haber vivido por lo menos 10 años en Austria. Extranjeros ‘integrados’ tienen la posibilidad de depositar su pedido antes de este término.

Francia y Países Bajos, procedimientos simples

En Francia se aplica el ‘Ius soli’. Esto influye en todo los relacionado con la doble ciudadanía, reconocida como regla. Al llegar a la mayoría de edad, los hijos de los extranjeros que han nacido en Francia tienen derecho a obtener la ciudadanía francesa. Casi una tercera parte de los franceses tiene padres o abuelos procedentes de otros países.

En los Países Bajos hasta ahora los inmigrantes podían obtener con relativa rapidez la ciudadanía holandesa. Era sin embargo necesario demostrar que se conocía el país, su población y su lengua. La doble ciudadanía era reconocida. Pero, en los últimos tiempos, los ciudadanos binacionales han sido blanco de las críticas. En el futuro, los hijos de los inmigrados deberán comprometerse a renunciar a su ciudadanía de origen, con el riesgo de sufrir desventajas en sus países de procedencia.

Tradición anglosajona

En general, los países que adoptan el ‘Ius soli’ tienen una actitud más pragmática en relación con la doble ciudadanía. En cuanto se refiere a Estados Unidos, las personas con más nacionalidades son simplemente consideradas como ciudadanos estodounidenses. Se ignoran los otros pasaportes. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, la doble nacionalidad no está citada en las leyes. Nadie tiene que decidir entre una o más nacionalidades.

En otras palabras, un ciudadano norteamericano no pierde su nacionalidad, incluso si automáticamente se le confiere otra. La nacionalidad estadounidense puede ser retirada sólo si una persona manifiesta expresamente la voluntad de convertirse en ciudadano de otro país. No obstante, se trata más de una eventualidad que de una regla. Las autoridades estadounidenses aceptan la doble nacionalidad, pero no intervienen en su favor a causa de las complicaciones que pueden surgir.

El caso australiano

Desde el 2002 los australianos ya no pierden su ciudadanía si deciden adquirir otra. Hasta el 2002 podían conservar el pasaporte australiano sólo si la segunda ciudadanía les era concedida automáicamente o representaba una donación.

Swissinfo, Alexander Künzle
(Traducción, Jaime Ortega)

Datos clave

Casi medio millón de personas residentes en Suiza tienen doble ciudadanía.
434.000 de los casi 600.000 suizos en el exterior son binacionales.
Los países que han vivido fuertes flujos inmigratorios favorecen el 'Ius soli', otros conservan el 'Ius sanguinis'.

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Contexto

El tema de la doble ciudadanía ha vuelto a la actualidad después del no popular a la ley de naturalización facilitada para extranjeros de segunda y tercera generación. Según la Unión Democrática de Centro, quien sólo es suizo, sufre una discriminación. El partido de derecha pide una actitud menos oportunista y más leal con la patria.

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