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La duda de los suizos de Jerusalén

Cúpula de Rocher, en la zona árabe de Jerusalén Este

(Keystone)

Levantar un muro entre judíos y árabes en Jerusalén, es el proyecto avalado por el gobierno de Israel que no gusta a todos los suizos de la Ciudad Santa.

El premier ministro israelí, Ariel Sharon, acaba de dar luz verde a un plan diseñado para reforzar el dispositivo de seguridad en Jerusalén. La idea prevé esencialmente la construcción de un muro a lo largo de varias decenas de kilómetros.

Un muro que no gusta a todos. Los suizos de Jerusalén, entre otros, se muestran más bien escépticos, y hasta hostiles al proyecto.

El muro no resolverá nada

Comenzando por el rabino Marcus. "Este tipo de muro podrá, tal vez, disminuir el peligro, pero apenas por un tiempo. Hace falta una solución absolutamente política", enfatiza el religioso.

Hoy librero en Jerusalén, el ex rabino de la comunidad judía de Berna piensa que el Primer Ministro no solucionará absolutamente nada con tales medidas de seguridad.

"Ariel Sharon prometió la paz y la seguridad", recuerda al recalcar que "para ello es necesario volver a la mesa de negociaciones".

Demagogia pura

Es cierto, tengo miedo ir con mis hijos al centro de la ciudad, pero ese muro es una simple respuesta inmediata, aleatoria, y sobre todo, irrealista ", confiesa Flavia Levy, maestra originaria de la ciudad bernesa de Bienne.

"Es pura demagogia, engañar con falsas apariencias" anota a su vez Albert Vidal.

Para este arqueólogo de raíz ginebrina," mientras los dirigentes israelíes no comprendan que deben cambiar su política, los atentados continuarán".

Serge Ronen, Jerusalén.

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